Día 7 – UVITA – Viendo ballenas y delfines

Hoy se presentaba un gran día en el que iríamos a ver delfines y ballenas; uno de mis animales favoritos; en libertad. Disfrutando del Parque Nacional Marino Ballena.

Nos hemos levantado muy ilusionados con poder ver ballenas y delfines en total libertad. El barquito en el que fuimos tenía capacidad para 20 personas; aunque sólo éramos 10, 7 pasajeros, más el guìa de la excursión, el capitán del barco y el marinero que era el hijo del dueño.

En el barco

Viendo delfines

Primero vimos unos 20 ejemplares de delfines. Es como en los documentales de la tele, les ves saltar, acercarse a jugar; acercarse tanto que incluso pasan por debajo y en ocasiones, tienes la sensación que si estiras un poco más el brazo, podrías incluso tocarles.

Secuencia delfines saltando junto al barco

Viendo ballenas

Después de estar disfrutando del espectáculo que es verles en libertad, dando saltos, cambiamos de zona, para ver a las ballenas. Pudimos ver a una ballena con su cría. Desde una distancia prudencial para no asustarlas. La cría estaba tumbada panza arriba sobre su madre. Una imagen muy tierna. Luego vimos dos ballenas más. Tuvimos mucha suerte, porque era la época de nacimientos de las ballenas.

Apenas se aprecia pero es la cría de ballena sobre su madre.

Después de ver los delfines y las ballenas, nos llevaron a otra zona donde poder bañarnos. El tour estuvo genial, aunque tengo que reconocer que me mareé y estuve vomitando por la borda; parece mentira que esté acostumbrada a ir en las Reginas por el Cantábrico. No pude acabar de comer el taper con fruta partida; piña y sandía; que nos dieron en el barco junto con un botellín de agua.

Después de “mi percance” paramos a darnos un bañito con el barco, el cual me sentó genial y el agua estaba buenísima. También fuimos a ver las cavernas; había un montón; y algunas playas desde el barco. Un tour bastante completo de tres horitas. Decidimos quedarnos un rato en la playa y darnos otro bañito en el Pacífico.

Después del Tour

Hoy repetimos alojamiento en Osa de Río. Antes de volver a las cabinas,  pasamos por el super a comprar un poco de carne picada entre otras cosas. Pensábamos comerla con arroz. Pero al llegar, los dueños habían comido arroz y nos dieron lo que les sobró, así que sólo hicimos la carne.

Pensábamos acercarnos a ver unas cascadas que hay cerca de las cabinas, pero había que pagar, porque pasabamos por una finca privada; así que decidimos no ir. Íbamos a ir a ver el atardecer desde la playa, pero el día empezó a nublarse, así que no íbamos a ver gran cosa, por lo tanto nos quedamos de relax disfrutando de las cabinas y de la compañía de sus propietarios. Cenamos zumo de piña y plátano que habíamos comprado y usamos su batidora/licuadora.

La calidad de las fotos no es muy buena, intentaremos mejorarla en futuros viajes

Ya sólo nos queda daros las gracias a tod@s por pasaros, leernos y ayudarnos a cumplir nuestros sueños. Esperamos que os haya gustado y sigáis leyéndonos.
Nos vemos pronto, un saludo enorme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *