Manga del Mar Menor

Nos toca visitar la Manga del Mar Menor, y os contamos alguna que otra cosilla.

Hemos amanecido en Portus. Junto a la playa. Esto de encontrar el sitio de noche, tiene su encanto, porque no sabes lo que te encontraras por la mañana.

A los pocos minutos de despertarnos hemos oído un camión bastante cerca de la furgo. David se asomo para saber que estaba pasando. Iban a desmontar el chiringuito y cargarle en una grúa. Como estábamos aparcados bastante cerca, preguntamos si molestaba la furgo, para mover la furgo, pero no hacía falta. Estuvimos mirando a través de la ventana como desmontaban y cargaban el chiringuito, en alguna ocasión viendo todo demasiado cerca de la furgo. Pero no hubo ningún percance así que genial.

Hoy rompemos la rutina de darnos un bañito al despertar, pues hacía un montón de viento. El mar estaba precioso, rompiendo a escasos 30 metros de donde estábamos aparcados. De hecho un poco más arriba de donde estábamos aparcados, había una valla cortando la carretera pues las olas llegaban a ella. A nosotros nos pasaban los restos de olas por debajo de la furgo. Ha estado yendo y viniendo gente durante toda la mañana para ver semejante espectáculo de ir y venir de olas.

Vamos a la Manga

Nos hemos vuelto a poner en ruta, esta vez para ir hacia la manga del mar menor.

La manga del mar Menor

Hemos recorrido los 20 kms de la manga, observando la cantidad de turismo que debe juntarse en verano; ya que todo eran hoteles, restaurantes, tiendas de recuerdos,… Al volver hemos parado a mitad de camino; junto a varias autocaravanas y alguna gran volumen; para comer. Sigue lloviendo, y está casi todo cerrado, por lo tanto ni nos bajamos del coche. De la que ya nos íbamos, esta vez dirección Albacete, vimos un Aldy, en el que nos paramos a comprar batidos de chocolate. Estando en ruta, estos batidos no pueden faltarnos.

Bueno el viaje ya va llegando a su fin, se nos acaban las vacaciones y por lo tanto poco a poco rumbo hacia nuestra tierruca. Así que dejamos la costa, con sus playitas y sus calas, para meternos tierra adentro.

Paramos a dormir cerca de Hellín, en Cañada de Agra. Donde hemos cargado el depósito de agua y la garrafa para beber.

¿Qué nos deparará el día de mañana? Aquí ya está todo el pescado vendido, nos queda cenar y relajarnos un ratito. Así que vamos a disfrutar de las estrellas y de la naturaleza en sí.

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