Carta a los Reyes Magos

Mi carta a los Reyes Magos.

Bueno se acercan fechas muy señaladas donde todos queremos demostrar nuestro amor y cariño por los seres queridos.

Como supongo que la mayoría de personas, sobre todo adult@s que no escribimos carta, estoy cansada de que los reyes no acierten del todo con mis regalitos.  Son cosas que realmente no necesito, no me gustan y que en definitiva no sé qué hacer con ellas, porque por muy bonitas que sean, no les encuentro el uso que debiera. Por supuesto la culpa es mía por dejar de escribir la carta a los Reyes Magos y ponerselo cada año un poco más complicado.

Así que para evitar eso os voy a dejar los enlaces por aquí, haber si así hay suerte lo leen los Reyes Magos y este año aciertan al 100% con todos o algunos de los regalitos que quiero.

Además quizás te ayuden a decidir algún regalito que pedir a los Reyes tú también, nunca se sabe. O quizás para decidirte a escribir la carta y que todos tu regalucos sean los acertados esta vez.

Para el hogar:

Esto es una tela para colgar en la pared a modo de cuadro. Hay varios modelos. He escogido estos, porque son de los que más han llamado mi atención.

Tela con paisaje

También os dejo otro enlace del estilo al anterior, pero en lugar de un paisaje es un mandala. Tambíen hay muchos modelos y muy diferentes.

Tela con mandala

Ahora algo que yo ni me había planteado. Pero cuando me lo han pedido y lo he estado mirando, me ha gustado bastante. Creo que lo llaman pintura de diamantes. Son unas piedritas que vas pegando hasta completar el dibujo correspondiente. A cada color de “diamante” le corresponde un número, que a su vez viene donde debes pegarle.

Cuadro con “abalorios pegados”

Para la furgo:

Un pequeño nivelador, para asegurarte de si aparcamos la furgo en llano. Además saber hacia donde debes poner la cabeza para que esta quede en el lado más alto. Viene con dos pequeños agujeros para dejarlo de forma permanente en la furgoneta.

Nivelador

Un estabilizador, para las ruedas de nuestra “Morenuca”. Son ligeros y duraderos.

Calzos estabilizadores

Juegos de mesa

Los juegos de mesa son bajo nuestro punto de vista, un indispensable para los viajes en furgo. Os dejo varios enlaces a algunos de los juegos que tenemos y con los que estamos encantados. Todos los juegos que os dejo aquí abajo son tanto para niños como para adultos. Algunos de ellos bastante adictivos.

Dobble. Juego de velocidad, atención y reflejos. Además viene en un estuche metálico. Ideal para la furgo.

Dobble

Uno. Creo que este no necesita descripción. El objetivo es quedarse sin cartas, pero acuérdate de decir UNO cuando sólo te quede una carta. Además si le pones la regla añadida de no poder decir números, podrás echarte unas buenas risas adicionales. Si sois de decir muchas palabrotas, puede ser otra forma de penalizar… Añadir normas de este tipo nos encanta, ya que nos reímos mucho más. Este viene en su cajita metálica, el nuestro va en una bolsita de tela hecha por mí.

Uno

Jungle Speed. Un juego adictivo que también implica velocidad, reflejos y atención. Coge el tótem cuando otra carta sea igual que la tuya. Hay figuras muy parecidas y como truco os diré que no hay dos cartas iguales del mismo color. No os explico más pero tener cuidado, es un juego realmente adictivo. Además creo que han sacado versión infantil donde las imágenes, según tengo entendido, son algo más fáciles de diferenciar.

Jungle Speed

Juegos que tienen buena pinta.

Palabrea, juego de cartas de doble cara. Por un lado se representan las categorías y por la otra letras de distinto color. Se el primero en encontrar una palabra de la categoría que indica la carta y que comience por la letra del mismo color.

Palabrea

Story Cubes. Libera tu imaginación creando historias únicas. Tira los dados e incluye todas las imágenes de los 9 dados en tú historia.

Story Cubes

Masterman, a este juego nos pasabamos horas jugando mi hermana y yo. Uno pone 5 fichas de colores en el orden que quiera, y el otro tiene que adivinarlo. El que elige el orden debe indicar con fichas blancas y negras si tienes alguna ficha correcta y si están en su lugar. Tienes 12 oportunidades para acertar. ¡¡Mucha suerte!!

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Para los viajes:

Una riñonera que nunca está de más. Vas a conocer lugares nuevos con tu ropa de montaña y sin mochila. ¿Dónde guardas el móvil, la cartera, las llaves…? Esto es algo muy práctico que cuando era pequeña iba con nosotras casi siempre. Hablo en plural, porque me estoy refiriendo a mi hermana la mayor, que como no podía ser de otra forma, todo lo que ella tenía yo lo quería. No para llevar precisamente lo mencionado, pero sí la usábamos bastante. Entre otras cosas porque móvil no teníamos y llaves al ir de campamento o con mis padres, no necesitábamos. Eso sí, en los campamentos la cartera tenía su sitio asegurado en ella.

Riñonera

Aunque este otro tipo de riñonera no está nada mal tampoco. Me encanta, no sé si será o no práctico. No conozco a nadie que la tenga, pero me parece mucho más chula. Si la tienes o conoces a alguien déjame en los comentarios si es cómoda y práctica. Gracias.

Riñonera lateral

Este Organizador de cables, es el que tenemos nosotros y le usamos bastante. Creo que está bastante bien para tener los cables recogidos y cuando necesitas uno no tener que revolver la furgoneta entera por no encontrar el que necesitas. O si les llevas en una bolsa, no tener que sacar todos, porque el que necesitas será el último casi seguro.

Organizador de cables

No puede faltar una buena mochila con bien de bolsillos y separadores para las cámaras de fotos. Sobre todo cuando llevamos la cámara réflex con sus objetivos, el flash, y el resto de cámaras y sus accesorios.

Mochila para cámara

Aprovecho también para dejaros el enlace de nuestra caja rígida y estanca porta tarjetas SD y microSD con la que estamos encantados. Tiene gran capacidad, ocupa poco y siempre van ordenadas y sin estropearse.

Caja porta tarjetas

Y también nuestra cámara de fotos. Con ella hacemos sobre todo barrancos y snorkel, ya que es sumergible. Pero que la usamos para todo.

Cámara de fotos acuática

Para la web:

Una grabadora para poder poner un buen sonido a los vídeos.

Grabadora

Otra grabadora.

Grabadora

Un clásico, algo de ropa:

A quien no le gusta tener ropa nueva de vez en cuando.

Este mono para el verano.

Mono

Esta sudadera para otoño.

Sudadera

Un pijama, que también es un clásico en navidad y que a mi me encantan, sobre todos los del Primark, que me vuelven loca. Os dejo el enlace de uno que me a gustado mucho sobre todo porque tiene tanto puños en los pies, como en las manos.

Pijama

Espero que este año escribáis vuestra carta a los Reyes Magos y acierten en todo al 100%.

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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Día 14 – Bosque Nuboso de Santa Elena

Bosque Nuboso de Santa Elena

El Bosque Nuboso de Santa Elena es lo que visitaremos hoy. El cuál está situado en Monteverde y  tiene 12 kms de extensión.

Atravesaremos senderos mágicos, viendo gran cantidad de vida. Plantas con formas muy llamativas. Hongos en los árboles que parecen pequeñas escaleras para seres imaginarios. En este lugar es muy fácil dejarse llevar por la imaginación.

Y nos llevaremos un gran susto casi al final de nuestra visita en el bosque Nuboso. ¿Queréis saber qué nos pasó? Seguir leyendo

Comenzamos

Hoy desayunamos la mayoría a las 7:00. Teníamos el desayuno de los campeones, porque había bien de ello donde elegir, dulce, salado, fruta… Aquí os pongo todo lo que había para desayunar tortitas, fruta, café, zumo, yogur, cereales… y sirope de arce (creo que no olvido nada).

Después nos preparamos y salimos dirección a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena con Diana y con un chico francés llamado Anthony, con el que también nos llevamos muy bien. Hicimos todo el Bosque nuboso juntos.

Llegamos a la Reserva del Bosque Nuboso de Santa Elena

Al llegar al aparcamiento, encuentras un edificio donde pagar la entrada al Bosque Nuboso de Santa Elena. También tiene una gran tienda de recuerdos, bastante amplia. No recuerdo los precios de la entrada, así que os dejo el enlace de una página que he encontrado y me parece que está bastante bien.

http://www.monteverdeforest.com/es/reserva-santa-elena/

¿Qué sendero tomamos?

Tienes varios senderos donde escoger. El Bosque nuboso entero es espectacular, parece un bosque encantado, como bien dice uno de sus senderos. Tienes la sensación casi constante, de que vas a encontrar hadas en cualquier momento.

Pero en vez de seres mágicos y/o mitológicos, lo que encuentras es una gran variedad de aves y una vegetación única.

Aves, la verdad es que no fotografiamos muchas. Parte de ellas no merecen la pena ser publicadas, puesto que tienes que echar mucha imaginación para ver algo. Eso sí, se oían constantemente ruidos en los árboles, que si andabas un poco hábil, podías contemplar maravillosas aves. Algún que otro mono aullador, y algunos animales que no conseguimos ver. Pero escuchar la naturaleza con todos sus sonidos, era indescriptible.

Había carteles como el de la siguiente foto, que indicaba que en esa zona solía haber un ave en concreto. En este caso quetzales.

Árboles que parece imposible que tengan esas formas, parece que el ser humano a puesto los troncos como le ha parecido, y se han quedado así.

¿Que fué antes, el tronco atravesado o el árbol? Parece la mítica pregunta, ¿Qué fué antes el huevo o la gallina? Yo de verdad, cada vez que lo veo, me hago la misma pregunta.

Raíces en las que el árbol crece por encima de un tronco atravesado, pero no está posado en el suelo.

Gran incógnita, dejar en los comentarios lo que pensais.

Como veis el tronco está a una buena altura del suelo.

La vegetación ya veis que llama bastante la atención, sin duda, esa fué la que más llamó la mía. Pero había mil formas extrañas, como la siguiente.

No entiendo cómo las raíces salen por encima de la tierra y el propio árbol nace a más de medio metro del suelo. Pero la verdad que quizás el ser tan único, lo hace tan espectacular.

Enormes árboles

Es alucinante, y estas son sólo algunas de las maravillas que podéis encontrar en el Bosque Nuboso de Santa Elena. Lugar sin duda alguna, recomendable al cien por cien. No podéis estar en Monteverde y no ver Santa Elena.

Aunque no todo fué tan maravilloso, también me lleve el susto de mi vida (que exagerada soy a veces) cuando al pasar junto a un árbol, me encuentro… Esperar, os pongo en situación.

Paso por encima de una de las raíces, de uno de los tantos árboles como encontramos. Voy como si estuviera en la cuerda floja, haciendo equilibrios, sin que estos fueran necesarios para nada.

A mitad de camino oigo mi nombre y decirme que no me mueva. ¿Qué pasa? Miro al suelo donde estaban señalando, y esto fué lo que me encontré.

¿Lo habéis visto?
Una pedazo de tarántula.

Era una tarántula del tamaño de un paquete de pañuelos de papel doblado a la mitad. Es decir, un paquete de clinex de los pequeños; y un poquito más, esta vez os aseguro que sin exagerar para nada. Pusimos el paquete de clinex al lado.

De regreso y despedidas

Al terminar de ver el Bosque Nuboso, volvimos al alojamiento. Diana se iba después de comer, así que nos despedimos de ella. Aunque luego decidimos llevarla hasta la parada de taxi, que estaba a cinco minutos en coche, y allí volvimos a despedirnos de nuevo. ¿Sería para siempre?

Volvimos para hacer la comida. Comimos en la calle con Anthony y su amigo. El amigo de Anthony, por la mañana fué a hacer Canopy. Comiendo nos enseñó los vídeos, las vistas eran increíbles. Ellos luego se iban a ver el tour del café.

¿De donde viene el Canopy?

Sin duda tiene que ser increíble lanzarse por esas tirolinas tan altas. Las cuales fueron creadas, por los aldeano. Las usaban para atravesar ciertas partes del bosque. Lo que hacían era ir de una liana a otra; igual que Tarzán, para atajar y poder llegar antes a sus destinos. Luego con el tiempo, crearon el canopy, ya con los medios de seguridad necesarios para los turistas.

Nosotros nos quedamos y echamos la siesta. Estuvimos mirando también que ver al día siguiente.

Para cenar hicimos tortilla de patata. La compartimos con Anthony y su amigo, y con unos chicos de Israel que también estaban en el hostel, que os recuerdo era el Hammock House; los cuales también compartieron su cena; una especie de ensaladilla rusa, pero caliente.

Nos despedimos de ellos ya que cogían el bus a las 6:30 y nosotros desayunábamos a las 7 en punto.

La verdad que fué un gran día, una experiencia maravillosa. Tanto por el Bosque Nuboso, como por la tan agradable compañía, que tuvimos durante todo el día. Uno de los sitios que más me ha gustado, junto con Tortuguero y por supuesto Cahuita que queda a otro nivel.

 

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Día 13- Monteverde

Hoy nos toca rumbo Monteverde, a seguir disfrutando de preciosos Parques Nacionales.

Despedida de Liberia

Nos levantamos a las 8:30 en el antiguo motel de carretera, convertido hoy, en el hostel GuanaSol. Después con calma, nos fuimos despejando, ya que el desayuno le teníamos a las 9. Nos ha preparado unos huevos revueltos, tostadas con aceite y café. Hemos recogido las cosas y sobre las 10:30 nos hemos puesto rumbo a Monteverde.

Llegada a Monteverde

Sobre las 14 horas llegamos al hostel Hammock House, situado en Monteverde. Nos conectamos al wifi y David les mandó un correo de que habíamos llegado. A los 5 minutos, estaba el chico con nosotros. Era muy simpático y agradable, enseguida nos explicó todo. Antes de pagar nos mostró la habitación, para confirmar que fuera de nuestro agrado. Así fué, por lo que decidimos reservar dos noches.

El Hostel

Cuando llegas al Hostel, tienes una pequeña casita de una habitación con grandes cristaleras, donde está la oficina. Las vistas desde allí son espectaculares, mires donde mires, ves naturaleza. Nos ofrecieron el tour del café; no somos muy cafeteros, así que decidimos no hacerle. Aunque si fuimos a ver algunas de las plantaciones cercanas desde el coche.

Planta de café
Buitre encapuchado

Cuando entras, hay un pequeño pasillo de asfalto, donde a la derecha hay montada una pequeña terraza al aire libre con varias mesas, y un par de hamacas. En el soportal, al lado derecho, hay una mesa grande con un banco a cada lado; en el lado izquierdo un par de asientos hechos con neumáticos viejos. Un lugar desde el cual estuvimos viendo llover mientras comíamos, ya que la temperatura era muy agradable.

Al entrar a mano derecha estaba nuestra habitación, con un gran ventanal, que daba a la mesa de afuera, pero desde fuera no se ve la habitación. Al pasar nuestra habitación estaba la cocina, y enfrente una pequeña y acogedora sala de estar. Junto a esta una habitación con literas. El baño estaba al final del pasillo a la izquierda. La verdad es que el alojamiento estaba muy bien, a pesar de no ser nada del otro mundo, donde además hicimos amigos, y nos relacionamos con prácticamente todos los que había allí.

Haciendo amigos

Pasamos la tarde allí, ya que no paró de llover en todo el día. Antes de cenar nos fuimos con un par de ellos al supermercado, que estaba muy cerquita, pero como llovía, bajamos en coche.

La gente era de muchas partes del mundo; holandeses, franceses, Dinamarca, una pareja de Israel pero que vivía en San Diego, California y una chica mexicana. Esta última, se llamaba Diana y tenía 21 años. Estuvimos hablando mucho con ella y nos caímos muy bien; tanto que nos dieron las 23 de la noche.

Esa tarde la pasamos allí, hablando . No dejó de llover en todo el día, así que estuvo bien para relacionarnos.

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DÍA 9 – Bahía Drake II

Ruta por Corcovado, rumbo a San Josecito

Hoy tocaba ruta por Corcovado. Nos levantamos a las 5 de la mañana y a las 5:20 ya estábamos saliendo de nuestras cabinas. Las cuales están situadas junto a la playa Colorada, que es donde nos dejó el barco el día anterior.

Rutas por Corcovado

Nuestra caminata rumbo a San Josecito en el Parque Nacional de Corcovado

Íbamos andando y mirando a todos lados. Vimos muchos animales, como por ejemplo, un tucán pico iris, que como su propio nombre indica, es un tucán con el pico de colores. Estuvimos andando hasta cerca de las 11; unos 8 km. Parando a fotografiar todo y a mirar a todos lados, sobre todo cuando oíamos algo moverse.

La ruta transcurría dejando a la derecha el inmenso mar pacífico con sus calitas de ensueño y la densa selva  llena de plantas y animales exóticos a la izquierda.  En algún tramo la ruta se adentraba tanto en la selva, que ni veiamos ni escuchabamos el mar. Sintiendo que éramos los únicos humanos del lugar, rodeados de una fauna y flora única. Así que íbamos caminando entre árboles inmensos, rodeados de naturaleza al 100%.

Al madrugar tanto pudimos ver bastante actividad, los animales se despertaban y comenzaban a moverse. Vimos muchas aves sobrevolar nuestras cabezas. Muchos monos trepando y saltando de árbol en árbol, mientras hacían sus típicos chillidos, que se escuchaban cada poco por toda la selva.

Decidimos que no llegaríamos hasta el Refugio del Jaguar, porque nos dijeron que teníamos que cruzar un río y tal y como había estado lloviendo días atrás, no sabíamos si eso sería posible. Así que decidimos parar y disfrutar de la Selva y la naturaleza al completo, vistas incluidas, sin avanzar más.

Alojamiento Corcovado Adventures Tent Camp

Junto a la playa Las Caletas, había un Hostel llamado Corcovado Adventures Tent Camp, que eran unas tiendas de campaña pero en plan chill out. La verdad que llamaban mucho la atención y parecían muy cómodas y acogedoras.

Aquí os dejo alguna de las fotos que sacamos. Aunque viéndolas ahora, he de reconocer que no las hacen justicia.

Corcovado Adventures Tent Camp
Adventures Tent Camp

De vuelta, achicharrados y con una insolación

Llegamos hasta Marenco, donde nos dimos un bañito en una de sus maravillosas calas. Ya de vuelta, andamos un kilómetro aproximadamente y nos dimos otro bañito en la playa Las Caletas.

Más playa
Nosotros después de un bañito en la playa

Insolación y aún queda la vuelta En la playa Las Caletas, tuve la brillante idea de tomar el sol un rato. Resultado, nos quemamos y a mi, me dió una insolación por dormirme.

Volvimos andando un poco, pero como estaba bastante mareada y me daba vueltas todo, David me llevó a cuchus; es decir, subida en su espalda; hasta unas mesas cercanas, situadas a la sombra. Forzamos mi desmayo haber si así se me pasaba y podíamos volver andando. Pero al no ser por mis desmayos, sino por la insolación, al despertar seguía igual.

Junto a estas mesas, estaban los alojamientos VanVan House, con servicio de bote-taxi incluido. También tenían pinta de ser muy acogedores y llamaban la atención. La verdad, que al estar en mitad de la selva; por lo menos a nosotros; ya nos robaron la mitad del corazón. Además al no ser alojamientos lujosos, para nuestro gusto, eran totalmente recomendables.

Bote-taxi VanVan y de nuevo con chaleco salvavidas

Contratamos el servicio de bote – taxi, para llegar hasta Bahía Drake y poder ir a nuestras cabinas. Puesto que no veíamos posible el volver andando por los caminos, estando yo tan mareada. Ya que el camino no era fácil y había que andar entre raíces enormes y en algún un punto, junto algún pequeño acantilado.

Zona con grandes raíces en mitad del camino

Cuando ya íbamos a subir al bote de VanVan, que era el nombre del chico que nos llevaba, me volví a desmayar; esta vez, sí que fué por mis desmayos. Así que el chico bastante asustado, me mandó poner un chaleco salvavidas por si me volvía a pasar.

Llegamos a las cabinas sobre las 15:30 y estuve durmiendo hasta las 20h. David se fué a dar un paseo hasta la tienda y compró batido de chocolate y galletas para cenar algo y desayunar mañana. A las 22 ya teníamos las maletas hechas y nos fuimos a dormir hasta las 6. Dormí de un tirón.

Más carteles en el Parque Nacional Corcovado y publicidad de hostels

Por favor, No alimente la vida silvestres. Los monos pueden encontrar su propia comida.
Las playas son hermosas. Ayúdales a permanecer así. NO COJA LAS CONCHAS.
Bienvenido. COPA DE ÁRBOL. resort de playa y selva
Cartel en VanVan House

Algunos de los animales que vimos por el Parque Nacional

Ardilla
Mono cara blanca
Dos cangrejitos en una hoja de árbol gigante
Una zarigüeya
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DÍA 8 – BAHíA DRAKE

Rumbo a Bahía Drake

Hoy nos hemos levantado a las 7:30 para ir a Bahía Drake. Teníamos 1 hora y 15 min hasta Sierpe, donde cogíamos un barco hasta allí. Hablamos con los dueños de Osa de Río, o más bien, fueron ellos los que se ofrecieron a guardar nuestras maletas. Puesto que teníamos que volver a pasar por Uvita. Así que tuvimos la gran suerte de no tener que cargar con las maletas en el barco, ni dejarlas en el coche. Nos llevamos las mochilas pequeñas y ropa para 3 días, por si nos quedábamos más de lo que teníamos pensado en Bahía Drake.

Mientras esperábamos la hora de salida del barco, había un señor con un puesto. Vendía pipas; que son cocos verdes; muy refrescantes, metidos en hielo. Típico de lugares caribeños. Llamaba mucho la atención la forma en que abría los cocos. Con un buen machete, le daba unos cuantos golpes, y listo para poner la pajita y beberle. Le compramos uno para probarle, ya que llevábamos días viéndoles, pero no nos había cuadrado parar a comprarles. Nos bebimos el jugo, que era realmente refrescante, y con el calor que hacía nos sentó genial. El interior del coco, al estar verdes eran como gelatinoso. Para nuestro gusto, un poco está rico, mucho ya no. Cuando salió el bote, le quedaban 3 pipas sin vender y las regaló a la gente que cogía los botes. Nosotros fuimos unos de los afortunados, ya que nos regaló una de ellas.

Gran aventura en el camino

Nos tocó un bote bastante potente con 150 caballos, cuando los habituales no tenían tantos. Tuvimos mucha suerte, o eso pensábamos; que ingenuos. Cuando llevábamos 20 minutos en el río por los manglares, de repente el motor empezó a pitar. El capitán le apagó y esperamos unos minutos para que se enfriase. Volvimos a ponernos en marcha y a los 5 o 10 minutos, volvió a pitar de nuevo.

El capitán nos dijo que con ese barco  no llegaríamos hasta Bahía Drake, así que esperamos al barco que salía 5 minutos más tarde que el nuestro con un motor menos potente. Este bote iba con los lugareños, tanto de Bahía Drake, como de Sierpe. El nuestro era el de los turistas. Hablaron los capitanes y el otro decía que a todos no nos podía llevar. Cada bote tiene capacidad para 22 personas. Juntando los dos, eramos 32, más las 3 gallinas de un habitante de Bahía Drake. Había que tener en cuenta que uno de los pasajeros de nuestro barco, era un poco “obeso”, y el otro capitán decía que a ese si que no le llevaba. Después de estar debatiendo un rato sobre el tema, dijo que al resto lo podía intentar. Pero seguía convencido que con este señor, no podría el barco. Al final accedió a llevarnos a todos.

Cambiando de bote en medio de los manglares

En cuanto nos dieron el visto bueno para cruzar, David me dijo que cruzara la primera y lo antes posible, antes de que se arrepintiera el capitán que nos llevaría ahora. He de reconocer, que yo deje pasar antes a un par de personas primero, porque no hay que olvidar que nos estábamos cambiando de bote, en mitad de un manglar en el cual habitaban cocodrilos y caimanes. Yo pensaba que con lo torpe que soy, seguro que los barcos se separaban y yo me iría al agua. Viendo a un par de personas cambiar, vi que no era tan complicado y allá que fui. David tardó un poco más en poder cruzar.El nuevo capitán, no hacía más que decir que eramos muchos y que no podría llevarnos a todos, David se encargó de pasar nuestras mochilas, y ayudó con otras maletas y en cuanto pudo pasó también. Yo, ya veía que al final nos íbamos cada uno para un lado, pero no, cruzamos todos, incluido el “señor obeso”. Eso si, nos tocó sentarnos separados puesto que al ir tan cargados, había que repartir bien los pesos en el barco.

Ya estamos a salvo, rumbo a Bahía Drake. Eso pensábamos, ilusos de nosotros, pero la aventura no había hecho más que empezar.

Salvavidas y rezos

Seguimos rumbo a Bahía Drake y como estamos en temporada de lluvias; empezó a llover. En la unión del río con el mar había grandes olas, con lo que dábamos unos buenos saltos, había momentos que había que agarrarse, aunque en el vídeo no se vea tan mal. La gente empezó a asustarse, empezaron a rezar y a repartir los chalecos salvavidas. A nosotros, que estamos acostumbrados al Cantábrico, no nos pareció para tanto; pero la verdad es que ver a todos así, a mi también empezó a darme un poco de miedo, o más bien respeto. La gente que está acostumbrada a realizar ese recorrido, casi se pegaba por los chalecos, y es que no hay que olvidar que el bote tiene capacidad para 22 personas, así que las cuentas de los chalecos, no cuadraban. Yo también quería mi chaleco por lo que pudiera pasar, y David no hacía más que decirme que le cogiera. Al final había salvavidas para todos.

Al poco de terminar de repartir los chalecos, el mar se calmó un poco, cuado pasamos la unión entre las aguas del río con las del mar. Con ello también el ambiente en el barco. Por fin llegamos a Bahía Drake; ahora sí, sanos y salvos; donde seguía lloviendo.

Tierra firme, por fin llegamos a Bahía Drake

Vino a buscarnos en moto Álvaro, el chico de las cabinas  Pacheco, nuestro alojamiento de esa noche. Y con él, el taxi del pueblo que nos iba a llevar sin costes, para no mojarnos. Era un trayecto de unos 500 metros, pero con la que caía hubiéramos llegados como recién salidos de la ducha con ropa y todo.

Eran las 13:30 así que nos acomodamos en las cabinas, pusimos a secar la ropa mojada, que era sobre todo lo que llevaba puesto David, ya que en el bote él se mojó bastante más. Pusimos su pantalón en el ventilador para que se secara. Al rato, cuando ya estaba más o menos seco, nos fuimos a dar un paseo.

Cenamos una pizza en el único restaurante del pueblo; en el Delicia Bahía Drake. Habíamos hablado con Álvaro para ir al día siguiente a dormir a la Jungla del Jaguar, que está justo a la entrada del Parque Nacional de Corcovado. Nos lo estuvimos pensando mucho y cuando llegamos a las cabinas, decidimos que no íbamos a entrar en Corcovado. Así que no íbamos a llegar hasta la Jungla del Jaguar, entre otras cosas porque había que pasar un río y no sabíamos cómo estaría por las lluvias.

Vistas desde la habitación en cabinas Pacheco
Bahía Drake

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Día 7 – UVITA – Viendo ballenas y delfines

Hoy se presentaba un gran día en el que iríamos a ver delfines y ballenas; uno de mis animales favoritos; en libertad. Disfrutando del Parque Nacional Marino Ballena.

Nos hemos levantado muy ilusionados con poder ver ballenas y delfines en total libertad. El barquito en el que fuimos tenía capacidad para 20 personas; aunque sólo éramos 10, 7 pasajeros, más el guìa de la excursión, el capitán del barco y el marinero que era el hijo del dueño.

En el barco

Viendo delfines

Primero vimos unos 20 ejemplares de delfines. Es como en los documentales de la tele, les ves saltar, acercarse a jugar; acercarse tanto que incluso pasan por debajo y en ocasiones, tienes la sensación que si estiras un poco más el brazo, podrías incluso tocarles.

Secuencia delfines saltando junto al barco

Viendo ballenas

Después de estar disfrutando del espectáculo que es verles en libertad, dando saltos, cambiamos de zona, para ver a las ballenas. Pudimos ver a una ballena con su cría. Desde una distancia prudencial para no asustarlas. La cría estaba tumbada panza arriba sobre su madre. Una imagen muy tierna. Luego vimos dos ballenas más. Tuvimos mucha suerte, porque era la época de nacimientos de las ballenas.

Apenas se aprecia pero es la cría de ballena sobre su madre.

Después de ver los delfines y las ballenas, nos llevaron a otra zona donde poder bañarnos. El tour estuvo genial, aunque tengo que reconocer que me mareé y estuve vomitando por la borda; parece mentira que esté acostumbrada a ir en las Reginas por el Cantábrico. No pude acabar de comer el taper con fruta partida; piña y sandía; que nos dieron en el barco junto con un botellín de agua.

Después de “mi percance” paramos a darnos un bañito con el barco, el cual me sentó genial y el agua estaba buenísima. También fuimos a ver las cavernas; había un montón; y algunas playas desde el barco. Un tour bastante completo de tres horitas. Decidimos quedarnos un rato en la playa y darnos otro bañito en el Pacífico.

Después del Tour

Hoy repetimos alojamiento en Osa de Río. Antes de volver a las cabinas,  pasamos por el super a comprar un poco de carne picada entre otras cosas. Pensábamos comerla con arroz. Pero al llegar, los dueños habían comido arroz y nos dieron lo que les sobró, así que sólo hicimos la carne.

Pensábamos acercarnos a ver unas cascadas que hay cerca de las cabinas, pero había que pagar, porque pasabamos por una finca privada; así que decidimos no ir. Íbamos a ir a ver el atardecer desde la playa, pero el día empezó a nublarse, así que no íbamos a ver gran cosa, por lo tanto nos quedamos de relax disfrutando de las cabinas y de la compañía de sus propietarios. Cenamos zumo de piña y plátano que habíamos comprado y usamos su batidora/licuadora.

La calidad de las fotos no es muy buena, intentaremos mejorarla en futuros viajes

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Día 6 – Parque Nacional Marino Ballena y Uvita

Rumbo a Uvita

Hoy nos toca ponernos rumbo al Parque Nacional Marino Ballena y  despedirnos del parque Nacional de Cahuita. Atravesando el Parque Nacional de los Quetzales; lastima que no era época, no vimos a ninguno.

Para desayunar teníamos un montón de cosas. Café con leche, zumo de naranja (una jarra para los dos), 3 tortitas, una galleta hecha por el dueño, un croissant, un bollo con crema pastelera, un trozo de tarta de galleta con crema de cacao, mermelada de fresa, de melocotón, crema de cacahuete, sirope de arce, miel y un plato de fruta troceada. ¡¡Menudo desayuno!!¡¡Manjar de dioses!!

Después de conducir casi 8 horas, llegamos a Uvita.

Parque Nacional Marino Ballena

Las cabinas Osa de Río en el Parque Nacional Marino Ballena, eran nuestro alojamiento estos días. Las vistas eran increíbles, situado en plena naturaleza. Estaba construido en contenedores de barco, uno encima de otro. Muy bien repartido y muy bonito decorado.

Vistas desde la habitación
Basilisco dándonos la bienvenida

Nos fuimos a dar un paseo por la playa y reservamos el Tour para mañana ver ballenas y delfines (en septiembre y Octubre, dicen que se ven muchas).

Viendo el atardecer
Escribiendo en la pedazo de cama que teníamos

Los dueños de Osa de Río eran un matrimonio formado por un francés que se enamoró de Costa Rica y decidió irse a vivir por el pacífico del país; donde conoció a una Tica de la que debió enamorarse más aún, y decidió vender su casa de Francia. Era una pareja muy simpática y agradable. Nos estuvieron indicando que ver y cuál era la mejor forma de llegar a los lugares imprescindibles de ver.

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

BARRANCO AJÁN- Mejor barranco y más divertido con diferencia

Barranco Aján 12 de Agosto de 2018

Habíamos quedado a las 9:30 con Jose, su hija Lucia y un amigo de este, llamado Yeray. Íbamos a la Vega de Pas a hacer el barranco del Aján. De camino, paramos en sobaos el Macho para comprar una quesada.

Al llegar no había nadie; pero enseguida llegó un guía con un grupo de personas. Nos preparamos y empezamos a subir hasta el inicio del barranco; no desde donde empiezan las empresas de aventura.

Comenzamos el barranco

Tardamos en subir unos 40 minutos aproximadamente, disfrutando del paisaje. Como toma de contacto con el agua y el barranco, teníamos unos pequeños toboganes muy divertidos. Con el calor que habíamos pasado subiendo, el refrescarnos nos sentó genial.

Pequeño tobogán

Un poco más adelante alcanzamos al grupo que estaba saltando el rappel de 8 metros. Nosotros esperamos y le hicimos tobogán. Es bastante chulo bajar así por la pequeña cascada que se forma. Luego está el rappel de 10 metros que también se puede saltar. De hecho así lo hizo parte del grupo de la empresa. Nosotros le rapelamos, ya que tiene una parte volada, que a mí personalmente me encantan.

Cuando llegamos al siguiente rappel de 5 metros, instalamos la cuerda y nos alcanzaron dos chicos. Les dejamos pasar, bajando por nuestra cuerda. A pesar de ser un rappel pequeño, no se puede saltar, pues apenas cubre la poza.

Rappel volado

Seguimos descendiendo por el cauce del río durante un rato sin más saltos ni rappels, pero disfrutando del paisaje y lo encañonado que es, nos va enamorando poco a poco. Por muchas veces que hagamos este barranco, es algo que siempre nos deja asombrados.

Llegamos a otro rappel de 8 metros el cual saltamos todos, sin problemas. Yo me lo pensé un poco, pero al final salté.

Cascada al fondo

Ya estamos en el quinto rappel, no recuerdo la altura. Yeray fué el primero en bajar rapelando y Jose el segundo. La tercera fuí yo, pero no le rappelé, David puso una polea y le bajé a modo tirolina, lo cual estuvo genial. Nunca lo había hecho. Después bajó Lucía igual que yo, y por último David rapelandole también.

Seguimos caminando por el río por pequeños estrechamientos en los que realizamos algún que otro tobogán y seguimos disfrutando de las vistas.

El siguiente rappel es de 7 metros. Tiene un árbol atravesado a la altura de la cabeza, que tienes que tener cuidado de no saltar ni muy hacia delante, ni quedarte corto; para no comerte el árbol, ni darte con un pequeño saliente que hay en la parte baja del salto.

Ya se acaba el barranco, estamos en el último rappel de 10 metros. El salto del Oso. Como el nombre indica, se puede saltar y eso es lo que hicieron todos. Yo subí y por pensarlo demasiado me dió miedo y no pude hacerlo, quizás la próxima vez. Así que le rappelé que está muy bien, porque te va dando el agua de la cascada. Pero es cierto que lo más bonito es el salto, ya que es muy encajonado y parece que te comes la pared de enfrente como te pases de impulso.

Salto del oso

Alguna característica

Es un barranco que nosotros solemos hacer todos los años, ya que le tenemos cerca de casa y es muy divertido a parte de lo espectacular de las vistas.

Cabe mencionar que en este barranco tienes escapatorias justo antes de cada rappel, por lo que si algún paso no le quieres hacer, puedes evitarle sin problemas. Además también puedes repetir todos los saltos, incluido el del oso, que ellos también le saltaron varias veces.

En el retorno debimos tardar unos 10 minutos como mucho. Ya en el coche, sacamos la mesa, pusimos la quesada que habíamos comprado, aparte del embutido y demás comida que llevábamos.  Nos cambiamos, sacamos las sillas y nos quedamos de relax hablando, descansando y disfrutando, tanto de la compañía como del paisaje. De la que volvíamos a Santander paramos en Ontaneda a comer unos helados. Parada obligatoria, para degustar el famoso helado de queso o cualquier otro sabor.

Era nuestro primer barranco del año y estamos en agosto.

Muchas gracias a Jose, Lucía y Yeray por este día. Nos lo hemos pasado genial, esperamos que vosotros hayáis disfrutado al menos la mitad que nosotros.

P.d.: Se nos olvidó la cámara. Así que subo fotos pasadas de este mismo barranco.

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

DÍA 5 – Parque Nacional CAHUITA II. Experiencia inolvidable

Hoy conoceríamos el Parque Nacional de Cahuita, donde vimos muchos animales, disfrutamos de la naturaleza y del paisaje. Además tuvimos una gran experiencia y un gran susto. Sigue leyendo para ver lo que nos pasó.

El sitio nos pareció muy caro, así que desayunamos dos cafés y nos marchamos. Habíamos reservado habitación en las cabinas ByB Buena Suerte. No queríamos repetir noche en este lugar. Después de recoger, nos fuimos a las nuevas cabinas a ver si podíamos dejar las maletas antes de la hora de entrada. Nos dejaron a las 10 nuestra habitación, cuando la entrada era a las 12. Los dueños eran italianos. Nos recibieron con un zumo y unas galletas caseras que hizo el propio dueño. No tuvimos que buscar otro sitio para desayunar.

Parque Nacional Cahuita

PARQUE NACIONAL CAHUITA

Nos fuimos al Parque Nacional de Cahuita, sin guía. El precio de la entrada era la voluntad. Fuimos paseando a nuestro aire mirando para todos lados, sobre todo cuando oíamos algún ruido.

Árbol caído, cortado para dejar el camino libre

Tuvimos mucha suerte y vimos muchos animales; mapaches, iguanas, basiliscos, monos cara blanca, una serpiente venenosa al lado del camino (serpiente europea) y varios perezosos, entre otros animales.

Algunos de los animales que vimos

Serpiente Europea. Venenosa
Basilisco

 

Las arañas eran enormes

Un montón de plantas originales

Parece una rosa
Menudo rojo, brillante y llamativo
si no me equivoco esta planta se llamaba del león

Vimos a un mapache muy descarado, no tenía ni miedo, ni respeto a la hora de acercarse a los humanos; al fin y al cabo somos nosotros quienes invadimos su espacio. Se subió en una mesa que estaba junto a la playa, sobre la que había una nevera y comida e intentaba coger cualquier cosa comestible.

Un mapache intentando robar comida

También vimos a una ardilla a escasos centímetros, David intentó echarla una carrera haber quien abría antes una nuez. Si David con la pequeña navaja que llevamos en el llavero del coche o la ardilla. Por supuesto ganó la ardilla, y nos echamos unas buenas risas viendo con la facilidad que lo hacía.

David intentando abrir una nuez
La ardilla abriendo la nuez
La ganadora, más de cerca

¡GRAN SUSTO!

Vimos como un perezoso se caía de un árbol a unos 10 metros de altura. Al caer no se movía, David se acercó, saliéndose del camino, para ver si estaba bien. El perezoso, le agarró un poco con su mano, o más bien con su uña, pero no se movió más.

Nos temíamos lo peor, así que David fue a buscar a un guía con el que nos habíamos cruzado hacía no mucho. Yo me quedé para saber cuál era el sitio exacto donde estaba, y no perderle de vista. Debió de tardar unos cinco minutos el perezoso en mover un brazo, levantó la cabeza y al verme se volvió a dejar caer. Tardó otros cinco minutos más por lo menos en empezar a levantarse e intentar trepar.

Trepó por un árbol que debía medir poco más de un metro, así que cuando llegó arriba, tuvo que volver a bajar y buscar otro árbol. Todos sus movimientos eran como verlo a cámara lenta. Cuando llegó David con el guía y un par de personas que iban con el guía, nos dijo que si no se movía era muy probable que no sobreviviera. Nos aseguramos de que estaba bien y continuamos con nuestra visita.

Uno de los perezosos colgado de un árbol

Llegamos hasta la Punta, a mitad del camino. Ahí paramos a hablar con un guía que indicaba la distancia que había hasta el final para saber si podíamos acabar. Nosotros decidimos dar la vuelta y regresar por la playa. Nos dimos un bañito de más de una hora, el agua estaba buenísima y nos limitamos a disfrutar durante un buen rato del lugar, del momento y sobre todo de nosotros.

Nosotros en una de las mesas del camino

Momento gracioso con una ola

No he podido evitar ponerlo

Cuando salimos del parque dimos un paseo por el pueblo. Buscábamos recuerdos para nuestra gente y para nosotros, pero no encontrábamos suvenires (menuda aventura fué conseguir algo. Pero esto ya os lo contaré más adelante, cada cosa en su momento). Lo que sí encontramos fue un sitio de crepes que tenían una pinta buenísima. Nos pensamos el volver después de cenar, pero estaban a punto de cerrar y si no, no podríamos comerlas, así que nos pedimos una par los dos de banana y chocolate, con un zumo, pero este estaba muy aguado. Luego nos fuimos a cenar una pizza y a las cabinas. Allí conocimos a otra pareja de catalanes, esta vez de Gerona. Nos pusimos ha hablar, nos dijeron más cosas y sitios que ver y al final nos dieron las 23.

Algunos de los corales que vimos
Otro coral en el camino

 

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DÍA 4 – CAHUITA

Rumbo a Cahuita

Hoy toca día de viaje, desde Tortuguero a Cahuita y seguir conociendo Costa Rica

Por la mañana Eric tenía un fuerte dolor de espalda. Así que nos fuimos a tomar un zumo y luego a coger el barco de vuelta a la Pavona juntos. Les acercamos hasta Cariari, para evitar que tuviera que ir en el autobús por todos aquellos baches, que aunque David les cogía con cuidado, se le veía la cara de dolor.

Allí nuestros caminos se desviaban y les dejamos en el autobús con destino San José, pues su viaje acababa.

Nosotros rumbo a Cahuita. Comimos en una soda en el camino y llegamos a las cabinas Reggae a las 15:15. Mientras yo escribía, David se echó un rato en la hamaca del porche y se quedó dormido; no me extraña después de tantos kilómetros conduciendo.

Este alojamiento no nos gustó. No funcionaba el Wi-Fi, más que en el bar; en el cual como parte positiva había música en directo, lo no tan bueno es que estuvieron hasta las 23 de la noche.

Hamaca en el porche de nuestra habitación, donde David hizo una pequeña siesta

Nos fuimos a cenar en una soda que nos recomendó un taxista de la zona. No recuerdo el nombre, pero estaba más o menos enfrente de las Cabinas Palmer Makanda. Era una casa y tenía 4 o 5 mesas en el porche. Vimos entre las dos puertas que debían dar a la casa, a una señora tumbada en un sofá. La preguntamos si daban cenas y muy amable nos acompañó a sentarnos en una de las mesas de la terraza. Nos trajo la cena, que fué un casado a cada uno y nos pidió permiso para sentarse en la mesa de al lado, para poder hablar con nosotros.

Nos explicó que allí la educación es 100% gratuita. Todos los colegios llevan uniformes, los cuales paga el estado, y también los libros, cuadernos, bolígrafos… y todo el material del colegio. Nos contó que en los pueblos que había pocos niños, lo que hacían era mover a los profesores. Los niños tienen que tener tiempo para ir a la escuela, pero también para jugar, si tenían que desplazarse durante una hora en coche o en autobús perderían tiempo de estar con la familia, de jugar y de descansar. Fué una cena muy agradable con su compañía.

Vistas desde el bar

En el bar de las cabinas buscamos el alojamiento del día siguiente; disfrutando de la música. Después de un par de canciones pasaron la gorra mientras hacían un descanso. Vimos un basilisco en una maceta. El bar era 100% al aire libre.

El jardín

A las 5 de la mañana los dueños ya andaban a gritos. Por lo que el descanso… fue un poco inexistente.

Este día fué un poco sin demasiadas cosas que contar. Pero el post que viene será un poco largo. Así que coge fuerzas y disfruta del siguiente

 

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