DÍA 3 – Parque Nacional de TORTUGUERO II

Tortuguero

Hoy quedamos a las 5:15 con la pareja Catalana para desayunar, y con Roberto media hora después. Fuimos a conocer al guía que nos llevaría hacer un tour en canoa por el Parque Nacional de Tortuguero.
Amaneció con un día buenísimo, para poder disfrutar tanto del sol, como de la cantidad de animales que habitan por allí. Vimos muchas aves, una iguana enorme, caimanes, mariposas, monos de varias clases, basiliscos, un tucán pico iris que voló sobre nosotros a buena altura pero lo suficiente para poder distinguirlo en el aire… Al terminar nos fuimos los cuatro a tomar unos batidos al agua de frutas que estaban buenísimos.
Tortuga de Tierra
¿Encuentras el animal? Un Caimán
Rana venenosa
Garza
Sobre la rama un Basilisco
Luego nos fuimos a la piscina y cuando nos quisimos dar cuenta eran las 15.
Disfrutando de la piscina

Teníamos la entrada para ver el Parque Nacional de Tortuguero. Nos hizo falta sacarla por la mañana para las canoas. Fuimos a vestirnos y a las 15:55 estabamos en la puerta del parque, el cual cerraba a las 16. Nos dejaron pasar sin problemas y dimos un paseo disfrutando de la naturaleza. Entre árboles, plantas enormes, arañas bastante más grandes de lo que hubiéramos imaginado y algún que otro animal, llegamos a la playa. Como ya dije en el pasado post, era época de desove y del nacimiento de las primeras tortugas que ya llevarían los huevos tres meses allí. Así que decidimos volver a las cabinas por la playa.

 

Parque Nacional de Tortuguero
Huevos eclosionados


Cada vez que veíamos los pájaros posarse en la arena, David se acercaba por si iban a comerse a las tortuguitas recién nacidas. De pronto vimos una cámara que estaba super bien echa y nos asomamos para contemplarla.

¡SORPRESA! Dentro había una tortuguita que no podía salir. Cogimos un trozo de coco para ayudarla. Uno de los guías del parque antes de entrar, nos dijo que si la cogias y la llevabas directamente al agua, esa tortuga seguramente no supiese volver nunca a poner allí sus huevos. Estas tortugas volverán 25 años después a desovar. Para hacerlo necesitan sentir los sedimentos. Así que ahí estábamos los cuatro haciendo un pasillo para evitar que la comiesen y animandola a llegar al mar. Nos reíamos cuando la veíamos que volvía hacia atrás, cuando volvió a caer en otra cámara de la que tampoco podía salir, o cuando saltaba obstáculos estando tan cerca de rodearlos. Tres ingleses que pasaban por la playa, al vernos se acercaron y también la “escoltaron”. 

Huellas de tortuga recién nacida
Una cámara muy bien conservada y ¡Sorpresa! una tortuguita dentro
Cuando llegó a la orilla vimos como llegaban un par de olas, pero no llegaban ni a mojar sus patitas. Hasta que llegó la ola que se la llevó al mar. Fué una sensación que a día de hoy no sabría describir; pero de haber formado, al menos un poco, parte de esa tortuguita.

Los ingleses siguieron su camino, que era en dirección opuesta a la nuestra. Y nosotros volviendo hacia las cabinas, vimos gran cantidad de plásticos que el mar habría llevado hasta allí. Así que sin mediar palabra, empezamos a recoger parte de aquella basura, hasta que no pudimos con más.

La tortuguita más de cerca

David encontró un caparazón de tortuga que me dió para traer a España, que claramente sería para Carla, su sobrina pequeña. Yo cogí otro, porque también quería uno de recuerdo.

 

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

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