Carta a los Reyes Magos

Mi carta a los Reyes Magos.

Bueno se acercan fechas muy señaladas donde todos queremos demostrar nuestro amor y cariño por los seres queridos.

Como supongo que la mayoría de personas, sobre todo adult@s que no escribimos carta, estoy cansada de que los reyes no acierten del todo con mis regalitos.  Son cosas que realmente no necesito, no me gustan y que en definitiva no sé qué hacer con ellas, porque por muy bonitas que sean, no les encuentro el uso que debiera. Por supuesto la culpa es mía por dejar de escribir la carta a los Reyes Magos y ponerselo cada año un poco más complicado.

Así que para evitar eso os voy a dejar los enlaces por aquí, haber si así hay suerte lo leen los Reyes Magos y este año aciertan al 100% con todos o algunos de los regalitos que quiero.

Además quizás te ayuden a decidir algún regalito que pedir a los Reyes tú también, nunca se sabe. O quizás para decidirte a escribir la carta y que todos tu regalucos sean los acertados esta vez.

Para el hogar:

Esto es una tela para colgar en la pared a modo de cuadro. Hay varios modelos. He escogido estos, porque son de los que más han llamado mi atención.

Tela con paisaje

También os dejo otro enlace del estilo al anterior, pero en lugar de un paisaje es un mandala. Tambíen hay muchos modelos y muy diferentes.

Tela con mandala

Ahora algo que yo ni me había planteado. Pero cuando me lo han pedido y lo he estado mirando, me ha gustado bastante. Creo que lo llaman pintura de diamantes. Son unas piedritas que vas pegando hasta completar el dibujo correspondiente. A cada color de “diamante” le corresponde un número, que a su vez viene donde debes pegarle.

Cuadro con “abalorios pegados”

Para la furgo:

Un pequeño nivelador, para asegurarte de si aparcamos la furgo en llano. Además saber hacia donde debes poner la cabeza para que esta quede en el lado más alto. Viene con dos pequeños agujeros para dejarlo de forma permanente en la furgoneta.

Nivelador

Un estabilizador, para las ruedas de nuestra “Morenuca”. Son ligeros y duraderos.

Calzos estabilizadores

Juegos de mesa

Los juegos de mesa son bajo nuestro punto de vista, un indispensable para los viajes en furgo. Os dejo varios enlaces a algunos de los juegos que tenemos y con los que estamos encantados. Todos los juegos que os dejo aquí abajo son tanto para niños como para adultos. Algunos de ellos bastante adictivos.

Dobble. Juego de velocidad, atención y reflejos. Además viene en un estuche metálico. Ideal para la furgo.

Dobble

Uno. Creo que este no necesita descripción. El objetivo es quedarse sin cartas, pero acuérdate de decir UNO cuando sólo te quede una carta. Además si le pones la regla añadida de no poder decir números, podrás echarte unas buenas risas adicionales. Si sois de decir muchas palabrotas, puede ser otra forma de penalizar… Añadir normas de este tipo nos encanta, ya que nos reímos mucho más. Este viene en su cajita metálica, el nuestro va en una bolsita de tela hecha por mí.

Uno

Jungle Speed. Un juego adictivo que también implica velocidad, reflejos y atención. Coge el tótem cuando otra carta sea igual que la tuya. Hay figuras muy parecidas y como truco os diré que no hay dos cartas iguales del mismo color. No os explico más pero tener cuidado, es un juego realmente adictivo. Además creo que han sacado versión infantil donde las imágenes, según tengo entendido, son algo más fáciles de diferenciar.

Jungle Speed

Juegos que tienen buena pinta.

Palabrea, juego de cartas de doble cara. Por un lado se representan las categorías y por la otra letras de distinto color. Se el primero en encontrar una palabra de la categoría que indica la carta y que comience por la letra del mismo color.

Palabrea

Story Cubes. Libera tu imaginación creando historias únicas. Tira los dados e incluye todas las imágenes de los 9 dados en tú historia.

Story Cubes

Masterman, a este juego nos pasabamos horas jugando mi hermana y yo. Uno pone 5 fichas de colores en el orden que quiera, y el otro tiene que adivinarlo. El que elige el orden debe indicar con fichas blancas y negras si tienes alguna ficha correcta y si están en su lugar. Tienes 12 oportunidades para acertar. ¡¡Mucha suerte!!

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Para los viajes:

Una riñonera que nunca está de más. Vas a conocer lugares nuevos con tu ropa de montaña y sin mochila. ¿Dónde guardas el móvil, la cartera, las llaves…? Esto es algo muy práctico que cuando era pequeña iba con nosotras casi siempre. Hablo en plural, porque me estoy refiriendo a mi hermana la mayor, que como no podía ser de otra forma, todo lo que ella tenía yo lo quería. No para llevar precisamente lo mencionado, pero sí la usábamos bastante. Entre otras cosas porque móvil no teníamos y llaves al ir de campamento o con mis padres, no necesitábamos. Eso sí, en los campamentos la cartera tenía su sitio asegurado en ella.

Riñonera

Aunque este otro tipo de riñonera no está nada mal tampoco. Me encanta, no sé si será o no práctico. No conozco a nadie que la tenga, pero me parece mucho más chula. Si la tienes o conoces a alguien déjame en los comentarios si es cómoda y práctica. Gracias.

Riñonera lateral

Este Organizador de cables, es el que tenemos nosotros y le usamos bastante. Creo que está bastante bien para tener los cables recogidos y cuando necesitas uno no tener que revolver la furgoneta entera por no encontrar el que necesitas. O si les llevas en una bolsa, no tener que sacar todos, porque el que necesitas será el último casi seguro.

Organizador de cables

No puede faltar una buena mochila con bien de bolsillos y separadores para las cámaras de fotos. Sobre todo cuando llevamos la cámara réflex con sus objetivos, el flash, y el resto de cámaras y sus accesorios.

Mochila para cámara

Aprovecho también para dejaros el enlace de nuestra caja rígida y estanca porta tarjetas SD y microSD con la que estamos encantados. Tiene gran capacidad, ocupa poco y siempre van ordenadas y sin estropearse.

Caja porta tarjetas

Y también nuestra cámara de fotos. Con ella hacemos sobre todo barrancos y snorkel, ya que es sumergible. Pero que la usamos para todo.

Cámara de fotos acuática

Para la web:

Una grabadora para poder poner un buen sonido a los vídeos.

Grabadora

Otra grabadora.

Grabadora

Un clásico, algo de ropa:

A quien no le gusta tener ropa nueva de vez en cuando.

Este mono para el verano.

Mono

Esta sudadera para otoño.

Sudadera

Un pijama, que también es un clásico en navidad y que a mi me encantan, sobre todos los del Primark, que me vuelven loca. Os dejo el enlace de uno que me a gustado mucho sobre todo porque tiene tanto puños en los pies, como en las manos.

Pijama

Espero que este año escribáis vuestra carta a los Reyes Magos y acierten en todo al 100%.

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 16 – Volcán Cerro Chato

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Visitando un volcán

Teníamos de nuevo un desayuno de campeones, hoy sería sobre las 8:30. Este constaba de Gallo Pinto (arroz con frijoles), café, zumo y tostadas con mantequilla.

Llevaba gran parte de la noche lloviendo y amaneció igual. Hemos recogido las maletas con calma para ver si escampaba un poco. Al ver que no paraba, decidimos salir de todos modos y acercarnos a ver o el Volcán Arenal o el volcán de Cerro Chato. A parte de la lluvia, había bastante niebla, así que descartamos el Volcán Arenal, ya que no íbamos a poder disfrutar de las vistas, una vez que llegáramos arriba.

Decidimos ir a Cerro Chato, puesto que al ser más bajo, la niebla, no nos impediría tanto disfrutar de unas buenas vistas. Además es más barato y había una rutilla de menos de 2 horas que tenía muy buena pinta. ( El chico de la entrada nos dijo que se tarda 1 hora y 40 minutos).

Además nos dejó un mapa de la ruta y su número de teléfono por si nos surgiera cualquier cosa durante la ruta. estaba plastificado, ya que de no ser así por la lluvia no nos hubiera durado más de dos metros.

Plano de la ruta por Cerro Chato. Plastificada.

Volcán Cerro Chato

El volcán de Cerro Chato está situado junto al Volcán Arenal, por su parte sureste. Es un volcán inactivo. Tiene una altitud de 1.140 metros. Con una laguna verde azulada en su parte superior de  500 metros de ancho.  La última vez que entró en erupción fue hace unos 3.500 años. La primera vez que colada de lava ocurrió hace 38.000 años y dió lugar a la formación de la catarata del río Fortuna, de 60 metros de altura.

Al volcán de Cerro Chato le rodea un bosque primario espectacular. Ya que no ha sido perturbado por los humanos u otros disturbios durante grandes períodos que superen la vida normal de los árboles maduros.

Mientras que el volcán Arenal es rodeado por un bosque secundario, originado después de haber sido eliminada la vegetación original por fenómenos naturales. Hay por algunas zonas,  donde no es ni bosque, ya que se quemó tanto que no ha vuelto a nacer nada.

¿Veremos una Serpiente?

Sacamos las entradas y fuimos a ponernos las playeras para andar y los chubasqueros. Cuando ya nos disponíamos a entrar, nos dijo el chico de la entrada, que le acababa de llamar un vecino, porque se le había colado una serpiente en el gallinero.

Nos dijo que a la vuelta si queríamos verla, él la tendría en las taquillas y así quedamos.

Inicio y fin de la ruta

De camino hacia la cima ¿o no?

Comenzamos la ruta. Cuando sólo habíamos cruzado un puente, que está a dos minutos de la entrada, vimos al famoso vecino de la serpiente. Le preguntamos por ella y nos dijo que la serpiente en cuestión era una boa. Nos ofreció ir a su casa a verla. Le esperamos ahí, ya que tenía que ir a buscar al chico de la entrada del parque. Una vez estábamos todos, nos fuimos a su casa. Este matrimonio es el único que vive dentro del recinto del Parque Nacional de Volcán Arenal, al que pertenece también el volcán Cerro Chato.

En busca de la Boa

Tenía una jaula; así es como llamaban al pequeño gallinero. El cual tenía capacidad para un gallo y una gallina.

Cuando llegamos, nos fuimos directos al gallinero, donde enseguida pudimos ver la gran serpiente.

Boa en Cerro Chato

La Boa se había comido al gallo por la noche; se intuía porque podía verse el bulto en la serpiente. La gallina seguía allí, la había estrangulado. Suponemos que para comersela más tarde.

Debía hacer varias horas que se había comido al gallo, pues este era más grande que la gallina y ahora los restos que se veían de él a través del cuerpo de la serpiente, era bastante más pequeño. Debía quedarle pocas horas de digestión.

La serpiente se había quedado encerrada dentro de la malla del gallinero. Después de comer, ya no cabía por los agujeros del cercado para poder huir. El chico de la entrada al parque, había trabajado en un reptilario y la cogió con gran decisión, como quien coge al animal más manso del mundo. Fué alucinante ver esa seguridad y rapidez. Aunque no esté grabada esa parte ya que nos quedamos sin batería y tuvimos que cambiarla.

Aquí os ponemos un vídeo de la primera toma de contacto de Saúl el chico de la entrada, con la Boa.

Después de sacarla, nos dejaron tocarla y hacernos fotos, siempre teniéndola él bien agarrada. A mi me daba un poco de repelús y respeto, pero una parte de mí más grande, quería tocarla. Luego la metió en un saco y la levantamos todos a pulso, de uno en uno, para ver lo que pesaba. Dijeron que serían unos 10 kg aproximadamente y media 4 metros.

Tocando a la Boa

Rumbo hacia la cima. Esta vez sí.

Nos despedimos y nos pusimos a caminar rumbo a la cima de Cerro Chato.

Vimos un árbol de más de 600 años, un montón de árboles y plantas con formas muy curiosas y también piedras de lava de cuando el Volcán Arenal entró en erupción en 1992.

De camino a la cima, vimos carteles con los nombres del tipo de árbol de esa zona en cuestión. Carteles como estos.

Bochicia
Prestomia
Pilón. Nombre con recuerdos para nosotros.

También árboles gigantescos, con raíces enormes. Y como podéis ver tanto por el camino como por las gotas de lluvia que salen en la gran mayoría de las fotos. El tiempo no nos daba ni una tregua. No paraba de llover, con razón está todo tan verde.

Árboles enormes con raíces inmensas

Parece que no llueve, y vemos brillar el sol al final del camino tras los árboles.

Sol al final del camino
Señales que indican que la cima está próxima.

Por fin llegamos a la cumbre, subiendo por la lava que dejó del volcán Arenal, la última vez que entró en erupción en 1992. Además el tiempo nos da un pequeño respiro. Lo justo para poder sacar alguna foto y poco más. Pudimos disfrutar del pedazo de paisaje y pudimos intuir que detrás de la niebla, hay mucho más.

En la cima
Vistas únicas, lástima la niebla

Ya de vuelta, el tiempo sigue respetandonos y conseguimos alguna foto sin gotas. Tuvimos que cruzar algún río saltando de piedra en piedra.

Cruzando el río

Y mientras seguimos bajando, pudimos ver algún que otro paisaje entre bosques y niebla.

Se asoma un gran paisaje

Justo antes de terminar la ruta, nos toca cruzar el último puente. Aquí os dejamos un pequeño vídeo.

La ruta estuvo muy bonita y entretenida a pesar de la lluvia. Tardamos cerca de 3 horas en hacer la ruta completa, parando un montón obviamente, para contemplar la naturaleza. Por supuesto en ese tiempo también está el tiempo que estuvimos con los lugareños y la Boa. Debían ser unos 3 o 4 kms de ruta.

De nuevo en el coche, pasados por agua

Cuando llegamos al coche, decir que estábamos mojados se queda corto. Empapados hasta los huesos; a pesar de llevar los chubasqueros. Se nos mojó hasta la ropa interior. Por suerte en el coche teníamos las toallas y una sudadera cada uno así que nos quitamos todo y nos quedamos con eso hasta llegar al hotel, donde habíamos dejado las maletas para que nos las guardaran.

Hora de marchar de La Fortuna

Cogimos las maletas, sacamos ropa seca, nos cambiamos y fuimos a buscar algo para comer. Encontramos una panadería que tenía unas trenzas de pan de bollo dulce rellenos. Nos decidimos por uno relleno de pollo y otro relleno de carne desmechada con frijoles; estaban muy buenos. Aunque el de carne estaba más jugoso y por lo tanto fue el que más nos gustó.

Nos pusimos rumbo a San José y saliendo de la Fortuna, vimos una franquicia que nos llamó mucho la atención de pollo, tipo al KFC. Cogimos algo de pollo, que también tiene un rebozado super crujiente.

Se nos hizo de noche, y a eso de las 18:30 llegamos al alojamiento de Villa Río Segundo, el mismo en el que pasamos la primera noche. Deshice todas las maletas y las rehice metiendo la mayoría de cosas en las maletas de facturar, para cargar con el menor peso posible de mano nosotros. Cenamos y nos fuimos a la cama. Pusimos la tele y estuvimos viendo la peli de Bee Movie, pero nos dormimos los dos, sin ver el final.

Esto nos ha llamado la atención mucho y nos ha gustado esta segunda vida que dan a los neumáticos. ¿No os parecen obras de arte fantásticas?

Neumáticos reutilizados
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Día 15 – La Fortuna

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Nuestro destino de hoy era La Fortuna. Nuestra misión aquí, ver el Volcán Arenal, las Termas y Cerro Chato.

Bañito en las Termas

Nos hemos levantado a desayunar. Con algo de calma, a recoger las maletas, y ponernos en carretera, rumbo La Fortuna.

¿Perdidos?

Cuando llevábamos un rato, paramos a  echar gasolina, esto en sí no tiene nada de relevante, pero lo bueno llega ahora.

Al seguir nuestro camino, iba yo con el gps, siguiendo y retransmitiendo las indicaciones. Después de recorrer unos 10 kms, por un camino no asfaltado, David se dió cuenta que no podía ser este el rumbo que debíamos seguir para llegar a nuestro destino; La Fortuna.

Me había equivocado, al salir de la gasolinera tomé la desviación que no era. El gps en ningún momento nos mandaba dar la vuelta, seguía marcando como buena la carretera por la que íbamos.

Aunque después ví que nos mandaba recorrer (no lo recuerdo bien, pero cerca de unos 50 km, si no eran más), para después dar la vuelta. David me preguntaba si estaba segura que no nos mandaba dar la vuelta, pero claro, no me había alejado lo suficiente, ya que estábamos viendo salidas, y desvíos en los que podríamos haber girado, sin recorrer estos 10 kilómetros por dichos caminos.

Tuvimos que volver hasta la gasolinera y seguir por una carretera asfaltada como la que nos había llevado hasta allí la primera vez.

Llegando a la Fortuna

De nuevo por el buen camino, comenzábamos a tener unas vistas increíbles. Empezamos viendo la laguna; era inmensa, de color azul cielo y transparente, imposible no parar el coche y deleitarse con semejante maravilla, aunque a nosotros nos tocó disfrutar de ello con el día nublado. Aún así, podías ver los árboles reflejados en el agua.

A medida que íbamos avanzando, empezamos a ver el Volcán Arenal, es alucinante, sin duda, merece la pena venir a verlo.

Pero, espera un momento, echa un vistazo y descubre un poquito de esta gran maravilla.

¿Sólo viendo esto no te apetece conocer más? Y eso que como he mencionado anteriormente, los vídeos en este viaje, no son precisamente buenos… por no decir que son bastante malos. Os pido disculpas de antemano.

Estuvimos a punto de saltarnos el Parque Nacional de Volcán Arenal, porque el Rincón de la Vieja nos decepcionó muchísimo.

Aún no hemos ido a pasear por el Volcán, pero ya lo estamos deseando, creo que merecerá mucho la pena.

Por fin hemos llegado al alojamiento. Aún no hemos visto casi nada de la Fortuna, pero lo poco que hemos visto en el camino, nos ha encantado, así que nos estamos planteando quedarnos una noche más aquí.

Una vez instalados en la habitación, tratamos de cancelar el alojamiento del día siguiente en Río Segundo, pero nos fué imposible, así que había que disfrutar al máximo de este lugar tan sobrecogedor.

Termas Naturales Gratuitas

Decidimos irnos a unas Termas Naturales gratuitas, en La Fortuna, que estaban bastante cerca del hotel. A escasos metros de estas termas gratuitas, se encuentran los hoteles de lujo con sus propias termas, en el Tabacón.

No podía ser de otra manera, decidimos ir a bañarnos y… ¿a que no lo adivinais? Estaba lloviendo, pero como os podéis imaginar, eso no nos frenó, puesto que aún así, nos bañamos y se estaba en el paraíso.

Según llegar, entras en una pequeña poza. El agua a mí (que soy de tamaño reducido, ) me llegaba por las rodillas más o menos.

Un pequeño vídeo informativo sobre la temperatura y las Termas gratuitas del Tabacón, en La Fortuna en general. Pequeños vídeos introduciéndonos en el mundo de Youtube.

Aquí estamos disfrutando de esta primera poza. Mientras analizamos cómo bajar a la cascada y el resto de pozas. El agua está buenísima.

Disfrutando de la primera poza

Después de la primera poza, David se anima a bajar a la siguiente. Esto sólo es una pequeña parte de estas termas.

Yo me sigo pensando el como bajar… Pero al final, ví el camino, para hacerlo sin problema y me decidí a disfrutar de esta otra parte del paraíso.

Con la cascada de fondo

Otra visita obligada si vienes a Costa Rica, sobre todo si pasas por La Fortuna

Tras más de una hora ahí y muy a nuestro pesar, decidimos salir e ir a dar un paseo por el pueblo. Al fin y al cabo no habíamos conseguido cancelar la noche en Rio Segundo, así que teníamos que aprovechar al máximo para ver lo más posible de La Fortuna.

El ceviche

Y a comprar Ceviche para cenar. Es una de las comidas típicas de aquí, que aún no habíamos probado. Y eso que nos hemos cruzado con un montón de puestos a pie de carretera. Nos dijeron que era pescado crudo, así que había ido posponiendolo. A mí personalmente, lo de probar cosas “nuevas” no me llama nada la atención.

Nos informamos un poco mejor sobre lo que llevaba, y era pulpo, langostinos y un pescado el cual no recuerdo; todo ello macerado en limón. Cogimos para llevar y cenar en el hotel una ración mediana por si no nos gustaba y una ración de pollo. El Ceviche estaba buenísimo, lástima no haberle probado antes.

Ya nos hemos integrado tanto en el país que nos vamos para el hotel a la misma hora que los lugareños. Eso sí, nos vimos una peli y a dormir enseguida que el día siguiente nos espera una caminata.

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Día 13- Monteverde

Hoy nos toca rumbo Monteverde, a seguir disfrutando de preciosos Parques Nacionales.

Despedida de Liberia

Nos levantamos a las 8:30 en el antiguo motel de carretera, convertido hoy, en el hostel GuanaSol. Después con calma, nos fuimos despejando, ya que el desayuno le teníamos a las 9. Nos ha preparado unos huevos revueltos, tostadas con aceite y café. Hemos recogido las cosas y sobre las 10:30 nos hemos puesto rumbo a Monteverde.

Llegada a Monteverde

Sobre las 14 horas llegamos al hostel Hammock House, situado en Monteverde. Nos conectamos al wifi y David les mandó un correo de que habíamos llegado. A los 5 minutos, estaba el chico con nosotros. Era muy simpático y agradable, enseguida nos explicó todo. Antes de pagar nos mostró la habitación, para confirmar que fuera de nuestro agrado. Así fué, por lo que decidimos reservar dos noches.

El Hostel

Cuando llegas al Hostel, tienes una pequeña casita de una habitación con grandes cristaleras, donde está la oficina. Las vistas desde allí son espectaculares, mires donde mires, ves naturaleza. Nos ofrecieron el tour del café; no somos muy cafeteros, así que decidimos no hacerle. Aunque si fuimos a ver algunas de las plantaciones cercanas desde el coche.

Planta de café
Buitre encapuchado

Cuando entras, hay un pequeño pasillo de asfalto, donde a la derecha hay montada una pequeña terraza al aire libre con varias mesas, y un par de hamacas. En el soportal, al lado derecho, hay una mesa grande con un banco a cada lado; en el lado izquierdo un par de asientos hechos con neumáticos viejos. Un lugar desde el cual estuvimos viendo llover mientras comíamos, ya que la temperatura era muy agradable.

Al entrar a mano derecha estaba nuestra habitación, con un gran ventanal, que daba a la mesa de afuera, pero desde fuera no se ve la habitación. Al pasar nuestra habitación estaba la cocina, y enfrente una pequeña y acogedora sala de estar. Junto a esta una habitación con literas. El baño estaba al final del pasillo a la izquierda. La verdad es que el alojamiento estaba muy bien, a pesar de no ser nada del otro mundo, donde además hicimos amigos, y nos relacionamos con prácticamente todos los que había allí.

Haciendo amigos

Pasamos la tarde allí, ya que no paró de llover en todo el día. Antes de cenar nos fuimos con un par de ellos al supermercado, que estaba muy cerquita, pero como llovía, bajamos en coche.

La gente era de muchas partes del mundo; holandeses, franceses, Dinamarca, una pareja de Israel pero que vivía en San Diego, California y una chica mexicana. Esta última, se llamaba Diana y tenía 21 años. Estuvimos hablando mucho con ella y nos caímos muy bien; tanto que nos dieron las 23 de la noche.

Esa tarde la pasamos allí, hablando . No dejó de llover en todo el día, así que estuvo bien para relacionarnos.

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DÍA 10 – ¿ Veremos cocodrilos hoy?

Bahía Drake – Sierpe – Uvita – Sámara

Hoy nos toca día de viaje. Desde Bahía Drake hasta Sámara. Sólo de coche tenemos casi 6 horas o 400 km, como queráis verlo . Como vamos mirándolo todo, os podéis imaginar que tardamos algo más.

Pasaremos por el río Tárcoles, que dicen que está repleto de cocodrilos. Eso habrá que verlo .

Me desperté ya recuperada del todo, de la insolación del día anterior. Cogimos el bote hasta Sierpe a las 7am y nos pusimos rumbo a Uvita, Osa de Ría, para recoger nuestro equipaje. Estuvimos un rato hablando con los dueños, Gregor y Ginette y luego carretera Sámara.

Río Tárcoles, Cocodrilos

Dos horas y media aproximadamente después de salir de Uvita llegamos al río Tárcoles. Pensábamos que tendríamos que desviarnos algunos kilómetros para ver algo tan increíble; pero nos lo encontramos de paso.

Justo antes de empezar a cruzar el puente, vimos un pequeño puesto en el que vendían recuerdos, como pulseras, colgantes, dientes de cocodrilo… Veías coches parando en el medio del puente, dejando el coche arrancado, y bajando ha hacer fotos por ambos lados.

Menuda cabeza tenía este

La verdad es que sabíamos que íbamos a ver cocodrilos, pero lo que no nos imaginábamos era ver tantos, sobre todo, tan juntos y tan cerca. Miraras donde miraras, veías cocodrilos; en el agua, entre las hierbas altas… en definitiva, por todas partes. A parte de haber muchos, les había de dos tamaños en general; grandes y enormes.

Uno de los cocodrilos más grandes que vimos

Asomarse al puente, incluso daba algo de respeto. Si te cayeras, seguro que no tardaban ni dos minutos en comerte y que no quedase ni rastro de ti. Así que las cámaras bien agarradas y sin subirse al bordillo para ver más, con los que veíamos teníamos más que suficiente.

Pues había unos cuantos, y los que no se ven en la foto
A tomar el sol

Hoy nos alojamos en el Hostel Posada Matilori. Tenemos derecho a cocina. Así que nos hemos hecho un poco de arroz con frijoles y parte del pollo que compramos para comer. Nuestra habitación de esta noche, es individual. Está situada en la planta baja. Junto a la cocina y al baño, la mejor ubicada para mi punto de vista. Además es bastante amplia.

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DÍA 9 – Bahía Drake II

Ruta por Corcovado, rumbo a San Josecito

Hoy tocaba ruta por Corcovado. Nos levantamos a las 5 de la mañana y a las 5:20 ya estábamos saliendo de nuestras cabinas. Las cuales están situadas junto a la playa Colorada, que es donde nos dejó el barco el día anterior.

Rutas por Corcovado

Nuestra caminata rumbo a San Josecito en el Parque Nacional de Corcovado

Íbamos andando y mirando a todos lados. Vimos muchos animales, como por ejemplo, un tucán pico iris, que como su propio nombre indica, es un tucán con el pico de colores. Estuvimos andando hasta cerca de las 11; unos 8 km. Parando a fotografiar todo y a mirar a todos lados, sobre todo cuando oíamos algo moverse.

La ruta transcurría dejando a la derecha el inmenso mar pacífico con sus calitas de ensueño y la densa selva  llena de plantas y animales exóticos a la izquierda.  En algún tramo la ruta se adentraba tanto en la selva, que ni veiamos ni escuchabamos el mar. Sintiendo que éramos los únicos humanos del lugar, rodeados de una fauna y flora única. Así que íbamos caminando entre árboles inmensos, rodeados de naturaleza al 100%.

Al madrugar tanto pudimos ver bastante actividad, los animales se despertaban y comenzaban a moverse. Vimos muchas aves sobrevolar nuestras cabezas. Muchos monos trepando y saltando de árbol en árbol, mientras hacían sus típicos chillidos, que se escuchaban cada poco por toda la selva.

Decidimos que no llegaríamos hasta el Refugio del Jaguar, porque nos dijeron que teníamos que cruzar un río y tal y como había estado lloviendo días atrás, no sabíamos si eso sería posible. Así que decidimos parar y disfrutar de la Selva y la naturaleza al completo, vistas incluidas, sin avanzar más.

Alojamiento Corcovado Adventures Tent Camp

Junto a la playa Las Caletas, había un Hostel llamado Corcovado Adventures Tent Camp, que eran unas tiendas de campaña pero en plan chill out. La verdad que llamaban mucho la atención y parecían muy cómodas y acogedoras.

Aquí os dejo alguna de las fotos que sacamos. Aunque viéndolas ahora, he de reconocer que no las hacen justicia.

Corcovado Adventures Tent Camp
Adventures Tent Camp

De vuelta, achicharrados y con una insolación

Llegamos hasta Marenco, donde nos dimos un bañito en una de sus maravillosas calas. Ya de vuelta, andamos un kilómetro aproximadamente y nos dimos otro bañito en la playa Las Caletas.

Más playa
Nosotros después de un bañito en la playa

Insolación y aún queda la vuelta En la playa Las Caletas, tuve la brillante idea de tomar el sol un rato. Resultado, nos quemamos y a mi, me dió una insolación por dormirme.

Volvimos andando un poco, pero como estaba bastante mareada y me daba vueltas todo, David me llevó a cuchus; es decir, subida en su espalda; hasta unas mesas cercanas, situadas a la sombra. Forzamos mi desmayo haber si así se me pasaba y podíamos volver andando. Pero al no ser por mis desmayos, sino por la insolación, al despertar seguía igual.

Junto a estas mesas, estaban los alojamientos VanVan House, con servicio de bote-taxi incluido. También tenían pinta de ser muy acogedores y llamaban la atención. La verdad, que al estar en mitad de la selva; por lo menos a nosotros; ya nos robaron la mitad del corazón. Además al no ser alojamientos lujosos, para nuestro gusto, eran totalmente recomendables.

Bote-taxi VanVan y de nuevo con chaleco salvavidas

Contratamos el servicio de bote – taxi, para llegar hasta Bahía Drake y poder ir a nuestras cabinas. Puesto que no veíamos posible el volver andando por los caminos, estando yo tan mareada. Ya que el camino no era fácil y había que andar entre raíces enormes y en algún un punto, junto algún pequeño acantilado.

Zona con grandes raíces en mitad del camino

Cuando ya íbamos a subir al bote de VanVan, que era el nombre del chico que nos llevaba, me volví a desmayar; esta vez, sí que fué por mis desmayos. Así que el chico bastante asustado, me mandó poner un chaleco salvavidas por si me volvía a pasar.

Llegamos a las cabinas sobre las 15:30 y estuve durmiendo hasta las 20h. David se fué a dar un paseo hasta la tienda y compró batido de chocolate y galletas para cenar algo y desayunar mañana. A las 22 ya teníamos las maletas hechas y nos fuimos a dormir hasta las 6. Dormí de un tirón.

Más carteles en el Parque Nacional Corcovado y publicidad de hostels

Por favor, No alimente la vida silvestres. Los monos pueden encontrar su propia comida.
Las playas son hermosas. Ayúdales a permanecer así. NO COJA LAS CONCHAS.
Bienvenido. COPA DE ÁRBOL. resort de playa y selva
Cartel en VanVan House

Algunos de los animales que vimos por el Parque Nacional

Ardilla
Mono cara blanca
Dos cangrejitos en una hoja de árbol gigante
Una zarigüeya
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DÍA 8 – BAHíA DRAKE

Rumbo a Bahía Drake

Hoy nos hemos levantado a las 7:30 para ir a Bahía Drake. Teníamos 1 hora y 15 min hasta Sierpe, donde cogíamos un barco hasta allí. Hablamos con los dueños de Osa de Río, o más bien, fueron ellos los que se ofrecieron a guardar nuestras maletas. Puesto que teníamos que volver a pasar por Uvita. Así que tuvimos la gran suerte de no tener que cargar con las maletas en el barco, ni dejarlas en el coche. Nos llevamos las mochilas pequeñas y ropa para 3 días, por si nos quedábamos más de lo que teníamos pensado en Bahía Drake.

Mientras esperábamos la hora de salida del barco, había un señor con un puesto. Vendía pipas; que son cocos verdes; muy refrescantes, metidos en hielo. Típico de lugares caribeños. Llamaba mucho la atención la forma en que abría los cocos. Con un buen machete, le daba unos cuantos golpes, y listo para poner la pajita y beberle. Le compramos uno para probarle, ya que llevábamos días viéndoles, pero no nos había cuadrado parar a comprarles. Nos bebimos el jugo, que era realmente refrescante, y con el calor que hacía nos sentó genial. El interior del coco, al estar verdes eran como gelatinoso. Para nuestro gusto, un poco está rico, mucho ya no. Cuando salió el bote, le quedaban 3 pipas sin vender y las regaló a la gente que cogía los botes. Nosotros fuimos unos de los afortunados, ya que nos regaló una de ellas.

Gran aventura en el camino

Nos tocó un bote bastante potente con 150 caballos, cuando los habituales no tenían tantos. Tuvimos mucha suerte, o eso pensábamos; que ingenuos. Cuando llevábamos 20 minutos en el río por los manglares, de repente el motor empezó a pitar. El capitán le apagó y esperamos unos minutos para que se enfriase. Volvimos a ponernos en marcha y a los 5 o 10 minutos, volvió a pitar de nuevo.

El capitán nos dijo que con ese barco  no llegaríamos hasta Bahía Drake, así que esperamos al barco que salía 5 minutos más tarde que el nuestro con un motor menos potente. Este bote iba con los lugareños, tanto de Bahía Drake, como de Sierpe. El nuestro era el de los turistas. Hablaron los capitanes y el otro decía que a todos no nos podía llevar. Cada bote tiene capacidad para 22 personas. Juntando los dos, eramos 32, más las 3 gallinas de un habitante de Bahía Drake. Había que tener en cuenta que uno de los pasajeros de nuestro barco, era un poco “obeso”, y el otro capitán decía que a ese si que no le llevaba. Después de estar debatiendo un rato sobre el tema, dijo que al resto lo podía intentar. Pero seguía convencido que con este señor, no podría el barco. Al final accedió a llevarnos a todos.

Cambiando de bote en medio de los manglares

En cuanto nos dieron el visto bueno para cruzar, David me dijo que cruzara la primera y lo antes posible, antes de que se arrepintiera el capitán que nos llevaría ahora. He de reconocer, que yo deje pasar antes a un par de personas primero, porque no hay que olvidar que nos estábamos cambiando de bote, en mitad de un manglar en el cual habitaban cocodrilos y caimanes. Yo pensaba que con lo torpe que soy, seguro que los barcos se separaban y yo me iría al agua. Viendo a un par de personas cambiar, vi que no era tan complicado y allá que fui. David tardó un poco más en poder cruzar.El nuevo capitán, no hacía más que decir que eramos muchos y que no podría llevarnos a todos, David se encargó de pasar nuestras mochilas, y ayudó con otras maletas y en cuanto pudo pasó también. Yo, ya veía que al final nos íbamos cada uno para un lado, pero no, cruzamos todos, incluido el “señor obeso”. Eso si, nos tocó sentarnos separados puesto que al ir tan cargados, había que repartir bien los pesos en el barco.

Ya estamos a salvo, rumbo a Bahía Drake. Eso pensábamos, ilusos de nosotros, pero la aventura no había hecho más que empezar.

Salvavidas y rezos

Seguimos rumbo a Bahía Drake y como estamos en temporada de lluvias; empezó a llover. En la unión del río con el mar había grandes olas, con lo que dábamos unos buenos saltos, había momentos que había que agarrarse, aunque en el vídeo no se vea tan mal. La gente empezó a asustarse, empezaron a rezar y a repartir los chalecos salvavidas. A nosotros, que estamos acostumbrados al Cantábrico, no nos pareció para tanto; pero la verdad es que ver a todos así, a mi también empezó a darme un poco de miedo, o más bien respeto. La gente que está acostumbrada a realizar ese recorrido, casi se pegaba por los chalecos, y es que no hay que olvidar que el bote tiene capacidad para 22 personas, así que las cuentas de los chalecos, no cuadraban. Yo también quería mi chaleco por lo que pudiera pasar, y David no hacía más que decirme que le cogiera. Al final había salvavidas para todos.

Al poco de terminar de repartir los chalecos, el mar se calmó un poco, cuado pasamos la unión entre las aguas del río con las del mar. Con ello también el ambiente en el barco. Por fin llegamos a Bahía Drake; ahora sí, sanos y salvos; donde seguía lloviendo.

Tierra firme, por fin llegamos a Bahía Drake

Vino a buscarnos en moto Álvaro, el chico de las cabinas  Pacheco, nuestro alojamiento de esa noche. Y con él, el taxi del pueblo que nos iba a llevar sin costes, para no mojarnos. Era un trayecto de unos 500 metros, pero con la que caía hubiéramos llegados como recién salidos de la ducha con ropa y todo.

Eran las 13:30 así que nos acomodamos en las cabinas, pusimos a secar la ropa mojada, que era sobre todo lo que llevaba puesto David, ya que en el bote él se mojó bastante más. Pusimos su pantalón en el ventilador para que se secara. Al rato, cuando ya estaba más o menos seco, nos fuimos a dar un paseo.

Cenamos una pizza en el único restaurante del pueblo; en el Delicia Bahía Drake. Habíamos hablado con Álvaro para ir al día siguiente a dormir a la Jungla del Jaguar, que está justo a la entrada del Parque Nacional de Corcovado. Nos lo estuvimos pensando mucho y cuando llegamos a las cabinas, decidimos que no íbamos a entrar en Corcovado. Así que no íbamos a llegar hasta la Jungla del Jaguar, entre otras cosas porque había que pasar un río y no sabíamos cómo estaría por las lluvias.

Vistas desde la habitación en cabinas Pacheco
Bahía Drake

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.

Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 7 – UVITA – Viendo ballenas y delfines

Hoy se presentaba un gran día en el que iríamos a ver delfines y ballenas; uno de mis animales favoritos; en libertad. Disfrutando del Parque Nacional Marino Ballena.

Nos hemos levantado muy ilusionados con poder ver ballenas y delfines en total libertad. El barquito en el que fuimos tenía capacidad para 20 personas; aunque sólo éramos 10, 7 pasajeros, más el guìa de la excursión, el capitán del barco y el marinero que era el hijo del dueño.

En el barco

Viendo delfines

Primero vimos unos 20 ejemplares de delfines. Es como en los documentales de la tele, les ves saltar, acercarse a jugar; acercarse tanto que incluso pasan por debajo y en ocasiones, tienes la sensación que si estiras un poco más el brazo, podrías incluso tocarles.

Secuencia delfines saltando junto al barco

Viendo ballenas

Después de estar disfrutando del espectáculo que es verles en libertad, dando saltos, cambiamos de zona, para ver a las ballenas. Pudimos ver a una ballena con su cría. Desde una distancia prudencial para no asustarlas. La cría estaba tumbada panza arriba sobre su madre. Una imagen muy tierna. Luego vimos dos ballenas más. Tuvimos mucha suerte, porque era la época de nacimientos de las ballenas.

Apenas se aprecia pero es la cría de ballena sobre su madre.

Después de ver los delfines y las ballenas, nos llevaron a otra zona donde poder bañarnos. El tour estuvo genial, aunque tengo que reconocer que me mareé y estuve vomitando por la borda; parece mentira que esté acostumbrada a ir en las Reginas por el Cantábrico. No pude acabar de comer el taper con fruta partida; piña y sandía; que nos dieron en el barco junto con un botellín de agua.

Después de “mi percance” paramos a darnos un bañito con el barco, el cual me sentó genial y el agua estaba buenísima. También fuimos a ver las cavernas; había un montón; y algunas playas desde el barco. Un tour bastante completo de tres horitas. Decidimos quedarnos un rato en la playa y darnos otro bañito en el Pacífico.

Después del Tour

Hoy repetimos alojamiento en Osa de Río. Antes de volver a las cabinas,  pasamos por el super a comprar un poco de carne picada entre otras cosas. Pensábamos comerla con arroz. Pero al llegar, los dueños habían comido arroz y nos dieron lo que les sobró, así que sólo hicimos la carne.

Pensábamos acercarnos a ver unas cascadas que hay cerca de las cabinas, pero había que pagar, porque pasabamos por una finca privada; así que decidimos no ir. Íbamos a ir a ver el atardecer desde la playa, pero el día empezó a nublarse, así que no íbamos a ver gran cosa, por lo tanto nos quedamos de relax disfrutando de las cabinas y de la compañía de sus propietarios. Cenamos zumo de piña y plátano que habíamos comprado y usamos su batidora/licuadora.

La calidad de las fotos no es muy buena, intentaremos mejorarla en futuros viajes

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Nos vemos pronto, un saludo enorme.

Día 6 – Parque Nacional Marino Ballena y Uvita

Rumbo a Uvita

Hoy nos toca ponernos rumbo al Parque Nacional Marino Ballena y  despedirnos del parque Nacional de Cahuita. Atravesando el Parque Nacional de los Quetzales; lastima que no era época, no vimos a ninguno.

Para desayunar teníamos un montón de cosas. Café con leche, zumo de naranja (una jarra para los dos), 3 tortitas, una galleta hecha por el dueño, un croissant, un bollo con crema pastelera, un trozo de tarta de galleta con crema de cacao, mermelada de fresa, de melocotón, crema de cacahuete, sirope de arce, miel y un plato de fruta troceada. ¡¡Menudo desayuno!!¡¡Manjar de dioses!!

Después de conducir casi 8 horas, llegamos a Uvita.

Parque Nacional Marino Ballena

Las cabinas Osa de Río en el Parque Nacional Marino Ballena, eran nuestro alojamiento estos días. Las vistas eran increíbles, situado en plena naturaleza. Estaba construido en contenedores de barco, uno encima de otro. Muy bien repartido y muy bonito decorado.

Vistas desde la habitación
Basilisco dándonos la bienvenida

Nos fuimos a dar un paseo por la playa y reservamos el Tour para mañana ver ballenas y delfines (en septiembre y Octubre, dicen que se ven muchas).

Viendo el atardecer
Escribiendo en la pedazo de cama que teníamos

Los dueños de Osa de Río eran un matrimonio formado por un francés que se enamoró de Costa Rica y decidió irse a vivir por el pacífico del país; donde conoció a una Tica de la que debió enamorarse más aún, y decidió vender su casa de Francia. Era una pareja muy simpática y agradable. Nos estuvieron indicando que ver y cuál era la mejor forma de llegar a los lugares imprescindibles de ver.

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BARRANCO AJÁN- Mejor barranco y más divertido con diferencia

Barranco Aján 12 de Agosto de 2018

Habíamos quedado a las 9:30 con Jose, su hija Lucia y un amigo de este, llamado Yeray. Íbamos a la Vega de Pas a hacer el barranco del Aján. De camino, paramos en sobaos el Macho para comprar una quesada.

Al llegar no había nadie; pero enseguida llegó un guía con un grupo de personas. Nos preparamos y empezamos a subir hasta el inicio del barranco; no desde donde empiezan las empresas de aventura.

Comenzamos el barranco

Tardamos en subir unos 40 minutos aproximadamente, disfrutando del paisaje. Como toma de contacto con el agua y el barranco, teníamos unos pequeños toboganes muy divertidos. Con el calor que habíamos pasado subiendo, el refrescarnos nos sentó genial.

Pequeño tobogán

Un poco más adelante alcanzamos al grupo que estaba saltando el rappel de 8 metros. Nosotros esperamos y le hicimos tobogán. Es bastante chulo bajar así por la pequeña cascada que se forma. Luego está el rappel de 10 metros que también se puede saltar. De hecho así lo hizo parte del grupo de la empresa. Nosotros le rapelamos, ya que tiene una parte volada, que a mí personalmente me encantan.

Cuando llegamos al siguiente rappel de 5 metros, instalamos la cuerda y nos alcanzaron dos chicos. Les dejamos pasar, bajando por nuestra cuerda. A pesar de ser un rappel pequeño, no se puede saltar, pues apenas cubre la poza.

Rappel volado

Seguimos descendiendo por el cauce del río durante un rato sin más saltos ni rappels, pero disfrutando del paisaje y lo encañonado que es, nos va enamorando poco a poco. Por muchas veces que hagamos este barranco, es algo que siempre nos deja asombrados.

Llegamos a otro rappel de 8 metros el cual saltamos todos, sin problemas. Yo me lo pensé un poco, pero al final salté.

Cascada al fondo

Ya estamos en el quinto rappel, no recuerdo la altura. Yeray fué el primero en bajar rapelando y Jose el segundo. La tercera fuí yo, pero no le rappelé, David puso una polea y le bajé a modo tirolina, lo cual estuvo genial. Nunca lo había hecho. Después bajó Lucía igual que yo, y por último David rapelandole también.

Seguimos caminando por el río por pequeños estrechamientos en los que realizamos algún que otro tobogán y seguimos disfrutando de las vistas.

El siguiente rappel es de 7 metros. Tiene un árbol atravesado a la altura de la cabeza, que tienes que tener cuidado de no saltar ni muy hacia delante, ni quedarte corto; para no comerte el árbol, ni darte con un pequeño saliente que hay en la parte baja del salto.

Ya se acaba el barranco, estamos en el último rappel de 10 metros. El salto del Oso. Como el nombre indica, se puede saltar y eso es lo que hicieron todos. Yo subí y por pensarlo demasiado me dió miedo y no pude hacerlo, quizás la próxima vez. Así que le rappelé que está muy bien, porque te va dando el agua de la cascada. Pero es cierto que lo más bonito es el salto, ya que es muy encajonado y parece que te comes la pared de enfrente como te pases de impulso.

Salto del oso

Alguna característica

Es un barranco que nosotros solemos hacer todos los años, ya que le tenemos cerca de casa y es muy divertido a parte de lo espectacular de las vistas.

Cabe mencionar que en este barranco tienes escapatorias justo antes de cada rappel, por lo que si algún paso no le quieres hacer, puedes evitarle sin problemas. Además también puedes repetir todos los saltos, incluido el del oso, que ellos también le saltaron varias veces.

En el retorno debimos tardar unos 10 minutos como mucho. Ya en el coche, sacamos la mesa, pusimos la quesada que habíamos comprado, aparte del embutido y demás comida que llevábamos.  Nos cambiamos, sacamos las sillas y nos quedamos de relax hablando, descansando y disfrutando, tanto de la compañía como del paisaje. De la que volvíamos a Santander paramos en Ontaneda a comer unos helados. Parada obligatoria, para degustar el famoso helado de queso o cualquier otro sabor.

Era nuestro primer barranco del año y estamos en agosto.

Muchas gracias a Jose, Lucía y Yeray por este día. Nos lo hemos pasado genial, esperamos que vosotros hayáis disfrutado al menos la mitad que nosotros.

P.d.: Se nos olvidó la cámara. Así que subo fotos pasadas de este mismo barranco.

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