Ferrata de la Hermida

¿Qué es una vía ferrata?

Antes de nada contaros en qué consiste una vía ferrata y un poco de su historia. Cuál fué el principal motivo para crearlas.

Primera vía ferrata

Las primeras se instalaron en Austria para hacer más accesible el subir a uno de sus picos. En la primera guerra mundial se crearon estos tipos de senderos con fines militares. Más tarde se convirtieron en senderos deportivos.

Básicamente, es subir una montaña, por paredes verticales utilizando un arnés con disipadoras y un casco. Además es muy recomendable el uso de guantes. A ser posible sin dedos, para tener mayor sensibilidad y poder manejar mejor los mosquetones. A medida que vas avanzando puedes encontrar distintos anclajes como grapas, pasamanos, tirolinas, puentes colgantes, etc. Permitiéndonos llegar a zonas de difícil acceso con seguridad.

Las vías ferratas son como vías de escalada. Aunque adaptadas a un público más general, no solo para deportistas con muy buena forma física. Eso implica que mucha gente no las tiene el respeto suficiente. Toda actividad, sobre todo en montaña, tiene que hacerse con seguridad.

Vía ferrata de la Hermida

Ubicación

Esta vía ferrata se encuentra, como su propio nombre indica, en el Desfiladero de la Hermida. Entre Cantabria y Asturias. Carretera que transcurre junto al río Deva y une Unquera con Potes.

Datos a tener en cuenta

La duración estimada es de unas 3 o 4 horas. Ya sabemos que este tiempo es orientativo ya que depende de varios factores; como la cantidad de gente que la esté realizando o lo fuertes que estén dichas personas , son sólo algunos ejemplos.

Tiene una dificultad media alta. Aunque tiene varias escapatorias para evitar los puentes final, que sin duda es el tramo de mayor dificultad. No sólo por los puentes en sí, si no porque en el último tramo, hay pasos más complicados.

El plano de la actividad de hoy

Escapatorias

Primera escapatoria, las tiesas. Situada al poco de iniciar la vía ferrata. Si descubres que tienes vértigo o simplemente no es una actividad que te guste. Un poco más arriba, pasando más pared vertical tienes la segunda escapatoria, la de Canelaria. En estas dos salidas, haces el regreso por una pedrera, la del Canal de Canelaira.

La tercera escapatoria es la Canelaria II. En la cual sales hacia la izquierda haciendo varios rappels (debes llevar tú el material para hacerlos; descensor, cuerda…). Los rappels podemos hacerlos en doble con cuerda de 60 metros. Las distancias de estos son de 20, 26, 20, 24 y 22 metros. Van todos seguidos, aunque yo, nunca he tomado esta salida.

Si decides seguir subiendo tendrás dos opciones. Hacer el puente colgante; el cual tiene una distancia de 100 metros; o seguir subiendo por más grapas hasta casi la cima; donde se encuentra la Cueva Ciloña. Eso sí el regreso será de aproximadamente hora y media si no es más. Andando por la montaña, eso sí el sendero está bastante bien marcado.

Debes tener en cuenta la hora a la que inicias la actividad. Esto te ayudará a saber si puedes o no coger alguna escapatoria, sobre todo la última. Si crees que no podrás pasar los puentes, sería recomendable salir en la escapatoria anterior; la Canelaria II.

Siempre que se va a realizar una actividad es IMPORTANTE:

Saber que vas a hacer. Que vas a necesitar. Si estás preparado. Si necesitas contratar un guía por lo que pueda pasar, etc.

A por la vía ferrata

Bueno y una vez contado en qué consiste la actividad en general, os vamos a contar nuestra experiencia.

Siendo monitora de tiempo libre, la había realizado varias veces. En el 2014 con niños, pero sólo hasta la escapatoria de la Canelaria. Una vez fuimos con familia pero los puentes no pudimos hacerlos por vértigo. Así que tuvimos que hacer la caminata larga. Se nos hizo eterna, porque íbamos sin entrenar y estábamos bastante cansados cuando llegamos arriba. Aún nos quedaba la vuelta, se nos hizo bastante eterna.

David la a realizado varias veces, yendo con amigos y con compañeros. Es todo un experto. Incluso a ayudado a algún guía a rescatar a sus clientes. Así todo fluiría más rápido, pero siempre con total seguridad. Esto fue cuando la hizo con mi hermana y mi cuñado. Así que voy en las mejores manos. 😉😉

Este verano por fin, hicimos la ferrata de la Hermida David y yo. Ya era hora, que ganas tenía y después de mucho desearlo, llegó el día.

Llegó el día

Así que cargamos a la “Peque Furgo”. Ya haré un post más adelante para presentaros a las dos furgonetas que nos llevan a conocer lugares maravillosos. Salimos la tarde del sábado, dirección Potes. Llevamos el equipo de ferratas y todo lo necesario para pasar un fin de semana fuera de casa.

Llegamos a Potes para hacer algo de compra para cenar y los bocadillos del día siguiente. Luego de nuevo al desfiladero a dormir en una zona que ya conocíamos. Donde habíamos pasado alguna tarde y parado en otras ocasiones. Este lugar nos lo recomendó un amigo hace ya tiempo. Después de cenar y contemplar las estrellas decidimos ir a la cama ya que al día siguiente queríamos madrugar.

Nos levantamos desayunamos y nos asearnos un poco en el río. Luego empezamos a preparar la mochila para comenzar nuestra actividad de hoy. Se presentaba muy buen día, con un gran sol para acompañarnos. Decidimos hacer un poco de tiempo para que el sol calentara algo la pared por la que transcurre la vía.

Aparcamos el coche si vienes de potes, pasando el balneario de la Hermida, hay un pequeño aparcamiento. Este suele tener una cadena y un poco más adelante, pasando una casa; hay otro aparcamiento. En él suelen parar autobuses, es gratuito y está abierto siempre. Desde aquí puedes ver el puente colgante.

Cuando ya estábamos terminando de prepararnos pasaban por allí mis primos en moto; estuvimos hablando con ellos un poco y nos pusimos rumbo a la tan deseada vía ferrata. Se está haciendo desear…

Inicio de la actividad

La primera parada fué en el centro de recepción. En él alquilan material y guías (imprescindible reservar guía con antelación por teléfono). Preguntamos si era necesario dejar algún dato o presentar la licencia de que estamos federados. Pero nos dijeron que nada de eso era necesario, que si teníamos el material podíamos hacerlo sin problemas. Así que seguimos el camino entre el pedregal y los arbustos hasta el inicio.

Al pie de la ferrata

Una vez en el inicio de la vía, paramos a beber un poco de agua. Con las mismas iniciamos la tan deseada ferrata.

Vistas desde una de las paredes de la vía ferrata

Lo primero que encuentras es una pared vertical con bastantes grapas. Lo cual da seguridad, sobre todo si es la primera vez que realizas este tipo de actividad. A medida que avanzas, la pared pierde verticalidad. En cuanto subes lo suficiente para esquivar los árboles, te deja unas vistas espectaculares.

Subiendo la pared con la ayuda de las grapas. Mientras David de relax😉

Tras la primera pared y caminado un poco por el sendero del bosque, encuentras la primera escapatoria. Siempre sigues atado a la línea de vida. Nosotros decidimos seguir ya que mi objetivo es cruzar los puentes.

Iniciamos la segunda pared. En este punto, tuve que dar un paso un poco más largo o buscar un calzo intermedio. Es lo que tiene ser bajita, 😉. Seguimos ascendiendo por la pared de la montaña sin dificultad. De nuevo otro pequeño paseo por el bosque, hasta llegar a la tercera pared. Bastante sencilla también, ya que a pesar de ser algunas paredes verticales, sigue habiendo bastantes grapas. Lo cual hace que esta parte de la ferrata sea bastante fácil. Una vez arriba encuentras la tercera escapada, compuesta por 5 rappels de un máximo de 26 metros de altura. A partir de aquí el nivel es un poco más elevado.

Llegando a la Cueva del Jabalí. Como veis todo muy bien señalizado

Parada técnica

Llegamos a la Cueva del Jabalí donde paramos de nuevo a beber agua y comer un poco de chocolate. A pesar de haberme tomado la medicación antes de iniciar la actividad, tengo que tener ciertas medidas de seguridad extra. El realizar esfuerzos físicos hace que necesite parar un poco a tomar el aire, beber agua y comer un poco. Después del chocolate, veo que sigo sin recuperar del todo para seguir disfrutando de la ferrata. Decidimos comernos medio bocadillo cada uno. Con el bocata,el chocolate, el agua y por supuesto el descanso estoy lista para continuar sin desmayarme. Aprovechamos para disfrutar de unas vistas impresionantes. También nos asomamos a ver un poquito la cueva desde la misma entrada. Pensando en todos los posibles pasadizos que transcurren por ella.

Delante de la cueva, descansando

Tras salir de la cueva, tenemos una pequeña pared vertical. La cual tiene algún paso un poco más complicado, por tener que hacer algún estiramiento para llegar a la siguiente grapa.

Seguimos progresando. La cosa se empieza a poner cada vez más emocionante. El nivel sigue subiendo y ya poco tiene que ver con los primeros pasos, cuando empezamos la actividad. Se acerca la parte de la ferrata tan esperada, ya casi podemos oler los puentes, 😜.

Antes de llegar a este último tramo, subimos por una pequeña pared vertical. Seguimos ascendiendo, esta vez la pared no es vertical. Es una cuesta con las grapas un poco distanciadas. Así que tienes que ir intercalando dichas grapas, con pisar el suelo de la cuesta.

Por fin llegamos al siguiente escape. Si continuas de frente llegas a la cueva Ciloña y evitas los puentes. Nosotros por supuesto, seguimos por ellos.

Los puentes

Antes de llegar a ellos tienes una pequeña rampa hacia abajo que impresiona un poquito. ¡Que emocionada estoy!

Llegando a los puentes, acabamos de pasar la desviación

Primero un puente tibetano de 35 metros para ir calentando motores. Esto es como cruzar la cuerda floja del circo, pero con pasamanos a ambos lados. Aquí se nota que pisas por un cable de acero, ya que te vas balanceando de lado a lado. Cuando llegas al centro, tienes algo más de estabilidad y puedes aprovechar para hacer algunas fotos. Hacia abajo tienes unos 50 metros de caída. Es impresionante, me encanta esta sensación de libertad, donde parece que estás flotando.

Una vez cruzado el puente tibetano, la salida es un poco expuesta, tienes que tirar de brazo para poder seguir. Continuamos por la pared hasta llegar al famoso puente de 100 metros.

Apareces por el costado de la montaña y de pronto ves el gran puente colgante. Ya listos para empezar la gran pasarela, pasa David primero, yo espero ansiosa mi turno. Se me hace eterno, y es que cruzar 100 metros lleva su tiempo. Además hay que disfrutar de las vistas y hacer bien de fotos.

¡Por fin es mi turno!

De nuevo el problema de la altura vuelve a mi. No llego a poner los mosquetones en el cable de vida de arriba. Solución, anclar uno a cada pasamanos e ir alternando para superar los anclajes que unen la pasarela con el pasamanos. Así se pasa sin ningún tipo de problema.

Al desear durante tanto tiempo cruzar este puente colgante, no sé si tendré las expectativas muy altas. En cuanto empiezo a cruzar me doy cuenta que es mucho mejor de lo que pensaba. Voy a ratos corriendo, disfrutando de ello y viviendo la sensación tan rara que es correr a tanta altura. Mirando hacia abajo, donde ves el vacío entre los listones de madera. Paro y disfruto del paisaje. Vuelvo a correr. Doy zancadas pisando unas tablas si y otras no. En definitiva, lo voy disfrutando a tope.

Se acabó el puente colgante y toca seguir ascendiendo un poco más y luego avanzar en horizontal. Pronto hemos acabado la ascensión de la vía ferrata, pero ahora toca la vuelta.

Regreso

Toca regresar a nuestra Peque Furgo. Antes de iniciar el descenso, hay que seguir ascendiendo por el bosque. Siguiendo los hitos que vamos encontrando en el camino. Han mejorado las indicaciones con tablillas en los árboles o fechas pintadas en estos. Después de atravesar ciertas zonas boscosas y alguna pedrera, llegamos a una carretera. Caminaremos junto a ella mientras vamos bajando hasta el cruce con la carretera de la Hermida. A escasos metros hemos llegado al aparcamiento. Dejamos todo el material y disfrutamos de un buen baño en las Termas de agua caliente.

¿Has realizado alguna vía ferrata? ¿Te gustó? ¿La de la Hermida la has hecho? Cuéntanos tu experiencia.

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.

Nos vemos pronto, un saludo enorme.

“Que todos vuestros deseos se cumplan. Lucha por lo que de verdad quieres”

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BARRANCO AJÁN- Mejor barranco y más divertido con diferencia

Barranco Aján 12 de Agosto de 2018

Habíamos quedado a las 9:30 con Jose, su hija Lucia y un amigo de este, llamado Yeray. Íbamos a la Vega de Pas a hacer el barranco del Aján. De camino, paramos en sobaos el Macho para comprar una quesada.

Al llegar no había nadie; pero enseguida llegó un guía con un grupo de personas. Nos preparamos y empezamos a subir hasta el inicio del barranco; no desde donde empiezan las empresas de aventura.

Comenzamos el barranco

Tardamos en subir unos 40 minutos aproximadamente, disfrutando del paisaje. Como toma de contacto con el agua y el barranco, teníamos unos pequeños toboganes muy divertidos. Con el calor que habíamos pasado subiendo, el refrescarnos nos sentó genial.

Pequeño tobogán

Un poco más adelante alcanzamos al grupo que estaba saltando el rappel de 8 metros. Nosotros esperamos y le hicimos tobogán. Es bastante chulo bajar así por la pequeña cascada que se forma. Luego está el rappel de 10 metros que también se puede saltar. De hecho así lo hizo parte del grupo de la empresa. Nosotros le rapelamos, ya que tiene una parte volada, que a mí personalmente me encantan.

Cuando llegamos al siguiente rappel de 5 metros, instalamos la cuerda y nos alcanzaron dos chicos. Les dejamos pasar, bajando por nuestra cuerda. A pesar de ser un rappel pequeño, no se puede saltar, pues apenas cubre la poza.

Rappel volado

Seguimos descendiendo por el cauce del río durante un rato sin más saltos ni rappels, pero disfrutando del paisaje y lo encañonado que es, nos va enamorando poco a poco. Por muchas veces que hagamos este barranco, es algo que siempre nos deja asombrados.

Llegamos a otro rappel de 8 metros el cual saltamos todos, sin problemas. Yo me lo pensé un poco, pero al final salté.

Cascada al fondo

Ya estamos en el quinto rappel, no recuerdo la altura. Yeray fué el primero en bajar rapelando y Jose el segundo. La tercera fuí yo, pero no le rappelé, David puso una polea y le bajé a modo tirolina, lo cual estuvo genial. Nunca lo había hecho. Después bajó Lucía igual que yo, y por último David rapelandole también.

Seguimos caminando por el río por pequeños estrechamientos en los que realizamos algún que otro tobogán y seguimos disfrutando de las vistas.

El siguiente rappel es de 7 metros. Tiene un árbol atravesado a la altura de la cabeza, que tienes que tener cuidado de no saltar ni muy hacia delante, ni quedarte corto; para no comerte el árbol, ni darte con un pequeño saliente que hay en la parte baja del salto.

Ya se acaba el barranco, estamos en el último rappel de 10 metros. El salto del Oso. Como el nombre indica, se puede saltar y eso es lo que hicieron todos. Yo subí y por pensarlo demasiado me dió miedo y no pude hacerlo, quizás la próxima vez. Así que le rappelé que está muy bien, porque te va dando el agua de la cascada. Pero es cierto que lo más bonito es el salto, ya que es muy encajonado y parece que te comes la pared de enfrente como te pases de impulso.

Salto del oso

Alguna característica

Es un barranco que nosotros solemos hacer todos los años, ya que le tenemos cerca de casa y es muy divertido a parte de lo espectacular de las vistas.

Cabe mencionar que en este barranco tienes escapatorias justo antes de cada rappel, por lo que si algún paso no le quieres hacer, puedes evitarle sin problemas. Además también puedes repetir todos los saltos, incluido el del oso, que ellos también le saltaron varias veces.

En el retorno debimos tardar unos 10 minutos como mucho. Ya en el coche, sacamos la mesa, pusimos la quesada que habíamos comprado, aparte del embutido y demás comida que llevábamos.  Nos cambiamos, sacamos las sillas y nos quedamos de relax hablando, descansando y disfrutando, tanto de la compañía como del paisaje. De la que volvíamos a Santander paramos en Ontaneda a comer unos helados. Parada obligatoria, para degustar el famoso helado de queso o cualquier otro sabor.

Era nuestro primer barranco del año y estamos en agosto.

Muchas gracias a Jose, Lucía y Yeray por este día. Nos lo hemos pasado genial, esperamos que vosotros hayáis disfrutado al menos la mitad que nosotros.

P.d.: Se nos olvidó la cámara. Así que subo fotos pasadas de este mismo barranco.

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.