Día 14 – Bosque Nuboso de Santa Elena

Bosque Nuboso de Santa Elena

El Bosque Nuboso de Santa Elena es lo que visitaremos hoy. El cuál está situado en Monteverde y  tiene 12 kms de extensión.

Atravesaremos senderos mágicos, viendo gran cantidad de vida. Plantas con formas muy llamativas. Hongos en los árboles que parecen pequeñas escaleras para seres imaginarios. En este lugar es muy fácil dejarse llevar por la imaginación.

Y nos llevaremos un gran susto casi al final de nuestra visita en el bosque Nuboso. ¿Queréis saber qué nos pasó? Seguir leyendo

Comenzamos

Hoy desayunamos la mayoría a las 7:00. Teníamos el desayuno de los campeones, porque había bien de ello donde elegir, dulce, salado, fruta… Aquí os pongo todo lo que había para desayunar tortitas, fruta, café, zumo, yogur, cereales… y sirope de arce (creo que no olvido nada).

Después nos preparamos y salimos dirección a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena con Diana y con un chico francés llamado Anthony, con el que también nos llevamos muy bien. Hicimos todo el Bosque nuboso juntos.

Llegamos a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena

Al llegar al aparcamiento, encuentras un edificio donde pagar la entrada al Bosque Nuboso de Santa Elena. También tiene una gran tienda de recuerdos, bastante amplia. No recuerdo los precios de la entrada, así que os dejo el enlace de una página que he encontrado y me parece que está bastante bien.

http://www.monteverdeforest.com/es/reserva-santa-elena/

¿Qué sendero tomamos?

Tienes varios senderos donde escoger. El Bosque nuboso entero es espectacular, parece un bosque encantado, como bien dice uno de sus senderos. Tienes la sensación casi constante, de que vas a encontrar hadas en cualquier momento.

Pero en vez de seres mágicos y/o mitológicos, lo que encuentras es una gran variedad de aves y una vegetación única.

Aves, la verdad es que no fotografiamos muchas. Parte de ellas no merecen la pena ser publicadas, puesto que tienes que echar mucha imaginación para ver algo. Eso sí, se oían constantemente ruidos en los árboles, que si andabas un poco hábil, podías contemplar maravillosas aves. Algún que otro mono aullador, y algunos animales que no conseguimos ver. Pero escuchar la naturaleza con todos sus sonidos, era indescriptible.

Había carteles como el de la siguiente foto, que indicaba que en esa zona solía haber un ave en concreto. En este caso quetzales.

Árboles que parece imposible que tengan esas formas, parece que el ser humano a puesto los troncos como le ha parecido, y se han quedado así.

¿Que fué antes, el tronco atravesado o el árbol? Parece la mítica pregunta, ¿Qué fué antes el huevo o la gallina? Yo de verdad, cada vez que lo veo, me hago la misma pregunta.

Raíces en las que el árbol crece por encima de un tronco atravesado, pero no está posado en el suelo.

Gran incógnita, dejar en los comentarios lo que pensais.

Como veis el tronco está a una buena altura del suelo.

La vegetación ya veis que llama bastante la atención, sin duda, esa fué la que más llamó la mía. Pero había mil formas extrañas, como la siguiente.

No entiendo cómo las raíces salen por encima de la tierra y el propio árbol nace a más de medio metro del suelo. Pero la verdad que quizás el ser tan único, lo hace tan espectacular.

Enormes árboles

Es alucinante, y estas son sólo algunas de las maravillas que podéis encontrar en el Bosque Nuboso de Santa Elena. Lugar sin duda alguna, recomendable al cien por cien. No podéis estar en Monteverde y no ver Santa Elena.

Aunque no todo fué tan maravilloso, también me lleve el susto de mi vida (que exagerada soy a veces) cuando al pasar junto a un árbol, me encuentro… Esperar, os pongo en situación.

Paso por encima de una de las raíces, de uno de los tantos árboles como encontramos. Voy como si estuviera en la cuerda floja, haciendo equilibrios, sin que estos fueran necesarios para nada.

A mitad de camino oigo mi nombre y decirme que no me mueva. ¿Qué pasa? Miro al suelo donde estaban señalando, y esto fué lo que me encontré.

¿Lo habéis visto?
Una pedazo de tarántula.

Era una tarántula del tamaño de un paquete de pañuelos de papel doblado a la mitad. Es decir, un paquete de clinex de los pequeños; y un poquito más, esta vez os aseguro que sin exagerar para nada. Pusimos el paquete de clinex al lado.

De regreso y despedidas

Al terminar de ver el Bosque Nuboso, volvimos al alojamiento. Diana se iba después de comer, así que nos despedimos de ella. Aunque luego decidimos llevarla hasta la parada de taxi, que estaba a cinco minutos en coche, y allí volvimos a despedirnos de nuevo. ¿Sería para siempre?

Volvimos para hacer la comida. Comimos en la calle con Anthony y su amigo. El amigo de Anthony, por la mañana fué a hacer Canopy. Comiendo nos enseñó los vídeos, las vistas eran increíbles. Ellos luego se iban a ver el tour del café.

¿De donde viene el Canopy?

Sin duda tiene que ser increíble lanzarse por esas tirolinas tan altas. Las cuales fueron creadas, por los aldeano. Las usaban para atravesar ciertas partes del bosque. Lo que hacían era ir de una liana a otra; igual que Tarzán, para atajar y poder llegar antes a sus destinos. Luego con el tiempo, crearon el canopy, ya con los medios de seguridad necesarios para los turistas.

Nosotros nos quedamos y echamos la siesta. Estuvimos mirando también que ver al día siguiente.

Para cenar hicimos tortilla de patata. La compartimos con Anthony y su amigo, y con unos chicos de Israel que también estaban en el hostel, que os recuerdo era el Hammock House; los cuales también compartieron su cena; una especie de ensaladilla rusa, pero caliente.

Nos despedimos de ellos ya que cogían el bus a las 6:30 y nosotros desayunábamos a las 7 en punto.

La verdad que fué un gran día, una experiencia maravillosa. Tanto por el Bosque Nuboso, como por la tan agradable compañía, que tuvimos durante todo el día. Uno de los sitios que más me ha gustado, junto con Tortuguero y por supuesto Cahuita que queda a otro nivel.

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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DÍA 1 – LUNA DE MIEL – COSTA RICA. Qué ver, o qué vimos nosotros

Costa Rica
Vamos a iniciar este proyecto contando nuestro viaje más importante la Luna de Miel. ¡Costa Rica!
El avión salía desde Santander a las 8:55 con destino Madrid. Nos llevó mi padre al aeropuerto y Andrea; nuestra sobrina mayor; también vino a despedirnos. Después de facturar a las 6am, fuimos a desayunar a la cafetería. Llegó la hora de las despedidas y de subir al avión. Llegamos a Madrid a las 9:50. Cambiamos de Terminal, lo que nos llevó una hora y por fin llegamos. Menuda diferencia de aviones, el de Santander – Madrid, parecía una caja de sardinas; mientras que el de Madrid – San José, era enorme y espacioso con todo tipo de distracciones. Despegamos a las 12:05 y después de 10 horas de viaje llegamos a San José. Las vistas del país desde el avión, eran alucinantes, tanta naturaleza, tanto monte. Prometía ser un gran sitio; simplemente por el paisaje, merecería la pena. Serían las 22 de la noche hora española, las 14 hora en costa rica. Nuestras maletas fueron las últimas en salir.

Llegamos a San José

Maletas en mano, fuimos a preguntar por RentaCar. Un chico nos alejó un poco del resto para que los turistas pudieran coger sus taxis. El chico llamó a RentaCar para que viniera a buscarnos. Pasaron el teléfono a David para dar los datos y al hacerlo le dicen que este chico no tiene nada que ver con su empresa. Cogemos las maletas y nos disponemos a alejarnos, cuando el chico nos indica que efectivamente es así, que sólo intentaba ayudarnos. Luego hablando con él nos dijo que si íbamos a Parques Nacionales, no nos salieramos de los caminos marcados, puede haber animales venenosos como las serpientes terciopelo, que son de las más venenosas. Las primeras impresiones no siempre son las acertadas, y después de pensar que intentaría robarnos, nos demostró que todo lo contrario y acabamos dejándole una propina.
Cogimos nuestro coche por unos días, un Daihatsu Terios. Tuvimos que pagar más por el seguro de lo que contratamos desde España. 19,99 €/día del seguro diario y 4 €/día de asistencia en carreteras. Con todos los trámites realizados nos fuimos a buscar nuestro hotel.

Nos costó un rato encontrarle. Pusimos el gps del coche nuestro, pero no hacíamos más que dar vueltas y por más que preguntamos, no lo encontrábamos. Por lo visto, habíamos metido mal los mapas. Acabamos sacando el gps de montaña; gracias al cual nos dimos cuenta. Bueno se dió cuenta David, porque yo, sentido de la orientación no tengo. Por suerte él enseguida supo situarse y pudimos encontrar el hotel Villa Río Segundo.

Llegamos a las 19 hora local. El sitio tenía buena pinta, llegabas y había un prado que sólo era interrumpido por el camino de acceso a la entrada. Por detrás tenía una piscina grande, que invitaba a bañarse y alrededor varias hamacas. Por dentro era muy amplio. Una cocina con barra americana y una mesa alargada grande, donde comíamos los huéspedes, junto a una mesa más pequeña donde debían de colocar las cosas del desayuno. Junto a la entrada una pequeña zona donde había unos sofás. Por un camino estrecho estaban las habitaciones y el baño.

Nos alojamos y fuimos a hablar con una pareja vasca con la que coincidimos, la cual nos dió muchos consejos. Nos contaron que allí la gente madruga mucho y sobre las 19 o las 20 ya no hay nadie por la calle. Cenamos unas hamburguesas, nos las pidió el propio hotel, a un sitio de comida para llevar. A partir de ahora nos tocaría madrugar. Nos fuimos a la cama a las 22 y quedamos en desayunar a las 7.

Parte trasera del alojamiento Río Segundo en San José. La piscina
Parte delantera del alojamiento Río Segundo en San José. Zona del porche y de aparcar los coches

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.

Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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