Caños de Meca

Hoy hemos dormido en el Palmar. ¿No es algo maravilloso poder despertarse cada día en un lugar, con fantásticas vistas y además a pie de playa, como hoy?

Playa el Palmar, en Cádiz

Ya veréis las vistas de Caños de Meca, magníficas. Uno de los sitios que más me han gustado hasta el momento, en este viaje.

Recordar que estamos a 17 de Octubre del 2018. Tan sólo han pasado dos días desde el huracán leslie.

Al despertarnos, David se ha ido a dar un bañito. A mi no me apetecía mucho, aunque hacía bastante bueno y me he quedado recogiendo y preparando el desayuno. Cuando hemos terminado de desayunar hemos recogido la cama entre los dos. Hemos abierto la cama de arriba, para que ventile un poco. Con las mismas nos hemos ido a dar un largo baño los dos.

Mientras nos bañábamos, yo estaba un poco pendiente de los surfers, porque aunque en la zona en la que nos metimos no había ninguno, al pasar el tiempo la ola rompía mejor en nuestra zona. Por lo que vamos moviéndonos de un lado a otro para no molestarnos.

Parapentes a motor. ¡¡CUIDADO!!

Mientras nos bañamos, vimos un par de parapentes a motor. Por un momento pareció detenerse el mundo durante unos segundos. Todos en la playa, tanto en la arena, como en el agua, fijamos nuestras miradas en uno de ellos, estaba haciendo giros extraños. Acercándose demasiado al agua por la zona de la orilla. Le veíamos demasiado cerca y sin el control del parapente. Todos seguíamos allí pendientes de lo que hacía, sin entender muy bien lo que estaba pasando. ¡Vimos que el motor estaba parado! Tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en la arena. En una explanada, donde por suerte no había gente.

Cuando logró aterrizar, hubo quienes nos acercamos para ver si estaba bien. Pero antes de llegar, empezó a prepararse para volver a despegar. Así que el mundo continuó girando, y cada uno a lo suyo de nuevo.

No había aire suficiente como para que pudiera alzar el vuelo de nuevo, después de varios intentos nos acercamos para ver si necesitaba ayuda, enseguida llegaron otros dos chicos también para intentar ayudar. Aunque nos dijo muy amable que lo único que necesitaba era un poco de viento para volver a las alturas.

En vista de que no podíamos echar una mano, fuimos a preparar un tentempié, ya que eran cerca de la una del medio día. Con unas aceitunas volvimos a la arena a sentarnos y ver si conseguía despegar. Después de un largo rato y muchos intentos, por fin, logró alzar el vuelo. Le perdimos de vista en las alturas. Donde vimos alejarse de nuevo los dos parapentes, perdiéndose en la lejanía y en la inmensidad del cielo.

Rumbo a los Caños de Meca

Seguimos haciendo kilómetros, con parada en los Caños de Meca, donde disfrutamos un montón de las vistas. No encontramos un buen sitio donde dejar la furgo, así que no bajamos a la playa. Pero las vistas desde arriba, creo que merecieron mucho más la pena.

Playa Caños de Meca
Playa Caños de Meca. ¿No os parece una vista increíble?

Intentamos llegar al faro de Trafalgar, pero no se podía pasar con la furgo, así que continuamos rumbo a Barbate.

Rumbo Barbate

Justo antes del puerto de Barbate, vimos un aparcamiento para llegar a una de las calas. Aparcamos ahí y preparamos la comida. Era un pequeño descampado con capacidad para unos 30 vehículos más o menos. Rodeados de árboles que daban una sombra perfecta para pasar un rato y estar muy agusto. Probamos a montar el toldo para cuando nos duchemos, por si tenemos que taparnos. (al final no le usamos ningún día, y no porque no nos hayamos duchado en todo el viaje. Sino porque lo hacíamos en lugares donde no había gente.) Pero ya sabemos cómo le podemos enganchar en caso de necesitarlo.

Llegamos a Barbate y como hacía bueno, lo primero que hicimos fue buscar aparcamiento cerca de la playa. Encontramos un sitio a la sombra y sin pagar en una calle paralela a la playa. Yo estaba un poco destemplada, y no me encontraba muy bien, así que me quedé en la furgo preparando la web y haciendo algo de caso a las redes sociales.

Rumbo Zahara de los Atunes

Después de un rato, volvió David del agua y seguimos en carretera. Esta vez rumbo a Zahara de los Atunes. Encontramos un lugar fantástico donde ver el atardecer. Como no podía ser de otro modo, también a pie de playa. Una gran explanada, de tierra y algo de gravilla. Podríamos ver atardecer en el mar a través de unas dunas. Llegamos con el tiempo bastante justo, así que no pudimos montar la cámara para un timelapse, ni nada, pero esas imagenes las grabamos en nuestras retinas.

Atardecer en Zahara de los Atunes

Noche tormentosa y un despertar movidito

Con la noche, llegó la lluvia. Nos acostamos, pero a eso de las 5 de la mañana el ruido de la lluvia nos despertó. Miró David por la ventana y vimos que el suelo se estaba encharcando bastante. Además no tenía pinta de que fuera a parar pronto. Decidimos mover la furgo de sitio, para no quedarnos atascados. Arrancamos la furgo y el parabrisas no daba a basto del agua que estaba cayendo, aún así teníamos que movernos. Sin apenas ver la salida, con grandes charcos por todo el aparcamiento y sin saber por donde debíamos ir, conseguimos llegar a la salida. Por fin ya estamos en asfalto, y según salir, a escasos metros encontramos un aparcamiento. Volvimos a estacionar la furgo y a echarnos a dormir otro rato. Ya eran cerca de las 6 de la mañana y con lo que llovía no podíamos hacer mucho más.

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.

Nos vemos pronto, un saludo enorme.

“Que todos vuestros deseos se cumplan. Lucha por lo que de verdad quieres.”

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