Día 16 – Volcán Cerro Chato

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Visitando un volcán

Teníamos de nuevo un desayuno de campeones, hoy sería sobre las 8:30. Este constaba de Gallo Pinto (arroz con frijoles), café, zumo y tostadas con mantequilla.

Llevaba gran parte de la noche lloviendo y amaneció igual. Hemos recogido las maletas con calma para ver si escampaba un poco. Al ver que no paraba, decidimos salir de todos modos y acercarnos a ver o el Volcán Arenal o el volcán de Cerro Chato. A parte de la lluvia, había bastante niebla, así que descartamos el Volcán Arenal, ya que no íbamos a poder disfrutar de las vistas, una vez que llegáramos arriba.

Decidimos ir a Cerro Chato, puesto que al ser más bajo, la niebla, no nos impediría tanto disfrutar de unas buenas vistas. Además es más barato y había una rutilla de menos de 2 horas que tenía muy buena pinta. ( El chico de la entrada nos dijo que se tarda 1 hora y 40 minutos).

Además nos dejó un mapa de la ruta y su número de teléfono por si nos surgiera cualquier cosa durante la ruta. estaba plastificado, ya que de no ser así por la lluvia no nos hubiera durado más de dos metros.

Plano de la ruta por Cerro Chato. Plastificada.

Volcán Cerro Chato

El volcán de Cerro Chato está situado junto al Volcán Arenal, por su parte sureste. Es un volcán inactivo. Tiene una altitud de 1.140 metros. Con una laguna verde azulada en su parte superior de  500 metros de ancho.  La última vez que entró en erupción fue hace unos 3.500 años. La primera vez que colada de lava ocurrió hace 38.000 años y dió lugar a la formación de la catarata del río Fortuna, de 60 metros de altura.

Al volcán de Cerro Chato le rodea un bosque primario espectacular. Ya que no ha sido perturbado por los humanos u otros disturbios durante grandes períodos que superen la vida normal de los árboles maduros.

Mientras que el volcán Arenal es rodeado por un bosque secundario, originado después de haber sido eliminada la vegetación original por fenómenos naturales. Hay por algunas zonas,  donde no es ni bosque, ya que se quemó tanto que no ha vuelto a nacer nada.

¿Veremos una Serpiente?

Sacamos las entradas y fuimos a ponernos las playeras para andar y los chubasqueros. Cuando ya nos disponíamos a entrar, nos dijo el chico de la entrada, que le acababa de llamar un vecino, porque se le había colado una serpiente en el gallinero.

Nos dijo que a la vuelta si queríamos verla, él la tendría en las taquillas y así quedamos.

Inicio y fin de la ruta

De camino hacia la cima ¿o no?

Comenzamos la ruta. Cuando sólo habíamos cruzado un puente, que está a dos minutos de la entrada, vimos al famoso vecino de la serpiente. Le preguntamos por ella y nos dijo que la serpiente en cuestión era una boa. Nos ofreció ir a su casa a verla. Le esperamos ahí, ya que tenía que ir a buscar al chico de la entrada del parque. Una vez estábamos todos, nos fuimos a su casa. Este matrimonio es el único que vive dentro del recinto del Parque Nacional de Volcán Arenal, al que pertenece también el volcán Cerro Chato.

En busca de la Boa

Tenía una jaula; así es como llamaban al pequeño gallinero. El cual tenía capacidad para un gallo y una gallina.

Cuando llegamos, nos fuimos directos al gallinero, donde enseguida pudimos ver la gran serpiente.

Boa en Cerro Chato

La Boa se había comido al gallo por la noche; se intuía porque podía verse el bulto en la serpiente. La gallina seguía allí, la había estrangulado. Suponemos que para comersela más tarde.

Debía hacer varias horas que se había comido al gallo, pues este era más grande que la gallina y ahora los restos que se veían de él a través del cuerpo de la serpiente, era bastante más pequeño. Debía quedarle pocas horas de digestión.

La serpiente se había quedado encerrada dentro de la malla del gallinero. Después de comer, ya no cabía por los agujeros del cercado para poder huir. El chico de la entrada al parque, había trabajado en un reptilario y la cogió con gran decisión, como quien coge al animal más manso del mundo. Fué alucinante ver esa seguridad y rapidez. Aunque no esté grabada esa parte ya que nos quedamos sin batería y tuvimos que cambiarla.

Aquí os ponemos un vídeo de la primera toma de contacto de Saúl el chico de la entrada, con la Boa.

Después de sacarla, nos dejaron tocarla y hacernos fotos, siempre teniéndola él bien agarrada. A mi me daba un poco de repelús y respeto, pero una parte de mí más grande, quería tocarla. Luego la metió en un saco y la levantamos todos a pulso, de uno en uno, para ver lo que pesaba. Dijeron que serían unos 10 kg aproximadamente y media 4 metros.

Tocando a la Boa

Rumbo hacia la cima. Esta vez sí.

Nos despedimos y nos pusimos a caminar rumbo a la cima de Cerro Chato.

Vimos un árbol de más de 600 años, un montón de árboles y plantas con formas muy curiosas y también piedras de lava de cuando el Volcán Arenal entró en erupción en 1992.

De camino a la cima, vimos carteles con los nombres del tipo de árbol de esa zona en cuestión. Carteles como estos.

Bochicia
Prestomia
Pilón. Nombre con recuerdos para nosotros.

También árboles gigantescos, con raíces enormes. Y como podéis ver tanto por el camino como por las gotas de lluvia que salen en la gran mayoría de las fotos. El tiempo no nos daba ni una tregua. No paraba de llover, con razón está todo tan verde.

Árboles enormes con raíces inmensas

Parece que no llueve, y vemos brillar el sol al final del camino tras los árboles.

Sol al final del camino
Señales que indican que la cima está próxima.

Por fin llegamos a la cumbre, subiendo por la lava que dejó del volcán Arenal, la última vez que entró en erupción en 1992. Además el tiempo nos da un pequeño respiro. Lo justo para poder sacar alguna foto y poco más. Pudimos disfrutar del pedazo de paisaje y pudimos intuir que detrás de la niebla, hay mucho más.

En la cima
Vistas únicas, lástima la niebla

Ya de vuelta, el tiempo sigue respetandonos y conseguimos alguna foto sin gotas. Tuvimos que cruzar algún río saltando de piedra en piedra.

Cruzando el río

Y mientras seguimos bajando, pudimos ver algún que otro paisaje entre bosques y niebla.

Se asoma un gran paisaje

Justo antes de terminar la ruta, nos toca cruzar el último puente. Aquí os dejamos un pequeño vídeo.

La ruta estuvo muy bonita y entretenida a pesar de la lluvia. Tardamos cerca de 3 horas en hacer la ruta completa, parando un montón obviamente, para contemplar la naturaleza. Por supuesto en ese tiempo también está el tiempo que estuvimos con los lugareños y la Boa. Debían ser unos 3 o 4 kms de ruta.

De nuevo en el coche, pasados por agua

Cuando llegamos al coche, decir que estábamos mojados se queda corto. Empapados hasta los huesos; a pesar de llevar los chubasqueros. Se nos mojó hasta la ropa interior. Por suerte en el coche teníamos las toallas y una sudadera cada uno así que nos quitamos todo y nos quedamos con eso hasta llegar al hotel, donde habíamos dejado las maletas para que nos las guardaran.

Hora de marchar de La Fortuna

Cogimos las maletas, sacamos ropa seca, nos cambiamos y fuimos a buscar algo para comer. Encontramos una panadería que tenía unas trenzas de pan de bollo dulce rellenos. Nos decidimos por uno relleno de pollo y otro relleno de carne desmechada con frijoles; estaban muy buenos. Aunque el de carne estaba más jugoso y por lo tanto fue el que más nos gustó.

Nos pusimos rumbo a San José y saliendo de la Fortuna, vimos una franquicia que nos llamó mucho la atención de pollo, tipo al KFC. Cogimos algo de pollo, que también tiene un rebozado super crujiente.

Se nos hizo de noche, y a eso de las 18:30 llegamos al alojamiento de Villa Río Segundo, el mismo en el que pasamos la primera noche. Deshice todas las maletas y las rehice metiendo la mayoría de cosas en las maletas de facturar, para cargar con el menor peso posible de mano nosotros. Cenamos y nos fuimos a la cama. Pusimos la tele y estuvimos viendo la peli de Bee Movie, pero nos dormimos los dos, sin ver el final.

Esto nos ha llamado la atención mucho y nos ha gustado esta segunda vida que dan a los neumáticos. ¿No os parecen obras de arte fantásticas?

Neumáticos reutilizados
Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 15 – La Fortuna

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Nuestro destino de hoy era La Fortuna. Nuestra misión aquí, ver el Volcán Arenal, las Termas y Cerro Chato.

Bañito en las Termas

Nos hemos levantado a desayunar. Con algo de calma, a recoger las maletas, y ponernos en carretera, rumbo La Fortuna.

¿Perdidos?

Cuando llevábamos un rato, paramos a  echar gasolina, esto en sí no tiene nada de relevante, pero lo bueno llega ahora.

Al seguir nuestro camino, iba yo con el gps, siguiendo y retransmitiendo las indicaciones. Después de recorrer unos 10 kms, por un camino no asfaltado, David se dió cuenta que no podía ser este el rumbo que debíamos seguir para llegar a nuestro destino; La Fortuna.

Me había equivocado, al salir de la gasolinera tomé la desviación que no era. El gps en ningún momento nos mandaba dar la vuelta, seguía marcando como buena la carretera por la que íbamos.

Aunque después ví que nos mandaba recorrer (no lo recuerdo bien, pero cerca de unos 50 km, si no eran más), para después dar la vuelta. David me preguntaba si estaba segura que no nos mandaba dar la vuelta, pero claro, no me había alejado lo suficiente, ya que estábamos viendo salidas, y desvíos en los que podríamos haber girado, sin recorrer estos 10 kilómetros por dichos caminos.

Tuvimos que volver hasta la gasolinera y seguir por una carretera asfaltada como la que nos había llevado hasta allí la primera vez.

Llegando a la Fortuna

De nuevo por el buen camino, comenzábamos a tener unas vistas increíbles. Empezamos viendo la laguna; era inmensa, de color azul cielo y transparente, imposible no parar el coche y deleitarse con semejante maravilla, aunque a nosotros nos tocó disfrutar de ello con el día nublado. Aún así, podías ver los árboles reflejados en el agua.

A medida que íbamos avanzando, empezamos a ver el Volcán Arenal, es alucinante, sin duda, merece la pena venir a verlo.

Pero, espera un momento, echa un vistazo y descubre un poquito de esta gran maravilla.

¿Sólo viendo esto no te apetece conocer más? Y eso que como he mencionado anteriormente, los vídeos en este viaje, no son precisamente buenos… por no decir que son bastante malos. Os pido disculpas de antemano.

Estuvimos a punto de saltarnos el Parque Nacional de Volcán Arenal, porque el Rincón de la Vieja nos decepcionó muchísimo.

Aún no hemos ido a pasear por el Volcán, pero ya lo estamos deseando, creo que merecerá mucho la pena.

Por fin hemos llegado al alojamiento. Aún no hemos visto casi nada de la Fortuna, pero lo poco que hemos visto en el camino, nos ha encantado, así que nos estamos planteando quedarnos una noche más aquí.

Una vez instalados en la habitación, tratamos de cancelar el alojamiento del día siguiente en Río Segundo, pero nos fué imposible, así que había que disfrutar al máximo de este lugar tan sobrecogedor.

Termas Naturales Gratuitas

Decidimos irnos a unas Termas Naturales gratuitas, en La Fortuna, que estaban bastante cerca del hotel. A escasos metros de estas termas gratuitas, se encuentran los hoteles de lujo con sus propias termas, en el Tabacón.

No podía ser de otra manera, decidimos ir a bañarnos y… ¿a que no lo adivinais? Estaba lloviendo, pero como os podéis imaginar, eso no nos frenó, puesto que aún así, nos bañamos y se estaba en el paraíso.

Según llegar, entras en una pequeña poza. El agua a mí (que soy de tamaño reducido, ) me llegaba por las rodillas más o menos.

Un pequeño vídeo informativo sobre la temperatura y las Termas gratuitas del Tabacón, en La Fortuna en general. Pequeños vídeos introduciéndonos en el mundo de Youtube.

Aquí estamos disfrutando de esta primera poza. Mientras analizamos cómo bajar a la cascada y el resto de pozas. El agua está buenísima.

Disfrutando de la primera poza

Después de la primera poza, David se anima a bajar a la siguiente. Esto sólo es una pequeña parte de estas termas.

Yo me sigo pensando el como bajar… Pero al final, ví el camino, para hacerlo sin problema y me decidí a disfrutar de esta otra parte del paraíso.

Con la cascada de fondo

Otra visita obligada si vienes a Costa Rica, sobre todo si pasas por La Fortuna

Tras más de una hora ahí y muy a nuestro pesar, decidimos salir e ir a dar un paseo por el pueblo. Al fin y al cabo no habíamos conseguido cancelar la noche en Rio Segundo, así que teníamos que aprovechar al máximo para ver lo más posible de La Fortuna.

El ceviche

Y a comprar Ceviche para cenar. Es una de las comidas típicas de aquí, que aún no habíamos probado. Y eso que nos hemos cruzado con un montón de puestos a pie de carretera. Nos dijeron que era pescado crudo, así que había ido posponiendolo. A mí personalmente, lo de probar cosas “nuevas” no me llama nada la atención.

Nos informamos un poco mejor sobre lo que llevaba, y era pulpo, langostinos y un pescado el cual no recuerdo; todo ello macerado en limón. Cogimos para llevar y cenar en el hotel una ración mediana por si no nos gustaba y una ración de pollo. El Ceviche estaba buenísimo, lástima no haberle probado antes.

Ya nos hemos integrado tanto en el país que nos vamos para el hotel a la misma hora que los lugareños. Eso sí, nos vimos una peli y a dormir enseguida que el día siguiente nos espera una caminata.

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