Día 17 – Hasta pronto COSTA RICA

Último día en Costa Rica

Una vez más, nos hemos despertado antes de que sonara el despertador. Hemos hecho un muy buen desayuno; un plato de piña y plátano, huevos revueltos con jamón, café, tostadas, mermelada y zumo. Cuando volvamos a España, lo echaremos de menos, aunque es cierto que al no ser igual el ritmo de vida, seguro que volvemos a nuestros viejos hábitos sin demorarnos mucho.

Cómo no echar de menos estos pedazo de desayunos.

Nos hemos hecho los remolones a la hora de ir a la ducha y se nos ha hecho un poco tarde. Hemos salido a las 10 y queríamos ir a comprar camisetas y recuerdos en una tienda que estaba a 45 minutos de nuestro alojamiento. Así que tuvimos que cambiar y buscar otro lugar. Hora y media más tarde, ya teníamos todos los regalitos y recuerdos de Costa Rica que queríamos.

Luego con calma, fuimos a devolver el coche. Le miraron minuciosamente, para asegurarse que no tenía ningún golpe, ni ninguna cosa fuera de lugar. Una vez finalizada la revisión, hemos arreglado todos los papeles. Nos han devuelto la fianza y nos han llevado al aeropuerto.

Esto ya se acaba

Ha llegado el momento de ir al aeropuerto, despedirse de Costa Rica y hora de volver a España y a la tierruca. Las ganas de ver a la familia también pesan, aunque ya podía durar esto unas semanas más. Quien sabe, igual esto no es un hasta nunca, sino un volveremos antes de lo esperado.

El país, sus gentes, sus Parques Nacionales, sus paisajes, su naturaleza… todo el país nos ha enamorado. Una parte de nuestros corazones se queda aquí, así que habrá que volver seguro. Costa Rica un país para enamorarse.

Volviendo, volando sobre un mar de nubes espectacular

GRACIAS POR TODO

Aunque sin ninguna duda, lo que de verdad hace que sea tan especial la vida en general, es David. Un viaje inolvidable, con la mejor de las compañías. Estoy segura que este viaje sin tí, no hubiera sido ni parecido. Muchas gracias por todo lo que me das, por todo lo que aportas en mi vida, por estar siempre a mi lado y por ayudarme a levantarme siempre, tanto en el sentido literal de la palabra, que no son pocas veces que digamos, ; como en el sentido figurado.

Desmayos

En este viaje, fueron cuatro veces las que me levantaste literalmente del suelo. Y como no podía despedirme de otra manera de Costa Rica, la última fué en el avión de vuelta, San José – Madrid.

Decidí ir al baño, cuando la mayoría de la gente dormía y el avión estaba prácticamente a oscuras, excepto alguna luz tenue para que las azafatas y los pasajeros pudieran ver para levantarse a estirar las piernas, ir al baño… y poco más.

De la que ya volvía hacia el asiento. ¡Ploff! Al suelo, que me fuí, con un nuevo desmayo para mi larga lista. Cuando recobré el conocimiento, vi que tenía bastante gente a mi alrededor, sobre todo teniendo en cuenta que estaba en un pasillo de avión que de por sí no son muy amplios.

Tenía a David a mi lado, un señor que decía ser médico, alguna azafata, y las luces del avión encendidas, con gente levantada de sus asientos para ver que pasaba. Despertarme así hace que casi muera de vergüenza .

Las azafatas super amables, me invitaban a pasar a primera clase, ya que ahí no hace tanto calor e iba a poder estar más cómoda. Yo decidí quedarme contigo en la clase turista, ya que cualquier sitio a tú lado es mejor.

Aunque sí es verdad, que un rato me fuí a la zona donde van sentadas las azafatas, hace más aire, y no estaba bajo la atenta mirada de todos los pasajeros, que aún se preguntaban qué había pasado. Aunque David se lo explicó a la gente que vino a ayudarme al pasillo, los más alejados no se enteraron. Al poco se apagaron las luces de nuevo y el vuelo volvió a su tranquilidad.

GRACIAS

Estoy muy agradecida con las azafatas, me ofrecieron de todo y super atentas conmigo el resto del vuelo. Viajábamos con Iberia, pero yo creo que en este caso no tiene nada que ver la compañía, eso va en la forma de ser de cada uno. Así que mil gracias a esas azafatas y en general a toda la gente que me va recogiendo del suelo.

Como dijo mi hermana al leer el día  de la boda, “Siempre estaremos a tú lado ayudándote a levantarte, o tumbándonos contigo” y aquí la prueba del delito.

La familia siempre unida
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Día 16 – Volcán Cerro Chato

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Visitando un volcán

Teníamos de nuevo un desayuno de campeones, hoy sería sobre las 8:30. Este constaba de Gallo Pinto (arroz con frijoles), café, zumo y tostadas con mantequilla.

Llevaba gran parte de la noche lloviendo y amaneció igual. Hemos recogido las maletas con calma para ver si escampaba un poco. Al ver que no paraba, decidimos salir de todos modos y acercarnos a ver o el Volcán Arenal o el volcán de Cerro Chato. A parte de la lluvia, había bastante niebla, así que descartamos el Volcán Arenal, ya que no íbamos a poder disfrutar de las vistas, una vez que llegáramos arriba.

Decidimos ir a Cerro Chato, puesto que al ser más bajo, la niebla, no nos impediría tanto disfrutar de unas buenas vistas. Además es más barato y había una rutilla de menos de 2 horas que tenía muy buena pinta. ( El chico de la entrada nos dijo que se tarda 1 hora y 40 minutos).

Además nos dejó un mapa de la ruta y su número de teléfono por si nos surgiera cualquier cosa durante la ruta. estaba plastificado, ya que de no ser así por la lluvia no nos hubiera durado más de dos metros.

Plano de la ruta por Cerro Chato. Plastificada.

Volcán Cerro Chato

El volcán de Cerro Chato está situado junto al Volcán Arenal, por su parte sureste. Es un volcán inactivo. Tiene una altitud de 1.140 metros. Con una laguna verde azulada en su parte superior de  500 metros de ancho.  La última vez que entró en erupción fue hace unos 3.500 años. La primera vez que colada de lava ocurrió hace 38.000 años y dió lugar a la formación de la catarata del río Fortuna, de 60 metros de altura.

Al volcán de Cerro Chato le rodea un bosque primario espectacular. Ya que no ha sido perturbado por los humanos u otros disturbios durante grandes períodos que superen la vida normal de los árboles maduros.

Mientras que el volcán Arenal es rodeado por un bosque secundario, originado después de haber sido eliminada la vegetación original por fenómenos naturales. Hay por algunas zonas,  donde no es ni bosque, ya que se quemó tanto que no ha vuelto a nacer nada.

¿Veremos una Serpiente?

Sacamos las entradas y fuimos a ponernos las playeras para andar y los chubasqueros. Cuando ya nos disponíamos a entrar, nos dijo el chico de la entrada, que le acababa de llamar un vecino, porque se le había colado una serpiente en el gallinero.

Nos dijo que a la vuelta si queríamos verla, él la tendría en las taquillas y así quedamos.

Inicio y fin de la ruta

De camino hacia la cima ¿o no?

Comenzamos la ruta. Cuando sólo habíamos cruzado un puente, que está a dos minutos de la entrada, vimos al famoso vecino de la serpiente. Le preguntamos por ella y nos dijo que la serpiente en cuestión era una boa. Nos ofreció ir a su casa a verla. Le esperamos ahí, ya que tenía que ir a buscar al chico de la entrada del parque. Una vez estábamos todos, nos fuimos a su casa. Este matrimonio es el único que vive dentro del recinto del Parque Nacional de Volcán Arenal, al que pertenece también el volcán Cerro Chato.

En busca de la Boa

Tenía una jaula; así es como llamaban al pequeño gallinero. El cual tenía capacidad para un gallo y una gallina.

Cuando llegamos, nos fuimos directos al gallinero, donde enseguida pudimos ver la gran serpiente.

Boa en Cerro Chato

La Boa se había comido al gallo por la noche; se intuía porque podía verse el bulto en la serpiente. La gallina seguía allí, la había estrangulado. Suponemos que para comersela más tarde.

Debía hacer varias horas que se había comido al gallo, pues este era más grande que la gallina y ahora los restos que se veían de él a través del cuerpo de la serpiente, era bastante más pequeño. Debía quedarle pocas horas de digestión.

La serpiente se había quedado encerrada dentro de la malla del gallinero. Después de comer, ya no cabía por los agujeros del cercado para poder huir. El chico de la entrada al parque, había trabajado en un reptilario y la cogió con gran decisión, como quien coge al animal más manso del mundo. Fué alucinante ver esa seguridad y rapidez. Aunque no esté grabada esa parte ya que nos quedamos sin batería y tuvimos que cambiarla.

Aquí os ponemos un vídeo de la primera toma de contacto de Saúl el chico de la entrada, con la Boa.

Después de sacarla, nos dejaron tocarla y hacernos fotos, siempre teniéndola él bien agarrada. A mi me daba un poco de repelús y respeto, pero una parte de mí más grande, quería tocarla. Luego la metió en un saco y la levantamos todos a pulso, de uno en uno, para ver lo que pesaba. Dijeron que serían unos 10 kg aproximadamente y media 4 metros.

Tocando a la Boa

Rumbo hacia la cima. Esta vez sí.

Nos despedimos y nos pusimos a caminar rumbo a la cima de Cerro Chato.

Vimos un árbol de más de 600 años, un montón de árboles y plantas con formas muy curiosas y también piedras de lava de cuando el Volcán Arenal entró en erupción en 1992.

De camino a la cima, vimos carteles con los nombres del tipo de árbol de esa zona en cuestión. Carteles como estos.

Bochicia
Prestomia
Pilón. Nombre con recuerdos para nosotros.

También árboles gigantescos, con raíces enormes. Y como podéis ver tanto por el camino como por las gotas de lluvia que salen en la gran mayoría de las fotos. El tiempo no nos daba ni una tregua. No paraba de llover, con razón está todo tan verde.

Árboles enormes con raíces inmensas

Parece que no llueve, y vemos brillar el sol al final del camino tras los árboles.

Sol al final del camino
Señales que indican que la cima está próxima.

Por fin llegamos a la cumbre, subiendo por la lava que dejó del volcán Arenal, la última vez que entró en erupción en 1992. Además el tiempo nos da un pequeño respiro. Lo justo para poder sacar alguna foto y poco más. Pudimos disfrutar del pedazo de paisaje y pudimos intuir que detrás de la niebla, hay mucho más.

En la cima
Vistas únicas, lástima la niebla

Ya de vuelta, el tiempo sigue respetandonos y conseguimos alguna foto sin gotas. Tuvimos que cruzar algún río saltando de piedra en piedra.

Cruzando el río

Y mientras seguimos bajando, pudimos ver algún que otro paisaje entre bosques y niebla.

Se asoma un gran paisaje

Justo antes de terminar la ruta, nos toca cruzar el último puente. Aquí os dejamos un pequeño vídeo.

La ruta estuvo muy bonita y entretenida a pesar de la lluvia. Tardamos cerca de 3 horas en hacer la ruta completa, parando un montón obviamente, para contemplar la naturaleza. Por supuesto en ese tiempo también está el tiempo que estuvimos con los lugareños y la Boa. Debían ser unos 3 o 4 kms de ruta.

De nuevo en el coche, pasados por agua

Cuando llegamos al coche, decir que estábamos mojados se queda corto. Empapados hasta los huesos; a pesar de llevar los chubasqueros. Se nos mojó hasta la ropa interior. Por suerte en el coche teníamos las toallas y una sudadera cada uno así que nos quitamos todo y nos quedamos con eso hasta llegar al hotel, donde habíamos dejado las maletas para que nos las guardaran.

Hora de marchar de La Fortuna

Cogimos las maletas, sacamos ropa seca, nos cambiamos y fuimos a buscar algo para comer. Encontramos una panadería que tenía unas trenzas de pan de bollo dulce rellenos. Nos decidimos por uno relleno de pollo y otro relleno de carne desmechada con frijoles; estaban muy buenos. Aunque el de carne estaba más jugoso y por lo tanto fue el que más nos gustó.

Nos pusimos rumbo a San José y saliendo de la Fortuna, vimos una franquicia que nos llamó mucho la atención de pollo, tipo al KFC. Cogimos algo de pollo, que también tiene un rebozado super crujiente.

Se nos hizo de noche, y a eso de las 18:30 llegamos al alojamiento de Villa Río Segundo, el mismo en el que pasamos la primera noche. Deshice todas las maletas y las rehice metiendo la mayoría de cosas en las maletas de facturar, para cargar con el menor peso posible de mano nosotros. Cenamos y nos fuimos a la cama. Pusimos la tele y estuvimos viendo la peli de Bee Movie, pero nos dormimos los dos, sin ver el final.

Esto nos ha llamado la atención mucho y nos ha gustado esta segunda vida que dan a los neumáticos. ¿No os parecen obras de arte fantásticas?

Neumáticos reutilizados
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Día 15 – La Fortuna

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Nuestro destino de hoy era La Fortuna. Nuestra misión aquí, ver el Volcán Arenal, las Termas y Cerro Chato.

Bañito en las Termas

Nos hemos levantado a desayunar. Con algo de calma, a recoger las maletas, y ponernos en carretera, rumbo La Fortuna.

¿Perdidos?

Cuando llevábamos un rato, paramos a  echar gasolina, esto en sí no tiene nada de relevante, pero lo bueno llega ahora.

Al seguir nuestro camino, iba yo con el gps, siguiendo y retransmitiendo las indicaciones. Después de recorrer unos 10 kms, por un camino no asfaltado, David se dió cuenta que no podía ser este el rumbo que debíamos seguir para llegar a nuestro destino; La Fortuna.

Me había equivocado, al salir de la gasolinera tomé la desviación que no era. El gps en ningún momento nos mandaba dar la vuelta, seguía marcando como buena la carretera por la que íbamos.

Aunque después ví que nos mandaba recorrer (no lo recuerdo bien, pero cerca de unos 50 km, si no eran más), para después dar la vuelta. David me preguntaba si estaba segura que no nos mandaba dar la vuelta, pero claro, no me había alejado lo suficiente, ya que estábamos viendo salidas, y desvíos en los que podríamos haber girado, sin recorrer estos 10 kilómetros por dichos caminos.

Tuvimos que volver hasta la gasolinera y seguir por una carretera asfaltada como la que nos había llevado hasta allí la primera vez.

Llegando a la Fortuna

De nuevo por el buen camino, comenzábamos a tener unas vistas increíbles. Empezamos viendo la laguna; era inmensa, de color azul cielo y transparente, imposible no parar el coche y deleitarse con semejante maravilla, aunque a nosotros nos tocó disfrutar de ello con el día nublado. Aún así, podías ver los árboles reflejados en el agua.

A medida que íbamos avanzando, empezamos a ver el Volcán Arenal, es alucinante, sin duda, merece la pena venir a verlo.

Pero, espera un momento, echa un vistazo y descubre un poquito de esta gran maravilla.

¿Sólo viendo esto no te apetece conocer más? Y eso que como he mencionado anteriormente, los vídeos en este viaje, no son precisamente buenos… por no decir que son bastante malos. Os pido disculpas de antemano.

Estuvimos a punto de saltarnos el Parque Nacional de Volcán Arenal, porque el Rincón de la Vieja nos decepcionó muchísimo.

Aún no hemos ido a pasear por el Volcán, pero ya lo estamos deseando, creo que merecerá mucho la pena.

Por fin hemos llegado al alojamiento. Aún no hemos visto casi nada de la Fortuna, pero lo poco que hemos visto en el camino, nos ha encantado, así que nos estamos planteando quedarnos una noche más aquí.

Una vez instalados en la habitación, tratamos de cancelar el alojamiento del día siguiente en Río Segundo, pero nos fué imposible, así que había que disfrutar al máximo de este lugar tan sobrecogedor.

Termas Naturales Gratuitas

Decidimos irnos a unas Termas Naturales gratuitas, en La Fortuna, que estaban bastante cerca del hotel. A escasos metros de estas termas gratuitas, se encuentran los hoteles de lujo con sus propias termas, en el Tabacón.

No podía ser de otra manera, decidimos ir a bañarnos y… ¿a que no lo adivinais? Estaba lloviendo, pero como os podéis imaginar, eso no nos frenó, puesto que aún así, nos bañamos y se estaba en el paraíso.

Según llegar, entras en una pequeña poza. El agua a mí (que soy de tamaño reducido, ) me llegaba por las rodillas más o menos.

Un pequeño vídeo informativo sobre la temperatura y las Termas gratuitas del Tabacón, en La Fortuna en general. Pequeños vídeos introduciéndonos en el mundo de Youtube.

Aquí estamos disfrutando de esta primera poza. Mientras analizamos cómo bajar a la cascada y el resto de pozas. El agua está buenísima.

Disfrutando de la primera poza

Después de la primera poza, David se anima a bajar a la siguiente. Esto sólo es una pequeña parte de estas termas.

Yo me sigo pensando el como bajar… Pero al final, ví el camino, para hacerlo sin problema y me decidí a disfrutar de esta otra parte del paraíso.

Con la cascada de fondo

Otra visita obligada si vienes a Costa Rica, sobre todo si pasas por La Fortuna

Tras más de una hora ahí y muy a nuestro pesar, decidimos salir e ir a dar un paseo por el pueblo. Al fin y al cabo no habíamos conseguido cancelar la noche en Rio Segundo, así que teníamos que aprovechar al máximo para ver lo más posible de La Fortuna.

El ceviche

Y a comprar Ceviche para cenar. Es una de las comidas típicas de aquí, que aún no habíamos probado. Y eso que nos hemos cruzado con un montón de puestos a pie de carretera. Nos dijeron que era pescado crudo, así que había ido posponiendolo. A mí personalmente, lo de probar cosas “nuevas” no me llama nada la atención.

Nos informamos un poco mejor sobre lo que llevaba, y era pulpo, langostinos y un pescado el cual no recuerdo; todo ello macerado en limón. Cogimos para llevar y cenar en el hotel una ración mediana por si no nos gustaba y una ración de pollo. El Ceviche estaba buenísimo, lástima no haberle probado antes.

Ya nos hemos integrado tanto en el país que nos vamos para el hotel a la misma hora que los lugareños. Eso sí, nos vimos una peli y a dormir enseguida que el día siguiente nos espera una caminata.

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Día 14 – Bosque Nuboso de Santa Elena

Bosque Nuboso de Santa Elena

El Bosque Nuboso de Santa Elena es lo que visitaremos hoy. El cuál está situado en Monteverde y  tiene 12 kms de extensión.

Atravesaremos senderos mágicos, viendo gran cantidad de vida. Plantas con formas muy llamativas. Hongos en los árboles que parecen pequeñas escaleras para seres imaginarios. En este lugar es muy fácil dejarse llevar por la imaginación.

Y nos llevaremos un gran susto casi al final de nuestra visita en el bosque Nuboso. ¿Queréis saber qué nos pasó? Seguir leyendo

Comenzamos

Hoy desayunamos la mayoría a las 7:00. Teníamos el desayuno de los campeones, porque había bien de ello donde elegir, dulce, salado, fruta… Aquí os pongo todo lo que había para desayunar tortitas, fruta, café, zumo, yogur, cereales… y sirope de arce (creo que no olvido nada).

Después nos preparamos y salimos dirección a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena con Diana y con un chico francés llamado Anthony, con el que también nos llevamos muy bien. Hicimos todo el Bosque nuboso juntos.

Llegamos a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena

Al llegar al aparcamiento, encuentras un edificio donde pagar la entrada al Bosque Nuboso de Santa Elena. También tiene una gran tienda de recuerdos, bastante amplia. No recuerdo los precios de la entrada, así que os dejo el enlace de una página que he encontrado y me parece que está bastante bien.

http://www.monteverdeforest.com/es/reserva-santa-elena/

¿Qué sendero tomamos?

Tienes varios senderos donde escoger. El Bosque nuboso entero es espectacular, parece un bosque encantado, como bien dice uno de sus senderos. Tienes la sensación casi constante, de que vas a encontrar hadas en cualquier momento.

Pero en vez de seres mágicos y/o mitológicos, lo que encuentras es una gran variedad de aves y una vegetación única.

Aves, la verdad es que no fotografiamos muchas. Parte de ellas no merecen la pena ser publicadas, puesto que tienes que echar mucha imaginación para ver algo. Eso sí, se oían constantemente ruidos en los árboles, que si andabas un poco hábil, podías contemplar maravillosas aves. Algún que otro mono aullador, y algunos animales que no conseguimos ver. Pero escuchar la naturaleza con todos sus sonidos, era indescriptible.

Había carteles como el de la siguiente foto, que indicaba que en esa zona solía haber un ave en concreto. En este caso quetzales.

Árboles que parece imposible que tengan esas formas, parece que el ser humano a puesto los troncos como le ha parecido, y se han quedado así.

¿Que fué antes, el tronco atravesado o el árbol? Parece la mítica pregunta, ¿Qué fué antes el huevo o la gallina? Yo de verdad, cada vez que lo veo, me hago la misma pregunta.

Raíces en las que el árbol crece por encima de un tronco atravesado, pero no está posado en el suelo.

Gran incógnita, dejar en los comentarios lo que pensais.

Como veis el tronco está a una buena altura del suelo.

La vegetación ya veis que llama bastante la atención, sin duda, esa fué la que más llamó la mía. Pero había mil formas extrañas, como la siguiente.

No entiendo cómo las raíces salen por encima de la tierra y el propio árbol nace a más de medio metro del suelo. Pero la verdad que quizás el ser tan único, lo hace tan espectacular.

Enormes árboles

Es alucinante, y estas son sólo algunas de las maravillas que podéis encontrar en el Bosque Nuboso de Santa Elena. Lugar sin duda alguna, recomendable al cien por cien. No podéis estar en Monteverde y no ver Santa Elena.

Aunque no todo fué tan maravilloso, también me lleve el susto de mi vida (que exagerada soy a veces) cuando al pasar junto a un árbol, me encuentro… Esperar, os pongo en situación.

Paso por encima de una de las raíces, de uno de los tantos árboles como encontramos. Voy como si estuviera en la cuerda floja, haciendo equilibrios, sin que estos fueran necesarios para nada.

A mitad de camino oigo mi nombre y decirme que no me mueva. ¿Qué pasa? Miro al suelo donde estaban señalando, y esto fué lo que me encontré.

¿Lo habéis visto?
Una pedazo de tarántula.

Era una tarántula del tamaño de un paquete de pañuelos de papel doblado a la mitad. Es decir, un paquete de clinex de los pequeños; y un poquito más, esta vez os aseguro que sin exagerar para nada. Pusimos el paquete de clinex al lado.

De regreso y despedidas

Al terminar de ver el Bosque Nuboso, volvimos al alojamiento. Diana se iba después de comer, así que nos despedimos de ella. Aunque luego decidimos llevarla hasta la parada de taxi, que estaba a cinco minutos en coche, y allí volvimos a despedirnos de nuevo. ¿Sería para siempre?

Volvimos para hacer la comida. Comimos en la calle con Anthony y su amigo. El amigo de Anthony, por la mañana fué a hacer Canopy. Comiendo nos enseñó los vídeos, las vistas eran increíbles. Ellos luego se iban a ver el tour del café.

¿De donde viene el Canopy?

Sin duda tiene que ser increíble lanzarse por esas tirolinas tan altas. Las cuales fueron creadas, por los aldeano. Las usaban para atravesar ciertas partes del bosque. Lo que hacían era ir de una liana a otra; igual que Tarzán, para atajar y poder llegar antes a sus destinos. Luego con el tiempo, crearon el canopy, ya con los medios de seguridad necesarios para los turistas.

Nosotros nos quedamos y echamos la siesta. Estuvimos mirando también que ver al día siguiente.

Para cenar hicimos tortilla de patata. La compartimos con Anthony y su amigo, y con unos chicos de Israel que también estaban en el hostel, que os recuerdo era el Hammock House; los cuales también compartieron su cena; una especie de ensaladilla rusa, pero caliente.

Nos despedimos de ellos ya que cogían el bus a las 6:30 y nosotros desayunábamos a las 7 en punto.

La verdad que fué un gran día, una experiencia maravillosa. Tanto por el Bosque Nuboso, como por la tan agradable compañía, que tuvimos durante todo el día. Uno de los sitios que más me ha gustado, junto con Tortuguero y por supuesto Cahuita que queda a otro nivel.

 

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Día 13- Monteverde

Hoy nos toca rumbo Monteverde, a seguir disfrutando de preciosos Parques Nacionales.

Despedida de Liberia

Nos levantamos a las 8:30 en el antiguo motel de carretera, convertido hoy, en el hostel GuanaSol. Después con calma, nos fuimos despejando, ya que el desayuno le teníamos a las 9. Nos ha preparado unos huevos revueltos, tostadas con aceite y café. Hemos recogido las cosas y sobre las 10:30 nos hemos puesto rumbo a Monteverde.

Llegada a Monteverde

Sobre las 14 horas llegamos al hostel Hammock House, situado en Monteverde. Nos conectamos al wifi y David les mandó un correo de que habíamos llegado. A los 5 minutos, estaba el chico con nosotros. Era muy simpático y agradable, enseguida nos explicó todo. Antes de pagar nos mostró la habitación, para confirmar que fuera de nuestro agrado. Así fué, por lo que decidimos reservar dos noches.

El Hostel

Cuando llegas al Hostel, tienes una pequeña casita de una habitación con grandes cristaleras, donde está la oficina. Las vistas desde allí son espectaculares, mires donde mires, ves naturaleza. Nos ofrecieron el tour del café; no somos muy cafeteros, así que decidimos no hacerle. Aunque si fuimos a ver algunas de las plantaciones cercanas desde el coche.

Planta de café
Buitre encapuchado

Cuando entras, hay un pequeño pasillo de asfalto, donde a la derecha hay montada una pequeña terraza al aire libre con varias mesas, y un par de hamacas. En el soportal, al lado derecho, hay una mesa grande con un banco a cada lado; en el lado izquierdo un par de asientos hechos con neumáticos viejos. Un lugar desde el cual estuvimos viendo llover mientras comíamos, ya que la temperatura era muy agradable.

Al entrar a mano derecha estaba nuestra habitación, con un gran ventanal, que daba a la mesa de afuera, pero desde fuera no se ve la habitación. Al pasar nuestra habitación estaba la cocina, y enfrente una pequeña y acogedora sala de estar. Junto a esta una habitación con literas. El baño estaba al final del pasillo a la izquierda. La verdad es que el alojamiento estaba muy bien, a pesar de no ser nada del otro mundo, donde además hicimos amigos, y nos relacionamos con prácticamente todos los que había allí.

Haciendo amigos

Pasamos la tarde allí, ya que no paró de llover en todo el día. Antes de cenar nos fuimos con un par de ellos al supermercado, que estaba muy cerquita, pero como llovía, bajamos en coche.

La gente era de muchas partes del mundo; holandeses, franceses, Dinamarca, una pareja de Israel pero que vivía en San Diego, California y una chica mexicana. Esta última, se llamaba Diana y tenía 21 años. Estuvimos hablando mucho con ella y nos caímos muy bien; tanto que nos dieron las 23 de la noche.

Esa tarde la pasamos allí, hablando . No dejó de llover en todo el día, así que estuvo bien para relacionarnos.

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DÍA 9 – Bahía Drake II

Ruta por Corcovado, rumbo a San Josecito

Hoy tocaba ruta por Corcovado. Nos levantamos a las 5 de la mañana y a las 5:20 ya estábamos saliendo de nuestras cabinas. Las cuales están situadas junto a la playa Colorada, que es donde nos dejó el barco el día anterior.

Rutas por Corcovado

Nuestra caminata rumbo a San Josecito en el Parque Nacional de Corcovado

Íbamos andando y mirando a todos lados. Vimos muchos animales, como por ejemplo, un tucán pico iris, que como su propio nombre indica, es un tucán con el pico de colores. Estuvimos andando hasta cerca de las 11; unos 8 km. Parando a fotografiar todo y a mirar a todos lados, sobre todo cuando oíamos algo moverse.

La ruta transcurría dejando a la derecha el inmenso mar pacífico con sus calitas de ensueño y la densa selva  llena de plantas y animales exóticos a la izquierda.  En algún tramo la ruta se adentraba tanto en la selva, que ni veiamos ni escuchabamos el mar. Sintiendo que éramos los únicos humanos del lugar, rodeados de una fauna y flora única. Así que íbamos caminando entre árboles inmensos, rodeados de naturaleza al 100%.

Al madrugar tanto pudimos ver bastante actividad, los animales se despertaban y comenzaban a moverse. Vimos muchas aves sobrevolar nuestras cabezas. Muchos monos trepando y saltando de árbol en árbol, mientras hacían sus típicos chillidos, que se escuchaban cada poco por toda la selva.

Decidimos que no llegaríamos hasta el Refugio del Jaguar, porque nos dijeron que teníamos que cruzar un río y tal y como había estado lloviendo días atrás, no sabíamos si eso sería posible. Así que decidimos parar y disfrutar de la Selva y la naturaleza al completo, vistas incluidas, sin avanzar más.

Alojamiento Corcovado Adventures Tent Camp

Junto a la playa Las Caletas, había un Hostel llamado Corcovado Adventures Tent Camp, que eran unas tiendas de campaña pero en plan chill out. La verdad que llamaban mucho la atención y parecían muy cómodas y acogedoras.

Aquí os dejo alguna de las fotos que sacamos. Aunque viéndolas ahora, he de reconocer que no las hacen justicia.

Corcovado Adventures Tent Camp
Adventures Tent Camp

De vuelta, achicharrados y con una insolación

Llegamos hasta Marenco, donde nos dimos un bañito en una de sus maravillosas calas. Ya de vuelta, andamos un kilómetro aproximadamente y nos dimos otro bañito en la playa Las Caletas.

Más playa
Nosotros después de un bañito en la playa

Insolación y aún queda la vuelta En la playa Las Caletas, tuve la brillante idea de tomar el sol un rato. Resultado, nos quemamos y a mi, me dió una insolación por dormirme.

Volvimos andando un poco, pero como estaba bastante mareada y me daba vueltas todo, David me llevó a cuchus; es decir, subida en su espalda; hasta unas mesas cercanas, situadas a la sombra. Forzamos mi desmayo haber si así se me pasaba y podíamos volver andando. Pero al no ser por mis desmayos, sino por la insolación, al despertar seguía igual.

Junto a estas mesas, estaban los alojamientos VanVan House, con servicio de bote-taxi incluido. También tenían pinta de ser muy acogedores y llamaban la atención. La verdad, que al estar en mitad de la selva; por lo menos a nosotros; ya nos robaron la mitad del corazón. Además al no ser alojamientos lujosos, para nuestro gusto, eran totalmente recomendables.

Bote-taxi VanVan y de nuevo con chaleco salvavidas

Contratamos el servicio de bote – taxi, para llegar hasta Bahía Drake y poder ir a nuestras cabinas. Puesto que no veíamos posible el volver andando por los caminos, estando yo tan mareada. Ya que el camino no era fácil y había que andar entre raíces enormes y en algún un punto, junto algún pequeño acantilado.

Zona con grandes raíces en mitad del camino

Cuando ya íbamos a subir al bote de VanVan, que era el nombre del chico que nos llevaba, me volví a desmayar; esta vez, sí que fué por mis desmayos. Así que el chico bastante asustado, me mandó poner un chaleco salvavidas por si me volvía a pasar.

Llegamos a las cabinas sobre las 15:30 y estuve durmiendo hasta las 20h. David se fué a dar un paseo hasta la tienda y compró batido de chocolate y galletas para cenar algo y desayunar mañana. A las 22 ya teníamos las maletas hechas y nos fuimos a dormir hasta las 6. Dormí de un tirón.

Más carteles en el Parque Nacional Corcovado y publicidad de hostels

Por favor, No alimente la vida silvestres. Los monos pueden encontrar su propia comida.
Las playas son hermosas. Ayúdales a permanecer así. NO COJA LAS CONCHAS.
Bienvenido. COPA DE ÁRBOL. resort de playa y selva
Cartel en VanVan House

Algunos de los animales que vimos por el Parque Nacional

Ardilla
Mono cara blanca
Dos cangrejitos en una hoja de árbol gigante
Una zarigüeya
Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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DÍA 8 – BAHíA DRAKE

Rumbo a Bahía Drake

Hoy nos hemos levantado a las 7:30 para ir a Bahía Drake. Teníamos 1 hora y 15 min hasta Sierpe, donde cogíamos un barco hasta allí. Hablamos con los dueños de Osa de Río, o más bien, fueron ellos los que se ofrecieron a guardar nuestras maletas. Puesto que teníamos que volver a pasar por Uvita. Así que tuvimos la gran suerte de no tener que cargar con las maletas en el barco, ni dejarlas en el coche. Nos llevamos las mochilas pequeñas y ropa para 3 días, por si nos quedábamos más de lo que teníamos pensado en Bahía Drake.

Mientras esperábamos la hora de salida del barco, había un señor con un puesto. Vendía pipas; que son cocos verdes; muy refrescantes, metidos en hielo. Típico de lugares caribeños. Llamaba mucho la atención la forma en que abría los cocos. Con un buen machete, le daba unos cuantos golpes, y listo para poner la pajita y beberle. Le compramos uno para probarle, ya que llevábamos días viéndoles, pero no nos había cuadrado parar a comprarles. Nos bebimos el jugo, que era realmente refrescante, y con el calor que hacía nos sentó genial. El interior del coco, al estar verdes eran como gelatinoso. Para nuestro gusto, un poco está rico, mucho ya no. Cuando salió el bote, le quedaban 3 pipas sin vender y las regaló a la gente que cogía los botes. Nosotros fuimos unos de los afortunados, ya que nos regaló una de ellas.

Gran aventura en el camino

Nos tocó un bote bastante potente con 150 caballos, cuando los habituales no tenían tantos. Tuvimos mucha suerte, o eso pensábamos; que ingenuos. Cuando llevábamos 20 minutos en el río por los manglares, de repente el motor empezó a pitar. El capitán le apagó y esperamos unos minutos para que se enfriase. Volvimos a ponernos en marcha y a los 5 o 10 minutos, volvió a pitar de nuevo.

El capitán nos dijo que con ese barco  no llegaríamos hasta Bahía Drake, así que esperamos al barco que salía 5 minutos más tarde que el nuestro con un motor menos potente. Este bote iba con los lugareños, tanto de Bahía Drake, como de Sierpe. El nuestro era el de los turistas. Hablaron los capitanes y el otro decía que a todos no nos podía llevar. Cada bote tiene capacidad para 22 personas. Juntando los dos, eramos 32, más las 3 gallinas de un habitante de Bahía Drake. Había que tener en cuenta que uno de los pasajeros de nuestro barco, era un poco “obeso”, y el otro capitán decía que a ese si que no le llevaba. Después de estar debatiendo un rato sobre el tema, dijo que al resto lo podía intentar. Pero seguía convencido que con este señor, no podría el barco. Al final accedió a llevarnos a todos.

Cambiando de bote en medio de los manglares

En cuanto nos dieron el visto bueno para cruzar, David me dijo que cruzara la primera y lo antes posible, antes de que se arrepintiera el capitán que nos llevaría ahora. He de reconocer, que yo deje pasar antes a un par de personas primero, porque no hay que olvidar que nos estábamos cambiando de bote, en mitad de un manglar en el cual habitaban cocodrilos y caimanes. Yo pensaba que con lo torpe que soy, seguro que los barcos se separaban y yo me iría al agua. Viendo a un par de personas cambiar, vi que no era tan complicado y allá que fui. David tardó un poco más en poder cruzar.El nuevo capitán, no hacía más que decir que eramos muchos y que no podría llevarnos a todos, David se encargó de pasar nuestras mochilas, y ayudó con otras maletas y en cuanto pudo pasó también. Yo, ya veía que al final nos íbamos cada uno para un lado, pero no, cruzamos todos, incluido el “señor obeso”. Eso si, nos tocó sentarnos separados puesto que al ir tan cargados, había que repartir bien los pesos en el barco.

Ya estamos a salvo, rumbo a Bahía Drake. Eso pensábamos, ilusos de nosotros, pero la aventura no había hecho más que empezar.

Salvavidas y rezos

Seguimos rumbo a Bahía Drake y como estamos en temporada de lluvias; empezó a llover. En la unión del río con el mar había grandes olas, con lo que dábamos unos buenos saltos, había momentos que había que agarrarse, aunque en el vídeo no se vea tan mal. La gente empezó a asustarse, empezaron a rezar y a repartir los chalecos salvavidas. A nosotros, que estamos acostumbrados al Cantábrico, no nos pareció para tanto; pero la verdad es que ver a todos así, a mi también empezó a darme un poco de miedo, o más bien respeto. La gente que está acostumbrada a realizar ese recorrido, casi se pegaba por los chalecos, y es que no hay que olvidar que el bote tiene capacidad para 22 personas, así que las cuentas de los chalecos, no cuadraban. Yo también quería mi chaleco por lo que pudiera pasar, y David no hacía más que decirme que le cogiera. Al final había salvavidas para todos.

Al poco de terminar de repartir los chalecos, el mar se calmó un poco, cuado pasamos la unión entre las aguas del río con las del mar. Con ello también el ambiente en el barco. Por fin llegamos a Bahía Drake; ahora sí, sanos y salvos; donde seguía lloviendo.

Tierra firme, por fin llegamos a Bahía Drake

Vino a buscarnos en moto Álvaro, el chico de las cabinas  Pacheco, nuestro alojamiento de esa noche. Y con él, el taxi del pueblo que nos iba a llevar sin costes, para no mojarnos. Era un trayecto de unos 500 metros, pero con la que caía hubiéramos llegados como recién salidos de la ducha con ropa y todo.

Eran las 13:30 así que nos acomodamos en las cabinas, pusimos a secar la ropa mojada, que era sobre todo lo que llevaba puesto David, ya que en el bote él se mojó bastante más. Pusimos su pantalón en el ventilador para que se secara. Al rato, cuando ya estaba más o menos seco, nos fuimos a dar un paseo.

Cenamos una pizza en el único restaurante del pueblo; en el Delicia Bahía Drake. Habíamos hablado con Álvaro para ir al día siguiente a dormir a la Jungla del Jaguar, que está justo a la entrada del Parque Nacional de Corcovado. Nos lo estuvimos pensando mucho y cuando llegamos a las cabinas, decidimos que no íbamos a entrar en Corcovado. Así que no íbamos a llegar hasta la Jungla del Jaguar, entre otras cosas porque había que pasar un río y no sabíamos cómo estaría por las lluvias.

Vistas desde la habitación en cabinas Pacheco
Bahía Drake

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Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 7 – UVITA – Viendo ballenas y delfines

Hoy se presentaba un gran día en el que iríamos a ver delfines y ballenas; uno de mis animales favoritos; en libertad. Disfrutando del Parque Nacional Marino Ballena.

Nos hemos levantado muy ilusionados con poder ver ballenas y delfines en total libertad. El barquito en el que fuimos tenía capacidad para 20 personas; aunque sólo éramos 10, 7 pasajeros, más el guìa de la excursión, el capitán del barco y el marinero que era el hijo del dueño.

En el barco

Viendo delfines

Primero vimos unos 20 ejemplares de delfines. Es como en los documentales de la tele, les ves saltar, acercarse a jugar; acercarse tanto que incluso pasan por debajo y en ocasiones, tienes la sensación que si estiras un poco más el brazo, podrías incluso tocarles.

Secuencia delfines saltando junto al barco

Viendo ballenas

Después de estar disfrutando del espectáculo que es verles en libertad, dando saltos, cambiamos de zona, para ver a las ballenas. Pudimos ver a una ballena con su cría. Desde una distancia prudencial para no asustarlas. La cría estaba tumbada panza arriba sobre su madre. Una imagen muy tierna. Luego vimos dos ballenas más. Tuvimos mucha suerte, porque era la época de nacimientos de las ballenas.

Apenas se aprecia pero es la cría de ballena sobre su madre.

Después de ver los delfines y las ballenas, nos llevaron a otra zona donde poder bañarnos. El tour estuvo genial, aunque tengo que reconocer que me mareé y estuve vomitando por la borda; parece mentira que esté acostumbrada a ir en las Reginas por el Cantábrico. No pude acabar de comer el taper con fruta partida; piña y sandía; que nos dieron en el barco junto con un botellín de agua.

Después de “mi percance” paramos a darnos un bañito con el barco, el cual me sentó genial y el agua estaba buenísima. También fuimos a ver las cavernas; había un montón; y algunas playas desde el barco. Un tour bastante completo de tres horitas. Decidimos quedarnos un rato en la playa y darnos otro bañito en el Pacífico.

Después del Tour

Hoy repetimos alojamiento en Osa de Río. Antes de volver a las cabinas,  pasamos por el super a comprar un poco de carne picada entre otras cosas. Pensábamos comerla con arroz. Pero al llegar, los dueños habían comido arroz y nos dieron lo que les sobró, así que sólo hicimos la carne.

Pensábamos acercarnos a ver unas cascadas que hay cerca de las cabinas, pero había que pagar, porque pasabamos por una finca privada; así que decidimos no ir. Íbamos a ir a ver el atardecer desde la playa, pero el día empezó a nublarse, así que no íbamos a ver gran cosa, por lo tanto nos quedamos de relax disfrutando de las cabinas y de la compañía de sus propietarios. Cenamos zumo de piña y plátano que habíamos comprado y usamos su batidora/licuadora.

La calidad de las fotos no es muy buena, intentaremos mejorarla en futuros viajes

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Día 6 – Parque Nacional Marino Ballena y Uvita

Rumbo a Uvita

Hoy nos toca ponernos rumbo al Parque Nacional Marino Ballena y  despedirnos del parque Nacional de Cahuita. Atravesando el Parque Nacional de los Quetzales; lastima que no era época, no vimos a ninguno.

Para desayunar teníamos un montón de cosas. Café con leche, zumo de naranja (una jarra para los dos), 3 tortitas, una galleta hecha por el dueño, un croissant, un bollo con crema pastelera, un trozo de tarta de galleta con crema de cacao, mermelada de fresa, de melocotón, crema de cacahuete, sirope de arce, miel y un plato de fruta troceada. ¡¡Menudo desayuno!!¡¡Manjar de dioses!!

Después de conducir casi 8 horas, llegamos a Uvita.

Parque Nacional Marino Ballena

Las cabinas Osa de Río en el Parque Nacional Marino Ballena, eran nuestro alojamiento estos días. Las vistas eran increíbles, situado en plena naturaleza. Estaba construido en contenedores de barco, uno encima de otro. Muy bien repartido y muy bonito decorado.

Vistas desde la habitación
Basilisco dándonos la bienvenida

Nos fuimos a dar un paseo por la playa y reservamos el Tour para mañana ver ballenas y delfines (en septiembre y Octubre, dicen que se ven muchas).

Viendo el atardecer
Escribiendo en la pedazo de cama que teníamos

Los dueños de Osa de Río eran un matrimonio formado por un francés que se enamoró de Costa Rica y decidió irse a vivir por el pacífico del país; donde conoció a una Tica de la que debió enamorarse más aún, y decidió vender su casa de Francia. Era una pareja muy simpática y agradable. Nos estuvieron indicando que ver y cuál era la mejor forma de llegar a los lugares imprescindibles de ver.

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DÍA 5 – Parque Nacional CAHUITA II. Experiencia inolvidable

Hoy conoceríamos el Parque Nacional de Cahuita, donde vimos muchos animales, disfrutamos de la naturaleza y del paisaje. Además tuvimos una gran experiencia y un gran susto. Sigue leyendo para ver lo que nos pasó.

El sitio nos pareció muy caro, así que desayunamos dos cafés y nos marchamos. Habíamos reservado habitación en las cabinas ByB Buena Suerte. No queríamos repetir noche en este lugar. Después de recoger, nos fuimos a las nuevas cabinas a ver si podíamos dejar las maletas antes de la hora de entrada. Nos dejaron a las 10 nuestra habitación, cuando la entrada era a las 12. Los dueños eran italianos. Nos recibieron con un zumo y unas galletas caseras que hizo el propio dueño. No tuvimos que buscar otro sitio para desayunar.

Parque Nacional Cahuita

PARQUE NACIONAL CAHUITA

Nos fuimos al Parque Nacional de Cahuita, sin guía. El precio de la entrada era la voluntad. Fuimos paseando a nuestro aire mirando para todos lados, sobre todo cuando oíamos algún ruido.

Árbol caído, cortado para dejar el camino libre

Tuvimos mucha suerte y vimos muchos animales; mapaches, iguanas, basiliscos, monos cara blanca, una serpiente venenosa al lado del camino (serpiente europea) y varios perezosos, entre otros animales.

Algunos de los animales que vimos

Serpiente Europea. Venenosa
Basilisco

 

Las arañas eran enormes

Un montón de plantas originales

Parece una rosa
Menudo rojo, brillante y llamativo
si no me equivoco esta planta se llamaba del león

Vimos a un mapache muy descarado, no tenía ni miedo, ni respeto a la hora de acercarse a los humanos; al fin y al cabo somos nosotros quienes invadimos su espacio. Se subió en una mesa que estaba junto a la playa, sobre la que había una nevera y comida e intentaba coger cualquier cosa comestible.

Un mapache intentando robar comida

También vimos a una ardilla a escasos centímetros, David intentó echarla una carrera haber quien abría antes una nuez. Si David con la pequeña navaja que llevamos en el llavero del coche o la ardilla. Por supuesto ganó la ardilla, y nos echamos unas buenas risas viendo con la facilidad que lo hacía.

David intentando abrir una nuez
La ardilla abriendo la nuez
La ganadora, más de cerca

¡GRAN SUSTO!

Vimos como un perezoso se caía de un árbol a unos 10 metros de altura. Al caer no se movía, David se acercó, saliéndose del camino, para ver si estaba bien. El perezoso, le agarró un poco con su mano, o más bien con su uña, pero no se movió más.

Nos temíamos lo peor, así que David fue a buscar a un guía con el que nos habíamos cruzado hacía no mucho. Yo me quedé para saber cuál era el sitio exacto donde estaba, y no perderle de vista. Debió de tardar unos cinco minutos el perezoso en mover un brazo, levantó la cabeza y al verme se volvió a dejar caer. Tardó otros cinco minutos más por lo menos en empezar a levantarse e intentar trepar.

Trepó por un árbol que debía medir poco más de un metro, así que cuando llegó arriba, tuvo que volver a bajar y buscar otro árbol. Todos sus movimientos eran como verlo a cámara lenta. Cuando llegó David con el guía y un par de personas que iban con el guía, nos dijo que si no se movía era muy probable que no sobreviviera. Nos aseguramos de que estaba bien y continuamos con nuestra visita.

Uno de los perezosos colgado de un árbol

Llegamos hasta la Punta, a mitad del camino. Ahí paramos a hablar con un guía que indicaba la distancia que había hasta el final para saber si podíamos acabar. Nosotros decidimos dar la vuelta y regresar por la playa. Nos dimos un bañito de más de una hora, el agua estaba buenísima y nos limitamos a disfrutar durante un buen rato del lugar, del momento y sobre todo de nosotros.

Nosotros en una de las mesas del camino

Momento gracioso con una ola

No he podido evitar ponerlo

Cuando salimos del parque dimos un paseo por el pueblo. Buscábamos recuerdos para nuestra gente y para nosotros, pero no encontrábamos suvenires (menuda aventura fué conseguir algo. Pero esto ya os lo contaré más adelante, cada cosa en su momento). Lo que sí encontramos fue un sitio de crepes que tenían una pinta buenísima. Nos pensamos el volver después de cenar, pero estaban a punto de cerrar y si no, no podríamos comerlas, así que nos pedimos una par los dos de banana y chocolate, con un zumo, pero este estaba muy aguado. Luego nos fuimos a cenar una pizza y a las cabinas. Allí conocimos a otra pareja de catalanes, esta vez de Gerona. Nos pusimos ha hablar, nos dijeron más cosas y sitios que ver y al final nos dieron las 23.

Algunos de los corales que vimos
Otro coral en el camino

 

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