DÍA 5 – Parque Nacional CAHUITA II. Experiencia inolvidable

Hoy conoceríamos el Parque Nacional de Cahuita, donde vimos muchos animales, disfrutamos de la naturaleza y del paisaje. Además tuvimos una gran experiencia y un gran susto. Sigue leyendo para ver lo que nos pasó.

El sitio nos pareció muy caro, así que desayunamos dos cafés y nos marchamos. Habíamos reservado habitación en las cabinas ByB Buena Suerte. No queríamos repetir noche en este lugar. Después de recoger, nos fuimos a las nuevas cabinas a ver si podíamos dejar las maletas antes de la hora de entrada. Nos dejaron a las 10 nuestra habitación, cuando la entrada era a las 12. Los dueños eran italianos. Nos recibieron con un zumo y unas galletas caseras que hizo el propio dueño. No tuvimos que buscar otro sitio para desayunar.

Parque Nacional Cahuita

PARQUE NACIONAL CAHUITA

Nos fuimos al Parque Nacional de Cahuita, sin guía. El precio de la entrada era la voluntad. Fuimos paseando a nuestro aire mirando para todos lados, sobre todo cuando oíamos algún ruido.

Árbol caído, cortado para dejar el camino libre

Tuvimos mucha suerte y vimos muchos animales; mapaches, iguanas, basiliscos, monos cara blanca, una serpiente venenosa al lado del camino (serpiente europea) y varios perezosos, entre otros animales.

Algunos de los animales que vimos

Serpiente Europea. Venenosa
Basilisco

 

Las arañas eran enormes

Un montón de plantas originales

Parece una rosa
Menudo rojo, brillante y llamativo
si no me equivoco esta planta se llamaba del león

Vimos a un mapache muy descarado, no tenía ni miedo, ni respeto a la hora de acercarse a los humanos; al fin y al cabo somos nosotros quienes invadimos su espacio. Se subió en una mesa que estaba junto a la playa, sobre la que había una nevera y comida e intentaba coger cualquier cosa comestible.

Un mapache intentando robar comida

También vimos a una ardilla a escasos centímetros, David intentó echarla una carrera haber quien abría antes una nuez. Si David con la pequeña navaja que llevamos en el llavero del coche o la ardilla. Por supuesto ganó la ardilla, y nos echamos unas buenas risas viendo con la facilidad que lo hacía.

David intentando abrir una nuez
La ardilla abriendo la nuez
La ganadora, más de cerca

¡GRAN SUSTO!

Vimos como un perezoso se caía de un árbol a unos 10 metros de altura. Al caer no se movía, David se acercó, saliéndose del camino, para ver si estaba bien. El perezoso, le agarró un poco con su mano, o más bien con su uña, pero no se movió más.

Nos temíamos lo peor, así que David fue a buscar a un guía con el que nos habíamos cruzado hacía no mucho. Yo me quedé para saber cuál era el sitio exacto donde estaba, y no perderle de vista. Debió de tardar unos cinco minutos el perezoso en mover un brazo, levantó la cabeza y al verme se volvió a dejar caer. Tardó otros cinco minutos más por lo menos en empezar a levantarse e intentar trepar.

Trepó por un árbol que debía medir poco más de un metro, así que cuando llegó arriba, tuvo que volver a bajar y buscar otro árbol. Todos sus movimientos eran como verlo a cámara lenta. Cuando llegó David con el guía y un par de personas que iban con el guía, nos dijo que si no se movía era muy probable que no sobreviviera. Nos aseguramos de que estaba bien y continuamos con nuestra visita.

Uno de los perezosos colgado de un árbol

Llegamos hasta la Punta, a mitad del camino. Ahí paramos a hablar con un guía que indicaba la distancia que había hasta el final para saber si podíamos acabar. Nosotros decidimos dar la vuelta y regresar por la playa. Nos dimos un bañito de más de una hora, el agua estaba buenísima y nos limitamos a disfrutar durante un buen rato del lugar, del momento y sobre todo de nosotros.

Nosotros en una de las mesas del camino

Momento gracioso con una ola

No he podido evitar ponerlo

Cuando salimos del parque dimos un paseo por el pueblo. Buscábamos recuerdos para nuestra gente y para nosotros, pero no encontrábamos suvenires (menuda aventura fué conseguir algo. Pero esto ya os lo contaré más adelante, cada cosa en su momento). Lo que sí encontramos fue un sitio de crepes que tenían una pinta buenísima. Nos pensamos el volver después de cenar, pero estaban a punto de cerrar y si no, no podríamos comerlas, así que nos pedimos una par los dos de banana y chocolate, con un zumo, pero este estaba muy aguado. Luego nos fuimos a cenar una pizza y a las cabinas. Allí conocimos a otra pareja de catalanes, esta vez de Gerona. Nos pusimos ha hablar, nos dijeron más cosas y sitios que ver y al final nos dieron las 23.

Algunos de los corales que vimos
Otro coral en el camino

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.

Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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DÍA 4 – CAHUITA

Rumbo a Cahuita

Hoy toca día de viaje, desde Tortuguero a Cahuita y seguir conociendo Costa Rica

Por la mañana Eric tenía un fuerte dolor de espalda. Así que nos fuimos a tomar un zumo y luego a coger el barco de vuelta a la Pavona juntos. Les acercamos hasta Cariari, para evitar que tuviera que ir en el autobús por todos aquellos baches, que aunque David les cogía con cuidado, se le veía la cara de dolor.

Allí nuestros caminos se desviaban y les dejamos en el autobús con destino San José, pues su viaje acababa.

Nosotros rumbo a Cahuita. Comimos en una soda en el camino y llegamos a las cabinas Reggae a las 15:15. Mientras yo escribía, David se echó un rato en la hamaca del porche y se quedó dormido; no me extraña después de tantos kilómetros conduciendo.

Este alojamiento no nos gustó. No funcionaba el Wi-Fi, más que en el bar; en el cual como parte positiva había música en directo, lo no tan bueno es que estuvieron hasta las 23 de la noche.

Hamaca en el porche de nuestra habitación, donde David hizo una pequeña siesta

Nos fuimos a cenar en una soda que nos recomendó un taxista de la zona. No recuerdo el nombre, pero estaba más o menos enfrente de las Cabinas Palmer Makanda. Era una casa y tenía 4 o 5 mesas en el porche. Vimos entre las dos puertas que debían dar a la casa, a una señora tumbada en un sofá. La preguntamos si daban cenas y muy amable nos acompañó a sentarnos en una de las mesas de la terraza. Nos trajo la cena, que fué un casado a cada uno y nos pidió permiso para sentarse en la mesa de al lado, para poder hablar con nosotros.

Nos explicó que allí la educación es 100% gratuita. Todos los colegios llevan uniformes, los cuales paga el estado, y también los libros, cuadernos, bolígrafos… y todo el material del colegio. Nos contó que en los pueblos que había pocos niños, lo que hacían era mover a los profesores. Los niños tienen que tener tiempo para ir a la escuela, pero también para jugar, si tenían que desplazarse durante una hora en coche o en autobús perderían tiempo de estar con la familia, de jugar y de descansar. Fué una cena muy agradable con su compañía.

Vistas desde el bar

En el bar de las cabinas buscamos el alojamiento del día siguiente; disfrutando de la música. Después de un par de canciones pasaron la gorra mientras hacían un descanso. Vimos un basilisco en una maceta. El bar era 100% al aire libre.

El jardín

A las 5 de la mañana los dueños ya andaban a gritos. Por lo que el descanso… fue un poco inexistente.

Este día fué un poco sin demasiadas cosas que contar. Pero el post que viene será un poco largo. Así que coge fuerzas y disfruta del siguiente

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.