Día 17 – Hasta pronto COSTA RICA

Último día en Costa Rica

Una vez más, nos hemos despertado antes de que sonara el despertador. Hemos hecho un muy buen desayuno; un plato de piña y plátano, huevos revueltos con jamón, café, tostadas, mermelada y zumo. Cuando volvamos a España, lo echaremos de menos, aunque es cierto que al no ser igual el ritmo de vida, seguro que volvemos a nuestros viejos hábitos sin demorarnos mucho.

Cómo no echar de menos estos pedazo de desayunos.

Nos hemos hecho los remolones a la hora de ir a la ducha y se nos ha hecho un poco tarde. Hemos salido a las 10 y queríamos ir a comprar camisetas y recuerdos en una tienda que estaba a 45 minutos de nuestro alojamiento. Así que tuvimos que cambiar y buscar otro lugar. Hora y media más tarde, ya teníamos todos los regalitos y recuerdos de Costa Rica que queríamos.

Luego con calma, fuimos a devolver el coche. Le miraron minuciosamente, para asegurarse que no tenía ningún golpe, ni ninguna cosa fuera de lugar. Una vez finalizada la revisión, hemos arreglado todos los papeles. Nos han devuelto la fianza y nos han llevado al aeropuerto.

Esto ya se acaba

Ha llegado el momento de ir al aeropuerto, despedirse de Costa Rica y hora de volver a España y a la tierruca. Las ganas de ver a la familia también pesan, aunque ya podía durar esto unas semanas más. Quien sabe, igual esto no es un hasta nunca, sino un volveremos antes de lo esperado.

El país, sus gentes, sus Parques Nacionales, sus paisajes, su naturaleza… todo el país nos ha enamorado. Una parte de nuestros corazones se queda aquí, así que habrá que volver seguro. Costa Rica un país para enamorarse.

Volviendo, volando sobre un mar de nubes espectacular

GRACIAS POR TODO

Aunque sin ninguna duda, lo que de verdad hace que sea tan especial la vida en general, es David. Un viaje inolvidable, con la mejor de las compañías. Estoy segura que este viaje sin tí, no hubiera sido ni parecido. Muchas gracias por todo lo que me das, por todo lo que aportas en mi vida, por estar siempre a mi lado y por ayudarme a levantarme siempre, tanto en el sentido literal de la palabra, que no son pocas veces que digamos, ; como en el sentido figurado.

Desmayos

En este viaje, fueron cuatro veces las que me levantaste literalmente del suelo. Y como no podía despedirme de otra manera de Costa Rica, la última fué en el avión de vuelta, San José – Madrid.

Decidí ir al baño, cuando la mayoría de la gente dormía y el avión estaba prácticamente a oscuras, excepto alguna luz tenue para que las azafatas y los pasajeros pudieran ver para levantarse a estirar las piernas, ir al baño… y poco más.

De la que ya volvía hacia el asiento. ¡Ploff! Al suelo, que me fuí, con un nuevo desmayo para mi larga lista. Cuando recobré el conocimiento, vi que tenía bastante gente a mi alrededor, sobre todo teniendo en cuenta que estaba en un pasillo de avión que de por sí no son muy amplios.

Tenía a David a mi lado, un señor que decía ser médico, alguna azafata, y las luces del avión encendidas, con gente levantada de sus asientos para ver que pasaba. Despertarme así hace que casi muera de vergüenza .

Las azafatas super amables, me invitaban a pasar a primera clase, ya que ahí no hace tanto calor e iba a poder estar más cómoda. Yo decidí quedarme contigo en la clase turista, ya que cualquier sitio a tú lado es mejor.

Aunque sí es verdad, que un rato me fuí a la zona donde van sentadas las azafatas, hace más aire, y no estaba bajo la atenta mirada de todos los pasajeros, que aún se preguntaban qué había pasado. Aunque David se lo explicó a la gente que vino a ayudarme al pasillo, los más alejados no se enteraron. Al poco se apagaron las luces de nuevo y el vuelo volvió a su tranquilidad.

GRACIAS

Estoy muy agradecida con las azafatas, me ofrecieron de todo y super atentas conmigo el resto del vuelo. Viajábamos con Iberia, pero yo creo que en este caso no tiene nada que ver la compañía, eso va en la forma de ser de cada uno. Así que mil gracias a esas azafatas y en general a toda la gente que me va recogiendo del suelo.

Como dijo mi hermana al leer el día  de la boda, “Siempre estaremos a tú lado ayudándote a levantarte, o tumbándonos contigo” y aquí la prueba del delito.

La familia siempre unida
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Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 16 – Volcán Cerro Chato

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Visitando un volcán

Teníamos de nuevo un desayuno de campeones, hoy sería sobre las 8:30. Este constaba de Gallo Pinto (arroz con frijoles), café, zumo y tostadas con mantequilla.

Llevaba gran parte de la noche lloviendo y amaneció igual. Hemos recogido las maletas con calma para ver si escampaba un poco. Al ver que no paraba, decidimos salir de todos modos y acercarnos a ver o el Volcán Arenal o el volcán de Cerro Chato. A parte de la lluvia, había bastante niebla, así que descartamos el Volcán Arenal, ya que no íbamos a poder disfrutar de las vistas, una vez que llegáramos arriba.

Decidimos ir a Cerro Chato, puesto que al ser más bajo, la niebla, no nos impediría tanto disfrutar de unas buenas vistas. Además es más barato y había una rutilla de menos de 2 horas que tenía muy buena pinta. ( El chico de la entrada nos dijo que se tarda 1 hora y 40 minutos).

Además nos dejó un mapa de la ruta y su número de teléfono por si nos surgiera cualquier cosa durante la ruta. estaba plastificado, ya que de no ser así por la lluvia no nos hubiera durado más de dos metros.

Plano de la ruta por Cerro Chato. Plastificada.

Volcán Cerro Chato

El volcán de Cerro Chato está situado junto al Volcán Arenal, por su parte sureste. Es un volcán inactivo. Tiene una altitud de 1.140 metros. Con una laguna verde azulada en su parte superior de  500 metros de ancho.  La última vez que entró en erupción fue hace unos 3.500 años. La primera vez que colada de lava ocurrió hace 38.000 años y dió lugar a la formación de la catarata del río Fortuna, de 60 metros de altura.

Al volcán de Cerro Chato le rodea un bosque primario espectacular. Ya que no ha sido perturbado por los humanos u otros disturbios durante grandes períodos que superen la vida normal de los árboles maduros.

Mientras que el volcán Arenal es rodeado por un bosque secundario, originado después de haber sido eliminada la vegetación original por fenómenos naturales. Hay por algunas zonas,  donde no es ni bosque, ya que se quemó tanto que no ha vuelto a nacer nada.

¿Veremos una Serpiente?

Sacamos las entradas y fuimos a ponernos las playeras para andar y los chubasqueros. Cuando ya nos disponíamos a entrar, nos dijo el chico de la entrada, que le acababa de llamar un vecino, porque se le había colado una serpiente en el gallinero.

Nos dijo que a la vuelta si queríamos verla, él la tendría en las taquillas y así quedamos.

Inicio y fin de la ruta

De camino hacia la cima ¿o no?

Comenzamos la ruta. Cuando sólo habíamos cruzado un puente, que está a dos minutos de la entrada, vimos al famoso vecino de la serpiente. Le preguntamos por ella y nos dijo que la serpiente en cuestión era una boa. Nos ofreció ir a su casa a verla. Le esperamos ahí, ya que tenía que ir a buscar al chico de la entrada del parque. Una vez estábamos todos, nos fuimos a su casa. Este matrimonio es el único que vive dentro del recinto del Parque Nacional de Volcán Arenal, al que pertenece también el volcán Cerro Chato.

En busca de la Boa

Tenía una jaula; así es como llamaban al pequeño gallinero. El cual tenía capacidad para un gallo y una gallina.

Cuando llegamos, nos fuimos directos al gallinero, donde enseguida pudimos ver la gran serpiente.

Boa en Cerro Chato

La Boa se había comido al gallo por la noche; se intuía porque podía verse el bulto en la serpiente. La gallina seguía allí, la había estrangulado. Suponemos que para comersela más tarde.

Debía hacer varias horas que se había comido al gallo, pues este era más grande que la gallina y ahora los restos que se veían de él a través del cuerpo de la serpiente, era bastante más pequeño. Debía quedarle pocas horas de digestión.

La serpiente se había quedado encerrada dentro de la malla del gallinero. Después de comer, ya no cabía por los agujeros del cercado para poder huir. El chico de la entrada al parque, había trabajado en un reptilario y la cogió con gran decisión, como quien coge al animal más manso del mundo. Fué alucinante ver esa seguridad y rapidez. Aunque no esté grabada esa parte ya que nos quedamos sin batería y tuvimos que cambiarla.

Aquí os ponemos un vídeo de la primera toma de contacto de Saúl el chico de la entrada, con la Boa.

Después de sacarla, nos dejaron tocarla y hacernos fotos, siempre teniéndola él bien agarrada. A mi me daba un poco de repelús y respeto, pero una parte de mí más grande, quería tocarla. Luego la metió en un saco y la levantamos todos a pulso, de uno en uno, para ver lo que pesaba. Dijeron que serían unos 10 kg aproximadamente y media 4 metros.

Tocando a la Boa

Rumbo hacia la cima. Esta vez sí.

Nos despedimos y nos pusimos a caminar rumbo a la cima de Cerro Chato.

Vimos un árbol de más de 600 años, un montón de árboles y plantas con formas muy curiosas y también piedras de lava de cuando el Volcán Arenal entró en erupción en 1992.

De camino a la cima, vimos carteles con los nombres del tipo de árbol de esa zona en cuestión. Carteles como estos.

Bochicia
Prestomia
Pilón. Nombre con recuerdos para nosotros.

También árboles gigantescos, con raíces enormes. Y como podéis ver tanto por el camino como por las gotas de lluvia que salen en la gran mayoría de las fotos. El tiempo no nos daba ni una tregua. No paraba de llover, con razón está todo tan verde.

Árboles enormes con raíces inmensas

Parece que no llueve, y vemos brillar el sol al final del camino tras los árboles.

Sol al final del camino
Señales que indican que la cima está próxima.

Por fin llegamos a la cumbre, subiendo por la lava que dejó del volcán Arenal, la última vez que entró en erupción en 1992. Además el tiempo nos da un pequeño respiro. Lo justo para poder sacar alguna foto y poco más. Pudimos disfrutar del pedazo de paisaje y pudimos intuir que detrás de la niebla, hay mucho más.

En la cima
Vistas únicas, lástima la niebla

Ya de vuelta, el tiempo sigue respetandonos y conseguimos alguna foto sin gotas. Tuvimos que cruzar algún río saltando de piedra en piedra.

Cruzando el río

Y mientras seguimos bajando, pudimos ver algún que otro paisaje entre bosques y niebla.

Se asoma un gran paisaje

Justo antes de terminar la ruta, nos toca cruzar el último puente. Aquí os dejamos un pequeño vídeo.

La ruta estuvo muy bonita y entretenida a pesar de la lluvia. Tardamos cerca de 3 horas en hacer la ruta completa, parando un montón obviamente, para contemplar la naturaleza. Por supuesto en ese tiempo también está el tiempo que estuvimos con los lugareños y la Boa. Debían ser unos 3 o 4 kms de ruta.

De nuevo en el coche, pasados por agua

Cuando llegamos al coche, decir que estábamos mojados se queda corto. Empapados hasta los huesos; a pesar de llevar los chubasqueros. Se nos mojó hasta la ropa interior. Por suerte en el coche teníamos las toallas y una sudadera cada uno así que nos quitamos todo y nos quedamos con eso hasta llegar al hotel, donde habíamos dejado las maletas para que nos las guardaran.

Hora de marchar de La Fortuna

Cogimos las maletas, sacamos ropa seca, nos cambiamos y fuimos a buscar algo para comer. Encontramos una panadería que tenía unas trenzas de pan de bollo dulce rellenos. Nos decidimos por uno relleno de pollo y otro relleno de carne desmechada con frijoles; estaban muy buenos. Aunque el de carne estaba más jugoso y por lo tanto fue el que más nos gustó.

Nos pusimos rumbo a San José y saliendo de la Fortuna, vimos una franquicia que nos llamó mucho la atención de pollo, tipo al KFC. Cogimos algo de pollo, que también tiene un rebozado super crujiente.

Se nos hizo de noche, y a eso de las 18:30 llegamos al alojamiento de Villa Río Segundo, el mismo en el que pasamos la primera noche. Deshice todas las maletas y las rehice metiendo la mayoría de cosas en las maletas de facturar, para cargar con el menor peso posible de mano nosotros. Cenamos y nos fuimos a la cama. Pusimos la tele y estuvimos viendo la peli de Bee Movie, pero nos dormimos los dos, sin ver el final.

Esto nos ha llamado la atención mucho y nos ha gustado esta segunda vida que dan a los neumáticos. ¿No os parecen obras de arte fantásticas?

Neumáticos reutilizados
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Día 15 – La Fortuna

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Nuestro destino de hoy era La Fortuna. Nuestra misión aquí, ver el Volcán Arenal, las Termas y Cerro Chato.

Bañito en las Termas

Nos hemos levantado a desayunar. Con algo de calma, a recoger las maletas, y ponernos en carretera, rumbo La Fortuna.

¿Perdidos?

Cuando llevábamos un rato, paramos a  echar gasolina, esto en sí no tiene nada de relevante, pero lo bueno llega ahora.

Al seguir nuestro camino, iba yo con el gps, siguiendo y retransmitiendo las indicaciones. Después de recorrer unos 10 kms, por un camino no asfaltado, David se dió cuenta que no podía ser este el rumbo que debíamos seguir para llegar a nuestro destino; La Fortuna.

Me había equivocado, al salir de la gasolinera tomé la desviación que no era. El gps en ningún momento nos mandaba dar la vuelta, seguía marcando como buena la carretera por la que íbamos.

Aunque después ví que nos mandaba recorrer (no lo recuerdo bien, pero cerca de unos 50 km, si no eran más), para después dar la vuelta. David me preguntaba si estaba segura que no nos mandaba dar la vuelta, pero claro, no me había alejado lo suficiente, ya que estábamos viendo salidas, y desvíos en los que podríamos haber girado, sin recorrer estos 10 kilómetros por dichos caminos.

Tuvimos que volver hasta la gasolinera y seguir por una carretera asfaltada como la que nos había llevado hasta allí la primera vez.

Llegando a la Fortuna

De nuevo por el buen camino, comenzábamos a tener unas vistas increíbles. Empezamos viendo la laguna; era inmensa, de color azul cielo y transparente, imposible no parar el coche y deleitarse con semejante maravilla, aunque a nosotros nos tocó disfrutar de ello con el día nublado. Aún así, podías ver los árboles reflejados en el agua.

A medida que íbamos avanzando, empezamos a ver el Volcán Arenal, es alucinante, sin duda, merece la pena venir a verlo.

Pero, espera un momento, echa un vistazo y descubre un poquito de esta gran maravilla.

¿Sólo viendo esto no te apetece conocer más? Y eso que como he mencionado anteriormente, los vídeos en este viaje, no son precisamente buenos… por no decir que son bastante malos. Os pido disculpas de antemano.

Estuvimos a punto de saltarnos el Parque Nacional de Volcán Arenal, porque el Rincón de la Vieja nos decepcionó muchísimo.

Aún no hemos ido a pasear por el Volcán, pero ya lo estamos deseando, creo que merecerá mucho la pena.

Por fin hemos llegado al alojamiento. Aún no hemos visto casi nada de la Fortuna, pero lo poco que hemos visto en el camino, nos ha encantado, así que nos estamos planteando quedarnos una noche más aquí.

Una vez instalados en la habitación, tratamos de cancelar el alojamiento del día siguiente en Río Segundo, pero nos fué imposible, así que había que disfrutar al máximo de este lugar tan sobrecogedor.

Termas Naturales Gratuitas

Decidimos irnos a unas Termas Naturales gratuitas, en La Fortuna, que estaban bastante cerca del hotel. A escasos metros de estas termas gratuitas, se encuentran los hoteles de lujo con sus propias termas, en el Tabacón.

No podía ser de otra manera, decidimos ir a bañarnos y… ¿a que no lo adivinais? Estaba lloviendo, pero como os podéis imaginar, eso no nos frenó, puesto que aún así, nos bañamos y se estaba en el paraíso.

Según llegar, entras en una pequeña poza. El agua a mí (que soy de tamaño reducido, ) me llegaba por las rodillas más o menos.

Un pequeño vídeo informativo sobre la temperatura y las Termas gratuitas del Tabacón, en La Fortuna en general. Pequeños vídeos introduciéndonos en el mundo de Youtube.

Aquí estamos disfrutando de esta primera poza. Mientras analizamos cómo bajar a la cascada y el resto de pozas. El agua está buenísima.

Disfrutando de la primera poza

Después de la primera poza, David se anima a bajar a la siguiente. Esto sólo es una pequeña parte de estas termas.

Yo me sigo pensando el como bajar… Pero al final, ví el camino, para hacerlo sin problema y me decidí a disfrutar de esta otra parte del paraíso.

Con la cascada de fondo

Otra visita obligada si vienes a Costa Rica, sobre todo si pasas por La Fortuna

Tras más de una hora ahí y muy a nuestro pesar, decidimos salir e ir a dar un paseo por el pueblo. Al fin y al cabo no habíamos conseguido cancelar la noche en Rio Segundo, así que teníamos que aprovechar al máximo para ver lo más posible de La Fortuna.

El ceviche

Y a comprar Ceviche para cenar. Es una de las comidas típicas de aquí, que aún no habíamos probado. Y eso que nos hemos cruzado con un montón de puestos a pie de carretera. Nos dijeron que era pescado crudo, así que había ido posponiendolo. A mí personalmente, lo de probar cosas “nuevas” no me llama nada la atención.

Nos informamos un poco mejor sobre lo que llevaba, y era pulpo, langostinos y un pescado el cual no recuerdo; todo ello macerado en limón. Cogimos para llevar y cenar en el hotel una ración mediana por si no nos gustaba y una ración de pollo. El Ceviche estaba buenísimo, lástima no haberle probado antes.

Ya nos hemos integrado tanto en el país que nos vamos para el hotel a la misma hora que los lugareños. Eso sí, nos vimos una peli y a dormir enseguida que el día siguiente nos espera una caminata.

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DÍA 2 – TORTUGUERO

A las 6 am ya nos habíamos levantado; 30 min antes que sonara el despertador. Recogimos las maletas y nos fuimos a desayunar; menuda variedad. Cogimos carretera a La Pavona y a las 11 dejamos el coche allí. El barco salía en 5 minutos, así que mientras David sacaba los billetes, yo cogía las maletas, vino el capitán del barco a ayudarme con ellas y a subirlas al barco. El viaje en barco duró una hora. En el camino vimos dos cocodrilos.
Nota mental : No volver ha hacer viajes así con maletas, usar mochilas. Por otra parte, es lo que solemos usar nosotros, no sé porqué tuvimos que innovar en esta ocasión.
Vino a recogernos Roberto, el encargado de las actividades de las cabinas Icaco, y fuimos andando unos 10 minutos hasta las cabinas. Pasamos por mitad del pueblo. El cuál, de primeras nos llamó la atención porque eran casas tipo chabolas, y nos pareció que todos eran muy pobres (más tarde cuando fuimos a comer, vimos que era su forma de vivir, que en ninguna casa faltaba su tele de plasma y que la gente tenía buenos móviles).
Una vez en las cabinas, tuvimos que pagar con PayPal porque no funcionaba el datáfono. Estaban situadas justo al otro extremo de donde nos dejó el barco, con lo cual teníamos el mar Caribe a pie del alojamiento. Según llegar, había 6 hamacas, pasabas junto a ellas y a la derecha, tenías un amplio comedor con varias mesas, que estaban separadas del camino con unas pequeñas vallas de madera. Al final del comedor estaba la recepción con un pequeño sofá, y una mesa con el ordenador. De ahí el camino se dirigía a las distintas habitaciones, todas ellas con un pequeño porche fuera, con una mesa y un par de sillas.
En las hamacas de las cabinas Icaco en Tortuguero
y Junto a la recepción, rumbo a las habitaciones de las cabinas Icaco

 

Tras alojarnos, nos fuimos a comer a una Soda que nos recomendaron en la recepción. Comimos un casado cada uno; la cantidad estaba genial.
El casado de David
El casado de Azu

 

 

 

Zumo natural de fruta, bien fresquito y delicioso

 

Después de comer, dimos un pequeño paseo por el pueblo donde vimos estas figuras, que llamaron nuestra atención.

 

Decidimos ir a la piscina, puesto que hacía un calor insoportable. De repente empezó a llover y nos quedamos en las hamacas de las cabinas. Cuando ya sólo chispeaba; no podía ser de otra manera; David se puso el bañador y fué a darse el primer baño en el Caribe. Yo le acompañé con la toalla, metiendo sólo los pies. Tengo que reconocer que el agua estaba buenísima, seguramente mejor dentro que fuera. Por la noche contratamos ver el desove de las tortugas en el primer turno, el de las 20. Coincidimos con una pareja de Catalanes; Eric y Elia; con los que estuvimos el resto de la estancia en Tortuguero.

Desove de las Tortugas

Roberto vino a buscarnos al hotel para llevarnos a ver el desove. Llevaba luces rojas al igual que todos los guías para molestar lo menos posible a las tortugas en su proceso.

Vimos las cuatro fases; como hacen el agujero, la cámara, donde más tarde pondrán los huevos, y luego lo cubren de tal forma, que resulta prácticamente imposible saber donde puso los huevos. Y por último el nacimiento 3 meses después. Vimos a las Tortugas Marinas Verdes.

La primera justo terminó de desovar y empezó a tapar el agujero. Después de verlo todos un poco, nos fuimos rápidamente a ver a otra tortuga que ya había hecho el agujero y la cámara y empezaba con el proceso de poner los huevos. Vimos como iban cayendo y como lloraba mientras entraba en una especie de trance por el esfuerzo. Fué alucinante, se nos pusieron los pelos de punta, una experiencia única que sin duda recomiendo a cualquier amante de los animales y de la naturaleza. Lástima no tener fotos propias, pero estaba prohibido ya que las luces pueden hacer que salgan del trance y no pongan los huevos.

Pero como casi siempre también hubo un lado malo. Hace años en Tortuguero cazaban a las tortugas para comer, ya que abundaban. Aún hoy en dia, hay cazadores furtivos que las cazan y por lo visto se paga bastante bien. Aunque también corres el riesgo de una multa bastante elevada. Cuando ya acabamos el tour e íbamos hacia nuestras cabinas, los guías vieron marcas de como se acababan de llevar a una tortuga arrastras para según decían hacer caldo de tortuga que dicen está buenísimo. Después de ver el espectáculo que es ver todo el proceso, verlas llegar e irse de la playa, es algo que personalmente no probaría aunque lo regalasen.

Aquí os dejo alguna foto de internet, para que podáis ver un poco el proceso.
Fotos de internet del desove, momento en el que pone los huevos
Foto de internet. Tortuga llegando para desovar

 

Foto de internet. Tortuga volviendo al mar, después de poner sus huevos
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DÍA 1 – LUNA DE MIEL – COSTA RICA. Qué ver, o qué vimos nosotros

Costa Rica
Vamos a iniciar este proyecto contando nuestro viaje más importante la Luna de Miel. ¡Costa Rica!
El avión salía desde Santander a las 8:55 con destino Madrid. Nos llevó mi padre al aeropuerto y Andrea; nuestra sobrina mayor; también vino a despedirnos. Después de facturar a las 6am, fuimos a desayunar a la cafetería. Llegó la hora de las despedidas y de subir al avión. Llegamos a Madrid a las 9:50. Cambiamos de Terminal, lo que nos llevó una hora y por fin llegamos. Menuda diferencia de aviones, el de Santander – Madrid, parecía una caja de sardinas; mientras que el de Madrid – San José, era enorme y espacioso con todo tipo de distracciones. Despegamos a las 12:05 y después de 10 horas de viaje llegamos a San José. Las vistas del país desde el avión, eran alucinantes, tanta naturaleza, tanto monte. Prometía ser un gran sitio; simplemente por el paisaje, merecería la pena. Serían las 22 de la noche hora española, las 14 hora en costa rica. Nuestras maletas fueron las últimas en salir.

Llegamos a San José

Maletas en mano, fuimos a preguntar por RentaCar. Un chico nos alejó un poco del resto para que los turistas pudieran coger sus taxis. El chico llamó a RentaCar para que viniera a buscarnos. Pasaron el teléfono a David para dar los datos y al hacerlo le dicen que este chico no tiene nada que ver con su empresa. Cogemos las maletas y nos disponemos a alejarnos, cuando el chico nos indica que efectivamente es así, que sólo intentaba ayudarnos. Luego hablando con él nos dijo que si íbamos a Parques Nacionales, no nos salieramos de los caminos marcados, puede haber animales venenosos como las serpientes terciopelo, que son de las más venenosas. Las primeras impresiones no siempre son las acertadas, y después de pensar que intentaría robarnos, nos demostró que todo lo contrario y acabamos dejándole una propina.
Cogimos nuestro coche por unos días, un Daihatsu Terios. Tuvimos que pagar más por el seguro de lo que contratamos desde España. 19,99 €/día del seguro diario y 4 €/día de asistencia en carreteras. Con todos los trámites realizados nos fuimos a buscar nuestro hotel.

Nos costó un rato encontrarle. Pusimos el gps del coche nuestro, pero no hacíamos más que dar vueltas y por más que preguntamos, no lo encontrábamos. Por lo visto, habíamos metido mal los mapas. Acabamos sacando el gps de montaña; gracias al cual nos dimos cuenta. Bueno se dió cuenta David, porque yo, sentido de la orientación no tengo. Por suerte él enseguida supo situarse y pudimos encontrar el hotel Villa Río Segundo.

Llegamos a las 19 hora local. El sitio tenía buena pinta, llegabas y había un prado que sólo era interrumpido por el camino de acceso a la entrada. Por detrás tenía una piscina grande, que invitaba a bañarse y alrededor varias hamacas. Por dentro era muy amplio. Una cocina con barra americana y una mesa alargada grande, donde comíamos los huéspedes, junto a una mesa más pequeña donde debían de colocar las cosas del desayuno. Junto a la entrada una pequeña zona donde había unos sofás. Por un camino estrecho estaban las habitaciones y el baño.

Nos alojamos y fuimos a hablar con una pareja vasca con la que coincidimos, la cual nos dió muchos consejos. Nos contaron que allí la gente madruga mucho y sobre las 19 o las 20 ya no hay nadie por la calle. Cenamos unas hamburguesas, nos las pidió el propio hotel, a un sitio de comida para llevar. A partir de ahora nos tocaría madrugar. Nos fuimos a la cama a las 22 y quedamos en desayunar a las 7.

Parte trasera del alojamiento Río Segundo en San José. La piscina
Parte delantera del alojamiento Río Segundo en San José. Zona del porche y de aparcar los coches

 

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